Teorías de fines del siglo XX sobre Estimulación Temprana (apunte)

Constantemente están surgiendo maneras nuevas de entender a los niños,

cuestionando, construyendo y realzando los descubrimientos de teorías anteriores. Actualmente, una explosión de acercamientos y de investigaciones nuevas ensancha nuestro conocimiento sobre el desarrollo del niño y la importancia de la estimulación temprana.

  1. El Procesamiento de la Información
    Para esta teoría, en resumen, la vida es un continuo de enfrentar y solucionar problemas de diverso tamaño e intensidad. Estos sistemas sugirieron a los psicólogos que la mente humana puede ser considerada como un sistema manipulador de símbolos, a través del cual la información fluye, llamando input a lo que se presenta, y output a las respuestas conductuales; la información es codificada activamente, transformada y organizada.
    La teoría del procesamiento de información, considera a los niños como seres activos y constructores que modifican su propio pensamiento en respuesta a las demandas del ambiente, pero no otorgan validez a la existencia de etapas del desarrollo. La perspectiva de desarrollo es un incremento continuo, en vez de cambios bruscos, asegurando que los procesos del pensamiento – percepción, atención, memoria, estrategias de planificación, categorización de información, y el lenguaje , son similares en todas las edades, pero presentes en menor medida entre los niños.
    Sus principales investigadores, W.S Hall, L.B. Resnick, y R.S. Siegler, han proporcionado informes precisos de cómo los niños de diferentes edades utilizan muchos aspectos del pensamiento, por lo que sus descubrimientos tienen implicaciones importantes para la educación. Su limitante, es que sus trabajos han ignorado aspectos de la cognición que no son lineales ni lógicos, como la imaginación y la creatividad. Además, todos sus trabajos se han efectuado, hasta la fecha, en situaciones artificiales de laboratorio. Recientemente esos investigadores han ido avanzando en estos campos, y hay que estar atentos a sus descubrimientos.
  2. La Etiología
    La eitología se interesa por el valor adaptativo, o de supervivencia, de la conducta y de su historia evolutiva. Empezó a ser aplicada en la investigación de niños en los años 60 del siglo pasado, pero actualmente, ha llegado a ser más influyente. Los orígenes de la etología se pueden encontrar en los trabajos de Darwin. Sus bases modernas se deben a dos zoólogos europeos, Konrad Lorenz y Niko Tinbergen.
    Observando las conductas de diversas especies animales en sus hábitats naturales, Lorenz y Tinbergen observaron patrones de conducta que fomentan la supervivencia. El más conocido de éstos es el troquelado, la conducta de seguimiento que se adquiere tempranamente en ciertos pájaros cuando son bebés que asegura que estén cerca de la madre, que sean alimentados y protegidos del peligro. El troquelado se lleva a cabo durante un período de desarrollo temprano de tiempo limitado. Si la madre no está presente durante ese período, pero hay un objeto que se parece a ella en sus características principales, el joven plumífero grabará en su mente a éste último.
    Las observaciones del troquelado llevan a un concepto que se ha aplicado en el desarrollo del niño: el período crítico. Se refiere a un espacio de tiempo limitado durante el cual el niño está preparado biológicamente para adquirir ciertas conductas complejas cognitivas y sociales. Por ejemplo, si los niños son privados de alimento adecuado, o de estimulación social y física, durante sus primeros años, ¿Su inteligencia estará permanentemente dañada? Si el lenguaje no se denomina en la niñez temprana, ¿Significa que la capacidad del niño para adquirirlo es reducida?
    Al dirigirnos a estas y otras preguntas similares, más adelante, descubriremos que el término período sensible o ventana de oportunidades, ofrece una explicación mejor del desarrollo humano que da la noción estricta de un período crítico. El período sensible, es un tiempo óptimo para que ciertas habilidades surjan y en el cual el individuo es, especialmente, receptivo a las influencias del medio. Sin embargo, sus límites no están menos definidos que los del período crítico. Es posible que el desarrollo ocurra posteriormente, pero es más costoso producirlo en ese tiempo.
    Inspirado por las observaciones del troquelado, el psicoanalista británico John Bowlby aplicó la teoría etológica a la comprensión de la relación humana bebé-cuidador. Defendió que las conductas de apego de los bebés, como el balbuceo, la sonrisa, coger algo y llorar, son señales socialmente construidas que fomentan que el padre se acerque, que le cuide y que interaccione con el niño. Estando la madre cerca, éstas conductas ayudan a asegurar que el bebé será alimentado, protegido del peligro, y le serán proporcionados la estimulación y el afecto necesarios para un crecimiento sano.
    El desarrollo del apego en los bebés humanos, es un proceso largo en el que se producen cambios en las estructuras psicológicas que lo conducen a formar una unión afectiva profunda con el cuidador. El punto de vista etológico del apego, subraya el rol de las señales innatas del bebé, y difiere de la explicación conductista, de la reducción del impulso de los deseos del bebé de que la madre esté cerca, sea una respuesta aprendida basada en la alimentación.
    Las observaciones de los etólogos han mostrado que muchos aspectos de la conducta social de los niños, incluyendo las expresiones emocionales, la agresión, la cooperación y el juego social, se parecen a las de nuestros antepasados primates.
    Aunque la etología subraya las raíces biológicas y genéticas del desarrollo, el aprendizaje es considerado importante porque le otorga flexibilidad y mayor adaptabilidad a la conducta. Desde que los etólogos creen que la conducta de los niños se puede entender mejor en términos de su valor adaptativo, buscan la comprensión del ambiente, incluyendo aspectos físicos, sociales y culturales. Los intereses de los etólogos son extensos, quieren entender el sistema organismo – ambiente por entero. La siguiente perspectiva contextual de la que hablaremos, la teoría ecológica de sistemas, sirve como un complemento excelente a la etología, porque muestra cómo diferentes aspectos del ambiente, de las relaciones humanas inmediatas a las fuerzas sociales más grandes, funcionan juntos a la hora de afectar al desarrollo del niño.

  3. Teoría Ecológica de Sistemas
    Urie Bronfenbrenner, psicólogo americano, es el responsable de un acercamiento a la estimulación temprana del niño, que se ha elevado hasta encabezar el área desde la década pasada. Esta teoría, considera al niño desarrollándose dentro de un sistema complejo de relaciones afectadas por múltiples niveles del ambiente más próximo. Considerando que las disposiciones biológicas del niño se unen a fuerzas ambientales para moldear el desarrollo, Bronfenbrenner (1995) recientemente ha caracterizado su teoría como un modelo bioecológico.
    Antes de la teoría de Brofenbrenner, la mayoría de los investigadores tenían una concepción muy limitada del ambiente, acotado a acontecimientos y condiciones en el entorno próximo del niño. Bronfenbrenner expandió esta perspectiva considerando el ambiente como una serie de estructuras anidadas que incluyen la relación parenteral, pero también van más allá: el hogar, la escuela, los escenarios de la vecindad, donde los niños pasan su vida cotidiana. Cada capa del ambiente tiene un impacto poderoso en el desarrollo del niño.

• El Microsistema: es el nivel más interno del ambiente, el cual se refiere a patrones y actividades de interacción en el entorno próximo del niño. Hasta hace poco tiempo, los investigadores subrayaban los efectos de los adultos sobre los niños, cuando estudiaban las relaciones en el microsistema. Bronfenbrenner enfatiza que para entender el desarrollo del niño a este nivel, tenemos que tener en mente que todas las relaciones son bidireccionales y recíprocas. En otras palabras, los adultos afectan las respuestas de los niños;
pero algunas características de los niños determinadas biológica y socialmente (atributos físicos, personalidad y capacidades), también influyen en la conducta de los adultos. Por ejemplo, un niño atento y amistoso es posible que evoque reacciones pacientes y positivas de los padres, pero un niño alocado es más posible que se le responda con castigo y restricción. Al establecerse estas interacciones y el que ocurran a menudo, producen un impacto duradero en el desarrollo.

• El Mesosistema: para que los niños se desarrollen al máximo, los apoyos de educación deben existir en el ambiente un poco más lejano. El segundo nivel del modelo de Bronfenbrenner es el mesosistema. Abarca conexiones entre los microsistemas, como el hogar, la escuela, el vecindario y la guardería, que fomentan el desarrollo de los niños. Por ejemplo, el progreso intelectual de un niño, depende no sólo de las actividades que se llevan a cabo en la guardería. También depende del compromiso paternal con la estimulación cognitiva, y de qué manera influye el aprendizaje en el hogar. De forma similar, la interacción padre – hijo puede ser afectada por las relaciones del niño con los cuidadores de la guardería y viceversa. Las relaciones padre – hijo y cuidador – niño, apoyan el desarrollo cuando existen vínculos entre ellas, en forma de visitas y cambios de información.

• El Exosistema: se refiere a los escenarios sociales que no contienen a los niños, pero que afectan sus experiencias en los entornos cercanos. Estos pueden ser relaciones formales, como el lugar de trabajo de los padres, o los servicios de salud y bienestar de la comunidad. Por ejemplo, los horarios flexibles de trabajo, el apoyo laboral por maternidad, o por enfermedad de los hijos, son maneras en que el trabajo puede apoyar a los padres en sus roles de educación, e indirectamente, fomentar el desarrollo del niño. Los apoyos del exosistema también pueden ser informales, como las redes sociales de los padres – amigos, miembros de la familia extensa, quienes proporcionan consejo, compañía, e incluso, asistencia financiera. La investigación demuestra el impacto negativo del fracaso de las actividades del exosistema. Las familias aisladas socialmente, porque tienen pocos vínculos personales, o con la comunidad, o que están desempleados, muestran un porcentaje elevado de conflicto y de abuso de niños.

• El Macrosistema: el nivel más exterior del modelo de Bronfenbrenner es el macrosistema. No es un contexto específico. Consiste en los valores, las leyes, las costumbres y los recursos de una cultura en particular. La prioridad que el macrosistema da a las necesidades de los niños, afecta al apoyo que éstos reciben de los niveles inferiores del ambiente. Por ejemplo, es más probable que en los países como Chile, que mayoritariamente piden criterios de alta calidad para las guarderías y el lugar del trabajo, que beneficien a los padres trabajadores, los niños tengan experiencias favorables en sus entornos inmediatos.

• Un Sistema Dinámico en Continuo Cambio: de acuerdo con Bronfenbrenner, el ambiente no es una fuerza estática que afecta a los niños de una manera uniforme. Es dinámico y siempre cambiante. Acontecimientos importantes, como el nacimiento de un hermano, comenzar la escuela, cambiar de casa, o el divorcio de los padres, modifican las relaciones existentes entre los niños y sus ambientes, produciendo nuevas condiciones que afectan al desarrollo. Además, el momento en que se produzca el cambio en el ambiente influye en el impacto que pueda ejercer. La llegada de un nuevo hermano tiene diferentes consecuencias para un niño pequeño que todavía no va a la escuela y permanece en casa, que para un niño en edad escolar, el cual tiene relaciones y actividades satisfactorias fuera de la familia. Bronfenbrenner se refiere a la dimensión temporal de su modelo como el cronosistema (el prefjijo crono significa tiempo). Señala que los cambios en los acontecimientos de la vida se pueden imponer externamente, como los ejemplos dados con anterioridad. Alternativamente, pueden surgir desde dentro del organismo, ya que el niño selecciona, modifica y crea muchos de sus entornos y experiencias propias. Cómo actúen los niños depende de sus características físicas, intelectuales y de personalidad, y de las oportunidades disponibles en el ambiente. En la teoría ecológica de sistemas, el desarrollo no lo controlan las circunstancias del ambiente, o las disposiciones internas. Los niños son productos y productores de sus ambientes, ambos forman una red de efectos interdependientes.

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