Trastornos de Adaptación

Los Trastornos de Adaptación son respuestas de intensidad patológica que se presentan frente a un acontecimiento estresante identificable, que sobrepasa la capacidad de adaptación del individuo

para su edad, frente a experiencias potencialmente perturbadoras.
Los factores estresantes pueden ser únicos o múltiples y el curso del trastorno breve, recurrente o persistente. La intensidad de la manifestación puede ser leve o severa.
El individuo experimenta malestar, el que puede deteriorar su actividad familiar o escolar.
Debe existir una relación temporal entre el evento estresor y la respuesta.

Epidemiología:
Los trastornos adaptativos se presentan a cualquier edad y en ambos sexos y es el motivo de consulta más frecuente en todos los grupos etarios.

Cuadro clínico:
Las manifestaciones se inician dentro de los tres primeros meses de ocurrida la experiencia y pueden durar hasta seis meses después que desaparece la situación estresante o sus consecuencias. Cuando los síntomas duran más de seis meses se habla de trastorno adaptativo crónico, en el cual se perturba el desarrollo psicológico del niño.
Con frecuencia coexiste sintomatología depresiva, ansiosa, conductual y somática.
Se definen seis subtipos de acuerdo a los síntomas predominantes:

  1. Con estado de ánimo depresivo.
  2. Con ansiedad
  3. Mixto con ansiedad y estado de ánimo depresivo.
  4. Con trastorno del comportamiento ( referido a la violación de los derechos de los demás o de las normas y reglas sociales apropiadas para la edad).
  5. Con alteración mixta de las emociones y del comportamiento.
  6. No especificado (donde se incluyen quejas somáticas, aislamiento social e inhibición académica o laboral).

La variedad de respuesta dependerá de las características del evento estresor, de las características constitucionales, biológicas y psicológicas de cada individuo y de la respuesta familiar, escolar y social.
Entre las situaciones estresantes que generan trastornos adaptativos están las crisis normativas como: la entrada al colegio, nacimiento de un hermano, fallecimiento de abuelo y otras; y las crisis no normativas, como separación, enfermedad crónica o muerte de uno o ambos padres, maltrato infantil, abuso sexual, disfunción familiar en general, disfunción parento-conyugal, enfermedad crónica del niño, accidentes, hospitalizaciones, entre otras. A nivel escolar, hostilización y rechazo por compañeros o profesores.
La red de apoyo social, especialmente la familia, puede constituirse en factor precipitante, mantenedor y agravante.

Diagnostico diferencial:
1. Reacción normal a situaciones estresantes (reacciones no patológicas al estrés).
2. Duelo normal.
3. Trastorno por estrés agudo.
4. Trastorno por estrés postraumático.
5. Descompensaciones en pacientes portadores de trastorno de la personalidad.
6. Trastornos depresivos y angustiosos.
7. Trastornos de conducta.

Tratamiento:
En general el tratamiento debe ser realizado por el profesional que realiza la primera atención: medico general, pediatra, psiquiatra infantil, psicólogo u otro.
Cuando el trastorno es de gran intensidad, persiste o se agrava con las primeras indicaciones y manejo deberá ser derivado a psiquiatría, si el medico no pertenece a esta especialidad.
La psicoterapia es un procedimiento obligado y se puede asociar a psicofármacos según las manifestaciones sintomáticas.
La relación médico paciente debe ser cálida y acogedora, en preescolares las técnicas son de predominio no verbal (dibujo y juego). En las otras edades se utilizan, habitualmente, técnicas verbales.
El profesional debe asumir una postura activa, directiva y empática, facilitando, conteniendo y respetando la expresión emocional del niño o adolescente respecto a la situación. La rabia, el temor y la tristeza deben ser legitimados y aceptados.
Se trabaja la culpabilidad para que el niño la rechace cuando no corresponde o la asuma en su justa dimensión.
En cuanto al uso de psicofármacos, se utilizarán de preferencia los ansiolíticos. Los antidepresivos tienen una indicación limitada dad la latencia de su acción y la brevedad de la duración de la mayoría de los trastornos adaptativos.
Los padres deben ser informados acerca de la naturaleza de los sentimientos de angustia, temor, tristeza y rabia; los cuales ocurren normalmente en el desarrollo del ser humano y que la actitud de los padres debe ser de aceptación y modelación de la expresión adecuada de éstos. Así se facilita que los padres ejerzan un rol protector en las situaciones estresantes a que pueda estar sometido el hijo, evitando que se transformen éstas en un trastorno adaptativo.

Pronóstico:
Está condicionado por los siguientes factores: oportunidad de tratamiento, reversibilidad de los síntomas, apoyo entregado por la familia, gravedad de la sintomatología, persistencia de los factores estresantes y la presencia de otras patologías psiquiátricas.
Generalmente se logra la resolución completa, permitiendo que el niño continúe su desarrollo normal.

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