Temperamento y Carácter (apunte)

El soporte ineludible de la personalidad es el temperamento, el cual es algo constitucional e inmodificable, es un estado orgánico y

neuropsíquico, base de las acciones físicas y mentales; surge de las reacciones bioquímicas, las cuales ejercen acción directa y continua sobre el sistema nervioso y vegetativo, esto determina las cualidades específicas de la sensibilidad que el ser humano manifiesta en sus actividades y vivencias, muestra reacciones típicas frente a estímulos del mundo exterior.
En el temperamento intervienen factores hereditarios, congénitos y exógenos o externos, estos últimos tienen que ver con la alimentación, el clima y el ambiente. Estas cualidades, no pueden ser modificadas, pero sí pueden ser reguladas por el carácter, ya que la base de éste, está edificada sobre los cimientos fundamentales constituidos por el temperamento. Pitaluga señala que se nace con un temperamento, pero no se nace con un carácter.
El carácter se va desarrollando a través de la vid a, cuando ha conformado un conjunto de situaciones neuropsíquicas de las actividades y actitudes que resultan de una progresiva adaptación o regulación del temperamento a las condiciones del ambiente social. Depende de la relación social que mantiene el individuo con su comunidad, que refleja las condiciones personales y la manera de vivir.
El ser humano es parte activa bajo la influencia de las condiciones y circunstancias externas, se mueve en una interacción permanente con el medio, lo cual implica no solamente que el medio cambia a las personas, sino que éstas influyen también sobre él, cambian, superan y transforman las circunstancias desfavorables. No son las condiciones dadas y su acción recíproca con el medio, los que juegan el papel decisivo en la formación del carácter, sino que éste se forma y se modifica en las actividades prácticas del hombre.
Fromm, considera como base fundamental del carácter, a los modos específicos de relación de la persona con el mundo:

  1. Adquiriendo y asimilando objetos, al cual llamó proceso de asimilación.
  2. Relacionándose con otras personas (y consigo mismo), proceso denominado socialización.

Las orientaciones por las cuales el individuo se relaciona con el mundo, constituyen la medula de su carácter. La forma en que se relaciona , implica una energía psíquica que es canalizada en los procesos de asimilación y socialización. Una vez que la energía ha sido encausada de cierta manera, la acción se produce como fiel expresión del carácter, de esta manera, la persona puede acomodar su vida de tal modo que se ajuste o regule su situación consigo mismo y con los demás. Tiene una función selectiva con respecto a las ideas y valores de los demás.
El carácter del niño es modelado por el carácter d e todos sus familiares en un primer momento, ya que posteriormente son determinados por la estructura social y cultural. La familia es la agencia psíquica de la sociedad. Al adaptarse el niño a su familia, adquiere el carácter que después lo acompañará en las tareas que debe ejecutar en la vida social.
El carácter domina y regula al temperamento. En los rasgos fundamentales del carácter, revelándose como un recuerdo íntimo, aflora el rasgo temperamental.
La formación del carácter se determina por el efecto de las experiencias vitales, el ambiente jamás es el mismo para dos individuos, la diferencia en su constitución física y temperamental, los hace experimentar el mismo ambiente de manera diferente.
El hombre puede adaptarse a su cultura, pero cuando hay obstáculos que se contraponen a su naturaleza, desarrolla perturbaciones que lo hacen modificar o regular tales condiciones, es en este momento cuando tienen que ver los juicios de valor, es aquí donde dependiendo de la cultura, se pueden enjuiciar las acciones como buenas o malas, por ejemplo, se califica a un niño como bueno si es dócil y malo, si trata de ser independiente.

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