Un punto de vista del Diagnóstico Pedagógico o Educacional (Autores Juan Carlos Reyes y C. Faustino Repilado)

A continuación comparto un artículo que aborda el concepto pedagógico y educativo.

El presente artículo recoge las ideas más esenciales respecto a lo que se le pudiera llamar “la evolución de un concepto: diagnóstico “. Se ha tomado en cuenta para su realización una variada revisión bibliográ-fica y el uso de otras fuentes de información. Sin el menor ánimo de agotar un tema tan polémico, sus au-tores sólo se proponen, promover una reflexión en torno a lo que parece ser una sobre valoración de la dimensión sociopsicopedagógica del diagnóstico.
Los análisis que se realizan a continuación, parten de las siguientes consideraciones:
1. El diagnóstico pedagógico o Educacional, al abordar el estudio y “perfeccionamiento” de algo tan complejo como lo es el escolar, debe incluir en su enfoque no sólo aspectos de caracteres sociales sino también propios del desarrollo biológico de este, para que entonces el conocimiento abarque su esencia BIOSOCIAL.
2. Relacionado con lo anterior se considera que el proceso del Diagnóstico Educacional, para que cumpla con esta exigencia debe contener dos dimensiones:

La Sociopsicopedagógica

La Morfofisiológica.
3. Que dicho proceso no debe ser centrado en las dificultades del aprendizaje, sino en todas las condi-ciones y factores que limiten el desarrollo de las potencialidades de los educando, en su sentido más amplio de la definición, lo que apunta a su Desarrollo Integral.
4. Es el maestro del alumno, que se somete al proceso de Diagnóstico Educacional, el que posee muy buenas condiciones para la ejecución de este proceso, en las dos dimensiones, aun cuando hiciera fal-ta un perfeccionamiento y/o ayuda para que esto fuera posible, ya que hace muchos años, el maestro se ha especializado sólo en la aplicación de los indicadores de la primera, de las dos dimensiones por las que debe estar constituido el proceso de Diagnóstico Educacional.
Con estas premisas teóricas, se proponen las ideas que contiene el presente artículo, cuya principal finali-dad es promover nuevamente el análisis y reflexión de un tema tan importante como lo es el Diagnóstico Educacional.
Para la confección de este material, fueron valoradas un total de 28 definiciones, seleccionadas al azar, que de una forma o de otra se refieren al Diagnóstico Pedagógico o Educacional.
Dichas definiciones, fueron clasificadas en 2 grupos considerando como criterios de selección el enfoque y el año de publicación:
1. Enfoque centrado en el modelo médico con orientación esencialmente clínico- pedagógico.
2. Definiciones que enfatizan el aspecto socio-psicopedagógico;
Todo esto con la intención de ver las características de cada uno de estos grupos y poder hacer más operativa la interpretación de los “posibles cambios” del concepto y alguna probable “tendencia”.
En el primer grupo se ubicaron las definiciones de 1960 en lo adelante estando representado el grupo por 6 definiciones en la que incluyen 3 diccionarios, 1, perteneciente la enciclopedia en soporte electrónico, “Encartas” esta última de 2000 y 2 correspondiente a los autores Freedman, (1982:808) y Rubinstein, Ya, S. (1989:72) los que convergen en el enfoque médico – pedagógico
Para tener una idea clara de la orientación se cita el perteneciente al Aristos (1985:220) en el que se plantea que diagnóstico:
“… Es sinónimo de diagnosis / conocimiento de los síntomas de una enfermedad / de-terminar el carácter de una enfermedad…“
Esencialmente igual aparece la propuesta de definición en “Gran Diccionario CUYAS” (1960:268) de la lengua Inglesa, al igual que su homólogo de lengua francesa Nouveau Petit Larousse (1970:167).
Se aprecia que en los representantes de este grupo, relacionan al diagnóstico con el análisis, valoración, interpretación, y los síntomas de una enfermedad. Resulta válido reconocer, que todo apunta a que es el campo de la Ciencias Médicas donde el diagnóstico tiene su nacimiento y sistematización – en un primer momento – situación que con el desarrollo de las de las demás ciencias por un lado y la transferencia de este como método a otros objetos de análisis, trae como consecuencia que se pierda el dominio de las ciencias médicas sobre este método y se extienda y casi todas las esferas de la vida.
El segundo grupo se distribuyen los enfoques dados por autores en una óptica que tiende a lo general, con inclinación a los aspectos pedagógicos, por lo que se incluyen en la dirección 2, donde se encuentran González, Castañón. M.A. 1995, González Lamazárez, Magalys, (1998:41) y Fernández Díaz, Ana Ibis (1999:15). En la propuesta por la segunda autora de las antes mencionadas, la definición que pro-pone resulta factible para organizar un algoritmo de aplicación del proceso de diagnóstico, lo cual resulta importante para los ejecutores, que de alguna manera puedan aprovechar al máximo este recurso en la práctica educativa. En estos autores a son comunes en la consideración que asumen del diagnóstico:

El carácter de proceso

El de estar caracterizado por ser dinámico, requerir indicadores, valorar peculiaridades del objeto receptor del proceso.
A modo de ilustrar al grupo se cita la definición ofrecida por Ana Ibis Fernández en “El juego como alter-nativa de desarrollo en los niños con necesidades educativas especiales”:
“… Diagnóstico: proceso de estudio para medir, determinar y caracterizar particularidades indi-viduales posibilitando instrumentar estrategias de intervención de acuerdo con las necesidades / potencialidades de cada persona…”
Aquí se reitera una idea oficializada por el Ministerio de Educación a partir de 1994 – 1995, relacionado con la concepción del diagnóstico como un proceso de Evaluación / Intervención.
En el caso del tercer grupo donde, de los 28 conceptos se ubican 18, se destaca el análisis que de esta categoría conceptual muy tempranamente en 1975 hiciera por Bruckner. J.L. y Bond .L. Guy, autores de una importante obra“Diagnóstico y tratamiento de las dificultades en el aprendizaje” que aunque no dan una definición del diagnóstico si proponen las tres etapas generales que le determinan que son:

Comprobación y apreciación del progreso del alumno hacia metas educativas.

Identificación de factores que puedan interferir el desarrollo.

Adaptación de los aspectos a las necesidades del discente.
Las etapas planteadas por los autores resultan medulares para el proceso del diagnóstico y cabe signifi-car que a diferencia de otros, en una etapa donde predomina en la visión de muchos el paradigma médi-co- pedagógico su análisis se enmarca en el escolar, por lo que le dan a sus puntos de vistas, el funda-mento pedagógico del diagnóstico. En nuestra opinión, los mencionados autores, muchos años antes de introducirse el término de necesidades educativas especiales, en la que se reconocen 4 grupos de facto-res generadores de dificultades en al aprendizaje:

El niño/a

El entorno escolar

La familia

La comunidad
Ellos con sus investigaciones y opiniones lo habían adelantado.
Muchos son los autores que sus definiciones y conceptos del diagnóstico lo hace coincidir en este grupo, entre los que se encuentran; Morenza, L.M. 1990, Abreu, Eddy (1990:6), Franco García Olga (1990:7), Santangelo N, Horacio ( 994), Nieves Rivero María Luisa (1995:3), Siveiro Gómez Ana María et.al, (1995:257), López y Siveiro (1996:42), Bell Rodríguez Rafael. (1995:42),(1996), Gómez Gutiérrez Ig-nacio (1997:10), etc.
Lo común en todos ellos es el considerar el diagnóstico como un proceso de evaluación – intervención, lo que en un momento del desarrollo del pensamiento fue – y es – importante pero en los análisis que se reitera en una considerable cantidad de artículos, materiales docentes, etc., se “oficializan” tanto que tienden a producir el efecto de parálisis paradigmática, analizada esta como la característica que un determinado modelo nos permite explicar fenómenos y obtener resultados en la práctica pero al mismo tiempo nos limita a ver “más allá de este paisaje”, por muy buenos y superiores que puedan parecer en un momento determinado a decir de Julio Le Riverend, lo que al convertirse sutilmente en un factor limitante, reduce las posibilidades del desarrollo, cosa que debe ser tenida muy en cuenta. Si bien puede que alguno de esto lo reconozca pero con esto no basta.
Otro elemento muy frecuente en este grupo también lo es que como asumen que el diagnóstico tiene un enfoque ecológico y este modelo no considera la posible existencia de los factores que desde la esencia orgánica y cambiante del escolar existan modificaciones que interfieran el aprendizaje – cosa esta demos-trado en la investigación por muchos resultados que incluso nos llegan desde el predominio de lo clínico en el diagnóstico, y busca entonces las causas en el entorno: – familia, escuela, comunidad – lo que tiende a desconocer la esencia orgánica, biológica del sujeto receptor del proceso de diagnóstico, con lo que se absolutiza lo social a costa del desconocimiento de lo biológico. No se trata de escoger una u otra trinchera sino de tener presente que el escolar ante todo es un ser humano y como tal definido por la relación dialéctica biosocial, lo que nos indica que el diagnóstico tiene que se adecuado no sólo en la forma sino también en su esencia. Todo este análisis debe conducirnos a re-pensar en este proceso tan importante para el trabajo pedagógico científico como lo es el diagnóstico educativo en la ne-cesidad de aplicar/evaluar enfoques que al abordar los dos elementos que forman la esencia del hombre- la biosocial- permitan a los ejecutores desarrollar un mejor y mucho más preventivo trabajo.
Desde el punto de visita cuantitativo al distribuir los 28 autores, por tendencia y año, se observa lo siguien-te:

Estos resultados en nuestra opinión, refuerzan la idea que se expone anteriormente, en el que se puede ver como en los trabajos que abordan la temática se inclinan la segunda vertiente. Si como bien se ha di-cho que lo más importante es lograr el desarrollo integral y pleno del niño/a/s se debe realizar uno proceso de diagnóstico, que en la figura del maestro, que es el que más tiempo esta con él, que lo observa en dis-tintas situaciones, etc., contemple la seguimiento además del desarrollo orgánico, lo que traerá como re-sultado que la prevención de múltiple desviaciones en el desarrollo se realice muy tempranamente, en el que el pronóstico de dicha afectación comprometa lo menos posible la integralidad de cada niño/a, trabajo que de conjunto se realizará con el médico y demás especialistas y factores . Se debe prestar mucha atención a lo que puntualizan un grupo de expertos en el libro resumen de la
La UNESCO “50 años en pro de la educación ” p.155, cuando expresaran:
“… Las dificultades de aprendizaje son el resultado de un conjunto de deficiencias de origen físico, psíquico, socioeconómico o cultural… ”
Resulta oportuno agregar que los autores de este artículo coinciden con este punto de vista por conside-rarlo el más abarcador y que no prioriza una cosa en detrimento de la otra, como ocurre en la actualidad.
Ante esta situación no son productivos los atrincheramientos ni la defensa estrecha de una u otra tendencia. Hay que hacer todo lo que se tenga que hacer por solucionar cualquier factor, por mínimo o sutil que sea, en función de hacer de los servicio educacionales los más idóneos para el logro del desarro-llo integral de todos y cada uno de nuestros alumnos. Este es también un deber que los profesionales de la Educación, en cualquier nivel donde se desempeñe, tendremos la obligación de cumplir y hacer cumplir siempre. Este es nuestro punto de vista.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:
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– CUBA: Ministerio de Educación. Trabajo metodológico de los Centros de Diagnóstico y Orientación. Curso es-colar 94 – 95. (Dirección de Educación Especial. Información en Soporte Electrónico.
– ENCICLOPEDIA ENCARTAS- 2000. Información Electrónica, Nodo de Computación del I. S. de Cultura Física. Santiago de Cuba. (En disco compacto).
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– NIEVES RIVERO MARIA LUISA. Al maestro: a propósito del desarrollo del proceso de caracterización de sus alumnos. 1995. (Información Electrónica).
– REYES. DÍAZ, JUAN CARLOS. La caracterización anatomofisiopatológica: una herramienta básica para el licenciado en Educación Especial. 1996. (Ponencia defendida en la 5. Conferencia Latinoamericana del CELAJE.
– RUBINSTEIN, S.Ya. Psicología del Retraso Mental. — Moscú: impreso en la URSS, 1989.—233p.
– SANTANGELO, N. HORACIO, Diagnóstico como proceso de evaluación – intervención. 1994.
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