Teorías Ambientalistas de las Dificultades de Aprendizaje (apunte)

La influencia del ambiente, que ha sido

una de las preocupaciones centrales de los teóricos de la Gestalt, como Koffka y Lewin, ha tenido en los últimos años un repunte importante con los trabajos de Broffenbrener (1979) y la psicología ecológica. La que ha influido directamente en la formulación de teorías de corte ambientalista dentro del área de dificultades del aprendizaje.
Las teorías ambientalistas consideran que los diversos contextos ambientales son los factores que mejor pueden explicar las dificultades del aprendizaje. Esta perspectiva teórica incluiría a aquellas que destacan el rol de sistemas inmediatos al niño, como la familia y la escuela, además de aquellas que señalan que la etiología de las alteraciones se podrían explicar mejor por la influencia de macrosistemas como el cultural y social.
La corriente institucionalista, sería el prototipo de la primera de ellas. Esta corriente postula que los problemas de aprendizaje se derivan debido a una inadecuación del sistema escolar, específicamente, factores como metodologías inadecuadas; insuficiencias de los programas escolares, personalidad del profesor, o variables ecológicas determinadas por la infraestructura física del aula.
Las teorías socio-culturales, que constituirían el segundo grupo del cuerpo teórico, postulan que el fracaso escolar del niño ysus problemas de aprendizaje no son de índole exclusivamente psicológica, sino que están asociados a variables sociales, culturales y económicas. Estas variables de alguna manera condicionarían, por la vía de la estimulación, los procesos madurativos. Vial, Platinase y Beauvais (1971) sostienen que «la jerarquía en el éxito escolar está muy determinada por la clase social a la que pertenecen los niños. La selección escolar es más severa para los niños provenientes de las clases sociales más bajas, que para aquellos que vienen de medios acomodados».

Teorías Centradas en la Tarea:
Estas teorías sostienen que las dificultades del aprendizaje se relacionan con deficiencias en las conductas que intervienen en dichos aprendizajes, de manera que estos niños tienen una falta de experiencia y entrenamiento en las tareas académicas que deben realizar. Como se ve, se trata de concepciones fundamentalmente académicas. Este postulado, entonces, se opone a la consideración de que un déficit en las aptitudes especiales del niño pueda ser causa de problemas; por una parte, también es opuesta a los modelos neuropsicológicos.Su oposición es tan radical que algunos autores (Bateman, 1973) argumentan que la utilización de cuadros orgánicos, no hacen más que etiquetar a los niños y suministrar una excusa a los profesores para justificar su fracaso; al mismo tiempo, reducen las expectativas que los padres y maestros tienen sobre los posibles logros de los estudiantes, lo que puede repercutir negativamente en el niño pues puede generarles un ambiente menos estimulante y con exigencias mínimas (Vellutino et al, 1977).

Teorías Interaccionistas:
Tal como su nombre lo indica, estas teorías intentan resolver las interrogantes sobre las posibles causas de las distintas alteraciones del aprendizaje, a través de la integración de las diferencias que se producen entre las teorías centradas en el sujeto y las ambientalistas.
Lerner (1981), sostiene que las dificultades de aprendizaje obedecen a la interacción entre variables instruccionales o ambientales y variables centradas en el niño.
El principal objetivo de estas teorías consiste en delimitar las dimensiones ambientales, en torno a las cuales, cambia la estructura de las tareas, así como los componentes psicológicos correspondientes, ya que para comprender los problemas de aprendizaje, es imprescindible tener en cuenta las complejas interacciones que surgen entre las variables personales (rasgos estructurales y procesos psicológicos) y los determinantes ambientales.
Entre las teorías de este grupo, destaca el modelo propuesto por Hagen y colaboradores (1984), cuya premisa fundamental es que «el niño en desarrollo percibe y construye la realidad basándose en la información ambiental circundante. Se supone que existe un mundo real y que los elementos ambientales establecen los grados de libertad que tienen la persona para construir representaciones internas».
Los niños con problemas de aprendizaje que conocen diferentes exigencias situacionales necesitarían instrucción -esto es adiestramiento estratégico- acerca de cómo usar sus conocimientos existentes de manera eficiente y adecuada a la situación. Cuando, por el contrario un niño disminuido está además desinformado acerca de las diferentes exigencias ambientales, habría que diseñar un programa de adiestramiento que no sólo le entregase estrategias, sino también múltiples experiencias con tipos de problemas afines y diversos.
Se podría desprender de la teoría de Hagen, y en general de las teorías interaccionistas, que, en la etiología de las dificultades de aprendizaje, no deben considerarse como entidades independientes los aspectos personales y ambientales. Se parte de una concepción dinámica en la que tanto los factores personales como los ambientales, en diferentes proporciones según las circunstancias, interactúan para determinar la adaptación del niño y su respuesta ante distintas tareas.
Adelman (1971), propone otra teoría que puede incluirse entre las interaccionistas. Su sugerencia plantea que las dificultades de aprendizaje se consideran como un producto de la interacción entre el niño y el programa educativo. Por tanto, sería la interacción entre capacidades y áreas débiles del aprendiz, y factores situacionales -incluyendo estilos de enseñanza y métodos de educación de los profesores- los que determinan la aparición de problemas en el aprendizaje. Este autor conceptualiza las dificultades del aprendizaje como una interacción entre variables organísmicas (del niño) y variables situacionales o instruccionales (profesor y escuela) surgiendo una serie de diferencias individuales, resultantes de la combinación específica de ambos tipos de variables.
Ana Miranda Casas, la autora que nos propone la clasificación que hemos citado, excluye de su intento ordenador, las propuestas de Vellutino basada en el déficit verbal y la de Torgesen respecto de la pasividad en el aprendizaje.
Frank Vellutino (1977), considera que las dificultades en la lectura se deben a la falta de información del sujeto sobre las claves fonológicas, semánticas y sintácticas que facilitan la identificación de las palabras. Por esta causa, los niños con dificultades de aprendizaje no realizan una decodificación eficaz de los estímulos, lo que afecta a su vez a la síntesis y al recuerdo.
J.K.Torgesen (1977), basándose en las teorías cognitivas del procesamiento de la información, destaca el rol de las actividades conscientes de procesamiento en el desempeño cognitivo, así como la adaptación a las diferentes tareas. Partiendo de diferentes trabajos teóricos y prácticos sobre desarrollo cognitivo, él describió las características de un aprendizaje activo o eficaz: adopción de un papel activo en su aprendizaje en el que aplica estrategias adaptativas. Esta capacidad para utilizar estrategias apropiadas en las actividades concretas resulta directamente de la combinación de una consciencia cognitiva ( y conocimiento de la exigencia de la tarea) y la tendencia propositiva hacia la meta (motivación que organiza y mantiene los esfuerzos que el sujeto ha de realizar para aprender).

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