Tacto Activo a la comunicación tactil (artículo)

¿Qué papel juega la cognición táctil?
La cognición visual y auditiva son áreas que se han estudiado de forma amplia y que se conocen bien, pero se sabe muy poco acerca de la cognición táctil. La cognición táctil se refiere al procesamiento e integración de información táctil más evolucionado a través del tacto activo. Gracias a los avances en el campo de la neurociencia cognitiva, ahora tenemos
más información sobre los mecanismos que gobiernan la cognición táctil.

Entendiendo el tacto
El tacto nos facilita una gran cantidad y variedad de información sobre el mundo que nos rodea. El sentido del tacto es el primero en desarrollarse y sigue funcionando incluso cuando la vista y el oído empiezan a fallar. Antes de las ocho semanas de gestación, el embrión puede desarrollar sensibilidad a la estimulación táctil.
El tacto es nuestro sentido más social y es nuestro medio de comunicación más importante con el mundo exterior. El tacto interpersonal juega un papel fundamental en la regulación de nuestro bienestar emocional.
El sentido del tacto nos proporciona un canal de comunicación a menudo ignorado. El concepto “tocar con la yema de los dedos” está estrechamente ligado a la idea de comunicación de “touch generation” (“generación del tacto” en castellano), que se refiere a una serie de programas, juegos, iPod y teléfonos móviles, a través de los cuales las personas se conectan por medio de experiencias interactivas.
El tacto activo o háptico juega un papel crucial en nuestro día a día. Cuando sacamos las llaves o un pintalabios del fondo de un bolsillo o de un monedero, o cuando nos despertamos en mitad de la noche y encendemos una lámpara o contestamos el teléfono, necesitamos identificar a través de una exploración táctil activa los objetos que se buscan, diferenciándolos de los demás objetos.

Entendiendo el cerebro táctil
Procesamos la información táctil del medio a través del sentido del tacto. Los mensajes táctiles son el primer eslabón en la “cadena” de propiedades informativas necesarias para el procesamiento de la información táctil.
El sistema de procesamiento táctil utiliza las principales vías somatosensoriales; está dividido en varias regiones centrales, utilizando varias líneas de procesamiento de información.
La corteza somatosensorial participa en el procesamiento de información relacionada con el tacto. La corteza somatosensorial está ubicada en el lóbulo parietal del cerebro humano y recibe información táctil de la mano, el pie y el cuerpo. Es un hecho bien conocido que la representación de las manos ocupa una proporción más grande que otras partes del cuerpo, si se compara en función de su superficie.
El cerebro humano está claramente dividido en dos hemisferios, conectados por el cuerpo calloso; las funciones de cada hemisferio son distintas. Un estudio ha demostrado que la predominancia de un hemisferio es uno de los principios organizativos en el procesamiento cortical de formas y en la localización táctil; se puede observar la dominancia del hemisferio izquierdo en el reconocimiento táctil de formas (lo que uno está tocando) y la dominancia del hemisferio derecho en la localización táctil (donde le están tocando a uno) (van Boven et al., 2005).
Es interesante el hecho de que también se haya descrito una dominancia del hemisferio izquierdo en el procesamiento de detalles espaciales locales y la dominancia del hemisferio derecho en el procesamiento espacial global del sistema visual.
Lo que es más, un estudio ha demostrado que durante los procesos espaciales táctiles se activan áreas del cerebro tradicionalmente asociadas con las imágenes visuales y con la percepción visual (Ricciardi, et., 2006); esto quiere decir que los estímulos táctiles y visuales conducen a patrones de activación neural similares, lo que corrobora la teoría de que existe un mapa espacial común al que se puede acceder haciendo uso tanto de la modalidad táctil como de la visual.
”Del tacto a la emoción”: correlatos neurales de los aspectos emocionales del procesamiento táctil. Utilizamos el tacto para compartir lo que sentimos con los demás y para mejorar el significado de otras formas de comunicación verbal y no verbal.
En el caso de las emociones es el cuerpo en vez de las manos el que juega un papel clave en las experiencias emocionales; dada la relación existente entre el procesamiento de la información táctil corporal y las emociones, no es de extrañar que estudios neurocientíficos recientes hayan encontrado fuertes conexiones neurales entre el córtex somatosensorial y las regiones cerebrales encargadas de procesar las emociones: el sistema límbico.
El sistema límbico consiste en una serie de estructuras cerebrales en las que se incluye el hipocampo y la amígdala, que participan en toda una serie de funciones, entre las que se incluyen el comportamiento, la memoria a largo plazo y las emociones.
Los mecanismos siguen sin estar claros, pero hay indicios de que existe un estrecho vínculo entre las emociones/reconocimiento de emociones y la cognición táctil corporal. Por lo tanto es importante tratar las emociones como una fuente de motivación clave en el aprendizaje táctil.

Comprendiendo la cognición táctil
En la última década se ha observado un aumento muy considerable en el número de estudios destinados a investigar los diferentes conceptos implicados en la cognición táctil. A continuación se describen brevemente estos conceptos tomando como base los estudios mencionados.
La memoria táctil a corto plazo puede definirse como la capacidad para almacenar una cantidad pequeña de información táctil en la mente, de forma activa y de fácil acceso. La memoria visual y auditiva a corto plazo puede almacenar una pequeña cantidad de información, de 3 o 4 elementos (esto es, dígitos o letras) hasta aproximadamente 9 elementos: la capacidad que se cita más frecuentemente es: 7±2 elementos, que también se conoce como el número mágico. Los estudios demuestran que la duración de los estímulos táctiles presentados en serie es similar al de la visión (Heller, 1989).
El término memoria funcional se refiere a un sistema cerebral que almacena y manipula de manera provisional la información necesaria para tareas cognitivas tan complejas como la comprensión lingüística, el aprendizaje y el razonamiento.
La memoria táctil funcional se refiere a la capacidad para almacenar y manipular información táctil por periodos cortos, que es la transformación de información mientras esta se encuentra almacenada en la memoria a corto plazo.
La memoria funcional nos permite tener las características del estímulo táctil a mano para guiar nuestro comportamiento en la ausencia de indicios o indicaciones externas. Sin la memoria funcional activa, los preceptos táctiles iniciales se deteriorarían de forma rápida.
Los estudios que tratan sobre los fundamentos neurales de la memoria funcional han demostrado que el córtex prefrontal (el sistema frontal del cerebro) se activa cuando los sujetos llevan a cabo tareas de memoria funcional, tanto en la modalidad visual como en la auditiva.
El aprendizaje táctil se refiere al proceso mediante el cual se adquiere información nueva por medio de la exploración táctil. Los trabajos de investigación que se han llevado a cabo en el área del procesamiento de información táctil en humanos han demostrado que se puede enseñar a las personas a percibir una inmensa cantidad de información por medio de su sentido del tacto.
Se sugiere, tomando como base numerosos estudios, que el procesamiento del tacto activo, desde el punto de vista del procesamiento de la información, es un sistema cognitivo totalmente operativo.

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