Tipos de Currículum en la Educación Regular (documento)

A continuación, haré una recopilación de los tipos de currículum educativos que se pueden dar en una Escuela Regular.

1.- El Currículum como Racionalismo Académico:
Este enfoque de currículo es el más tradicional. Enfatiza la transmisión de valores y tradiciones culturales, para lograr que los alumnos dominen o comprendan las más grandes ideas y conceptos que el hombre ha creado.

Su raíz histórica es una teoría del aprendizaje que se denomina “disciplina mental”, especialmente en la línea del humanismo clásico grecolatino, donde se concibe al hombre como una persona neutro-activa que se desarrolla mediante ejercicios mentales y el cultivo del intelecto.
La importancia de la enseñanza reside en el adiestramiento del poder mental intrínseco, y el concepto original se basa en ideas de los filósofos Platón. Aristóteles, San Agustín, John Balbín y otros.
El acento está puesto en el cultivo del intelecto del niño, a través de la transmisión de los grandes valores y la entrega de oportunidades para adquirir los productos más importantes de la inteligencia humana.
El desarrollo de la idea griega de educación requiere de una serie de doctrinas:

a) La primera de ellas afirma que una actividad específica de la mente consiste en buscar el conocimiento y ésta búsqueda equivale a la búsqueda del bien del hombre, el bien de la persona y, por lo tanto, es un elemento esencial para una vida buena. De este modo, aunque se insiste que el hombre no es sólo “mente” es la posesión de ésta lo que lo distingue de los demás seres.

B) Una segunda doctrina sostiene que mediante el uso de la razón, el hombre llega a entender la naturaleza esencial de las cosas y puede comprender que es últimamente, verdadero. Así, a través de la búsqueda de fracciones de información, el individuo construye un conocimiento que es comprensivo y tiene un esquema armonioso, y que él utiliza para entender y aprender su realidad.

C) La tercera doctrina establece que todo conocimiento tiene una estructura, que relaciona jerárquicamente lo nuevo con lo conocido. La educación se encarga de liberar la mente para que pueda funcionar de acuerdo a su verdadera naturaleza, rescatando a la razón del error y la ilusión, y fundamentalmente de la ignorancia. Se le asigna al saber una especie de valor supremo, con un énfasis orientado al DESARROLLO DE LA MENTE.

La metodología asociada a esta concepción pone el énfasis en las clases discursivas y la enseñanza verbal y expositiva. Los alumnos descubren que la razón y la percepción son las armas que se usan para ganar el conocimiento en las ciencias, que la lógica es relevante en las ciencias exactas, la individualidad es fundamental en las artes; y la consistencia, en las Ciencias Sociales. Para ello los alumnos leen las grandes creaciones como medio para expandir su mente, mantener contacto con el pasado y edificar nexos hacia el futuro. La expresión más sectaria y dogmática de esta posición la plantea Maynard Hutchens en términos de:

“LA EDUCACIÓN IMPLICA ENSEÑANZA. LA ENSEÑANZA IMPLICA CONOCIMIENTO DE VERDADES. LA VERDAD ES LA MISMA EN TODAS PARTES. POR LO TANTO, LA EDUCACIÓN DEBE SER LA MISMA EN TODAS PARTES”.

2.- CURRÍCULO COMO PROCESO TECNOLÓGICO:
La posición del currículo como Tecnología conceptualiza la función del currículo esencialmente como búsqueda de medios eficaces para lograr un conjunto de fines no problemáticos, preestablecidos, con ingenua y pretendida neutralidad valórica. De acuerdo a ella, el problema radica más bien en encontrar los medios, mecanismos, estrategias y tácticas necesarias para educar eficientemente al mayor número posible de alumnos.
La tecnología se define en un sentido amplio como la ampliación de conocimientos organizados en la resolución de problemas educativos específicos. Esta posición utiliza conceptos del enfoque de sistemas e ideas de planificación y desarrollo, a menudo asociados a las ciencias y la ingeniería, las que enfatizan la necesidad de estudiar y organizar lo conocido en una forma que permita comprender e integrar todas sus partes (Chadwick, 1987).
Desde el punto de vista psicológico y de las teorías del aprendizaje originalmente el enfoque se sustentaba en el conductivismo de Skinner. Éste énfasis en la conducta concreta lleva a poner el acento en la participación activa del educando en el proceso, el uso de incentivos para la motivación y el uso de la evaluación formativa. En lo que respecta a la determinación de los contenidos, su naturaleza, forma y estructura, existen variaciones entre los distintos autores.
Existen dentro de este enfoque, algunas tendencias recientes que propugnan una ampliación de los métodos de análisis de conducta, con el fin de abarcar más contenido.
El trabajo curricular y la actividad en el aula, se desarrolla de acuerdo a una forma de organización bastante precisa. Se hace hincapié en la especificación exacta, clara y directa de los objetivos y la expresión de éstos en términos de conductas visibles en el alumno.
Según Gagné, Mager y otros, el contacto con el alumno será más eficaz, si este sabe inequívocamente lo que se espera de él. Luego de establecer los objetivos, la atención se concentra en la selección de medios, porque del supuesto que una vez clarificado el tipo de conducta final que se espera lograr, el próximo paso es entregar la información y las experiencias en forma tal que permitan al educando alcanzar dicha conducta. Se clarifica así también el problema de la evaluación, ya que ésta se concibe como la medición de la congruencia entre el objetivo establecido y la conducta al término del proceso.
Con la especificación de los objetivos, es posible preparar los instrumentos, procedimientos o formas de evaluación que será un fiel reflejo de los primeros. Dado que esta concepción pone especial énfasis en la idea de evaluación formativa, es necesario preparar para varias formas de evaluación con el fin de crear una óptima situación para el educando y el profesor.
En el siguiente paso se determina una secuencia de enseñanza y se establecen las tácticas que se emplearán. La secuencia es el orden en el cual la información será presentada o aprendida por el alumno y las tácticas incluyen el grado de individualización, la cantidad de tiempo disponible, la frecuencia de la retroalimentación y los tipos de estímulos o motivación, que se dará.
La selección de medios es muy importante de acuerdo a este punto de vista. El medio es el canal, mecanismo de dispositivo que lleva la información desde una fuente hasta un receptor. La forma de presentación es la estructura simbólica de la información. El siguiente paso es el desarrollo de materiales, por cuanto se sostiene que trabajando con este enfoque. Éstos se utilizarán en mayor abundancia que dentro del marco del Racionalismo Académico. Estos elementos son evaluados formativa y sumativamente para asegurar su eficacia antes de su implementación a nivel de sala de clases.
En relación a la metodología en el aula, se destacan los mismos aspectos: objetivos claros, amplia gama de medios y materiales, mucha individualización, alumnos activos, motivación a través de incentivos y el uso de evaluación formativa para asegurar el producto deseado.

3.- CURRÍCULO COMO PROCESO COGNITIVO:
Esta concepción concede relevancia a los contenidos como a los procesos cognitivos. Tiene su origen en nuevas líneas de desarrollo en el campo de la psicología y es, además, una resultante de los que ha llamado la explosión de la información.
El hecho es que cada año el conocimiento acumulado por la humanidad es mayor y, en los últimos tiempos, éste ha ido aumentando con velocidad creciente. La información disponible en el mundo, que se había duplicado sólo una vez desde la época bíblica hasta comienzos de este siglo, aumentó nuevamente al doble en sólo 50 años y actualmente se duplica cada 15 años. Desde el punto de vista de la educación, este fenómeno pone de manifiesto la imposibilidad de un aprendizaje enciclopédico, hacia el que tiende al racionalismo académico al tratar de enseñar al mundo las grandes verdades.
Lo que el individuo debe desarrollar son destrezas generales para aprender. Esta concepción plantea que es necesario que los docentes reconozcan que la enseñanza y el conocimiento evolucionan y que no es posible dominarlo todo, una persona debe poseer las tácticas, estrategias y conocimientos prácticos que lo capaciten para incorporar nuevos contenidos cuando sea necesario y que le ayuden a enfrentar el proceso de aprendizaje en forma eficiente, a predecir su propia capacidad para aprender, emplear tácticas para dirigir su atención hacia el aprendizaje, utilizar estrategias para codificar lo que va asimilando dentro de su propio contexto significativo.
Debe ser capaz de resolver problemas, tener posesión de destrezas especiales que le permitan recuperar información, generalizar rápidamente de una situación a otra, etc.. Este enfoque, dirigido hacia el desarrollo de estrategias cognitivas guarda estrecha relación con las nuevas definiciones de inteligencia. Hoy se sostiene que la inteligencia es la capacidad que tiene la persona de dominar un medio, de dominar los sistemas de símbolos asociados con este medio e interpretar y usar éstos en beneficio suyo y de la sociedad.
En consecuencia, el cognoscitivismo se preocupa de dos cosas: considerando que el conocimiento es almacenado internamente, lo crítico del aprendizaje no es el cambio de conducta visible sino el cambio de estructuras internas, y el aprendizaje debe incluir estrategias y tácticas mentales específicas para mejorar la capacidad de aprender contenidos.
Piaget, define el aprendizaje, sugiriendo que es equivalente al desarrollo de la inteligencia y, por lo tanto, es un proceso que incluye maduración, experiencia, transmisión social y constante desarrollo y mantención de un equilibrio. (Bassedas, 1998).
Gagné habla mucho del cambio de la capacidad interna de una persona en relación con algún tipo de contenido o estructura. El aprendizaje implica recoger información del ambiente, integrarla dentro de una estructura ya existente, y así transformar las estructuras:

Filosóficamente, los cognoscitivistas conceden gran relevancia a la idea de que el organismo es algo que transciende como individuo en una interacción inteligente y social con su ambiente, con pulsiones innatas hacia la curiosidad. La persona es un ser consciente, con personalidad, con una vida psicológica, con intencionalidad e interacción continua y simultánea con su medio. Se ve al hombre como activo y dinámico, se enfatizan sus relaciones con su ambiente y, en cierta media, su herencia genética.

Esta concepción requiere de una metodología que pone el acento en los procesos internos del individuo:

a) El primer elemento metodológico es un buen diagnóstico del nivel de desarrollo intelectual del niño, de las estrategias y contenidos que debe aprender y de sus intereses en relación con su medio ambiente y la escuela.

B) En segundo término, se estima clave generar situaciones de enseñanza por un lado y de aprendizaje por otra estimulantes y que otorguen al alumno un rol activo en el proceso. El educando debe estar directamente involucrado, probando ideas, manipulando objetos, vivenciando sus aprendizajes, descubriendo, haciendo, hablando, interactuando con sus iguales y sus docentes.

c)En tercer lugar el niño debe aprender a través de su propio descubrimiento de las ideas, estrategias, información y destrezas que componen los contenidos y en términos de sus intereses. Esto requiere que el docente ayude, sugiera, pero no enseñe imponiendo o determinado, pues con ello entorpece el proceso personal de descubrimiento.

Respecto a los contenidos el énfasis asignado a los diferentes tipos varía, según sea el enfoque de que se trate.

 La posición de Ausubel, es básicamente una aplicación de los conceptos cognitivos al currículo clásico del racionalismo académico, no modificando las materias que se enseñen.
 El enfoque de Gagné, concede mayor relevancia al desarrollo de las estrategias cognoscitivistas.
 El enfoque de Piaget, supone el desarrollo de destrezas básicas en dos áreas: Matemáticas y Lingüísticas.
 EL ENFOQUE SICOCONSTRUCTIVISTA

Muchos de los conceptos que subyacen al movimiento constructivista tienen historias largas y apreciables en las obras de BALDWIN, DEWEY, PIAGET, VIGOTSKY, BRUNNER y otros investigadores y teóricos. El planteamiento de base en este enfoque es que el individuo es una construcción propia que se va produciendo como resultado de la interacción de sus disposiciones internas y su medio ambiente y su conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción que hace la persona misma.
Esta construcción surge de la representación inicial de la información y de la actividad, externa o interna, que desarrollamos al respecto (Carretero, 1994). Esto significa que el aprendizaje no es un asunto sencillo de transmisión, internalización y acumulación de conocimientos sino un proceso activo de parte del educando en ensamblar, extender, restaurar e interpretar, y por lo tanto de construir conocimiento desde los recursos de la experiencia y la información que recibe.
Ninguna experiencia declara su significancia tajantemente, sino la persona debe ensamblar, organizar y extrapolar los significados. Aprendizaje eficaz requiere que los alumnos operen activamente en la manipulación de la información a ser aprendido, pensando y actuando sobre ello para revisar, expandir y asimilarlo.
Los constructivistas sostienen que el aprendizaje constituye una actividad socialmente situada y aumentada en contextos funcionales, significativos y auténticos. El posible sugerir que el punto clave del constructivismo no está tanto en el resultado del aprendizaje, como en el proceso de la adquisición del conocimiento. Pero no se debe sucumbir a la ilusión de pensar que el aprendizaje es idealmente alguna forma de descubrimiento autoguiado. Enfatiza que el conocimiento es un producto de la interacción social y de la cultura. Resalta los aportes de Vigotsky en el sentido que todos los procesos psicológicos superiores se adquieren primero en un contexto social y luego se internalizan.
En el desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, a escala social, y más tarde, a escala individual; primero entre personas (interpsicológica), y después, en el interior del propio niño (intrapsicológica). (Vygotsky, 1979).

4.- EL CURRÍCULO COMO REALIZACIÓN PERSONAL:
Enfatiza que todo desarrollo curricular y todo quehacer en el aula, en suma, el proceso educativo en general, debe orientarse en términos de las necesidades de desarrollo de la persona, constituyendo este aspecto el fin básico de la situación educativa.
Es una concepción fuertemente saturada de valores, que se refiere a los propósitos y a las necesidades de integración personal del estudiante. La función del currículo es proporcionar a cada alumno experiencias personalmente satisfactorias. La posición está centrada en el alumno y orientada hacia su desarrollo y crecimiento.
La educación se concibe como un proceso que provee los medios para la liberación y el desarrollo personal. Como enfoque curricular, está relacionado con la psicología de la realización personal de Abraham Maslow y su concepto de educación es el de una fuerza poderosa y liberadora de abarcar la experiencia total del niño. Su aplicación, demanda un equilibrio entre procesos y contenidos. Los contenidos son relevantes pues reflejan las experiencias que debe vivir el educando y, al igual que éstas últimas, deben ser relevantes y significativas para él, estimulantes, enriquecedoras y apropiadas a su nivel de desarrollo como individuo. El protagonismo se traduce en un alumno participando en la fijación de objetivos, en la selección de experiencias y contenidos, y en la búsqueda de formas de aprendizaje que le resulten adecuadas y significativas, logrando de este modo un alto grado de motivación personal.
Con un empleo de conceptos del humanismo filosófico y de la psicología existencial, responde al siguiente racional::

“UN CURRÍCULO DE TRASCENDENCIA PROPORCIONA EL CONTEXTO PARA ENGENDRAR, GESTAR, ESPERAR Y CELEBRAR LOS MOMENTOS DE CONCIENCIA SINGULAR E ILUMINACIÓN INTERNA, CUANDO CADA PERSONA AVANZA DENTRO DE LA CONCIENCIA DE SU INIMITABLE EXISTENCIA PERSONAL”
(PHILLIP PHOENIX, 1971)

Vale la pena recordar que todo currículo está en cierta medida centrado en la persona que aprende, ya que el proceso tiene que comenzar con el aprendizaje y éste ocurre, obviamente, en el alumno.
Al margen de esta similitud, sin embargo, la intervención educativa puede orientarse hacia la enseñanza de los grandes valores de la sociedad, de materias muy específicas o de aquellos que interesan al alumno. El contenido y el proceso pueden ubicarse en cualquier punto de un continuo entre dos extremos, una orientación que tiende a satisfacer el alumno en términos absolutos y otra que se ajusta estrictamente a las necesidades de la sociedad. Deberá ser tema de discusión determinar de qué manera las concepciones curriculares que se adopten respondan al binomio configurado por las demandas formativas actuales y las necesidades de formación del individuo.
Podemos reconocer que el análisis didáctico actual se plantea en función de diversos modelos, que suponen la coexistencia de distintas concepciones aplicadas, las cuales con un afán ilustrativo pueden ser sintetizados en dos extremos. El primero, como expresión del sistema educativo tradicional y el segundo como expresión del sistema educativo sustentado en un contexto de Reforma Curricular.

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