Retraso en la Escritura

Además de las personas disgráficos, existe un buen número de niños que por alguna razón (escasa escolaridad, falta de motivación, baja inteligencia, ambiente familiar desfavorable, etc.)

sufren retraso en la escritura. También en estos casos los trastornos se producen por inadecuado funcionamiento de alguno de los procesos, aunque como en las disgrafías evolutivas, los más frecuentes se producen en el proceso léxico:

a) Planificación: algunos niños tiene dificultades para crear mensajes escritos que sean mínimamente aceptables. Esto ocurre con mayor frecuencia en el caso de los niños que tienen una inteligencia baja, en los pocos creativos y en los que viven en ambiente pobres culturalmente y no están acostumbra dos a realizar narraciones o descripciones en el lenguaje oral, ya que sus expresiones se reducen a referencias directas al contexto. Estos niños suelen escribir las ideas según van surgiendo sin esperar a formar una estructura jerárquica, contrariamente a lo que sucede con los escritores más avezados que realizan una serie de operaciones sobre la información que van recuperando de la memoria a largo plazo destinada a rellenar lagunas, resolver inconsistencias, etc., que terminan por convertir a la escritura en un auténtico proceso de descubrimiento. En este sentido, Bereiter, Burtis; y Scardamalia (1987) sostienen que entre los buenos y malos escritores, más que diferencias cuantitativas, que por supuesto las hay ya que los primeros producen textos más largos y más estructurados, les separan diferencias cualitativas, pues mientras que los malos escritores describen las cosas tal como las conocen, los buenos escritores analizan la información que van a escribir, juzgan su relevancia y coherencia, etc.

b) Construcción de la escritura sintáctica. Los niños que tienen un lenguaje oral gramaticalmente pobre manifiestan sus deficiencias en la escritura ya que no conocen otra forma de expresarse. Igualmente los niños que en el lenguaje oral utilizan un dialecto, argot o simplemente emplean una gramática de frases muy simples tendrán mayores dificultades a la hora de escribir. Martlew (1983) afirma que el lenguaje oral de las familias de clase media es mucho mas similar al lenguaje escrito que el lenguaje de clase baja, que se basa continuamente en el contexto para la emisión de expresiones. Igualmente Lawton (1963) comprobó que los niños de clase social media usaban un 50% más de oraciones subordinadas, más oraciones pasivas y más complementos circunstanciales que los niños de clase trabajadora. De manera que los niños de clase baja parten con desventaja porque tiene que emplear tiempo y energías en aprender una serie de reglas sintácticas que los niños de clase madia ya conocen. Procesos léxicos. Un problema con el que se pueden tropezar los niños cuando se ponen a escribir es el de encontrar las palabras precisas que les permitan expresar el mensaje. Este problema puede surgir por dos razones diferentes, bien porque su léxico es muy reducido o porque tiene dificultades para acceder a él. Muchos niños, especialmente los procedentes de ambientes socioeconómicos bajos, así como los niños que están poco acostumbrados a leer, reducen su lenguaje a un pequeño número de palabras que utilizan constantemente. No emplean más palabras porque sencillamente no disponen de más representaciones léxicas. Para otros niños en cambio, los problemas no se producen porque carezcan de representaciones léxicas, sino porque no consiguen hacer uso de ellas. Puesto que las representaciones poco frecuentes tienen un umbral de activación mucho más alto que las frecuentes, algunos niños recurren casi siempre a las frecuentes que son más fáciles de activar (no es sólo problema de estos niños que existan grandes diferencias entre el vocabulario que se dispone y el reducido número de palabras que normalmente se usan), pero cuando las diferencias son muy exageradas se produce un tiempo de escritura muy simple y repetitiva. Una vez decidida la palabra a utilizar, sea ésta frecuente o infrecuente, el siguiente estadio dentro del proceso léxico va dirigido a conseguir la forma ortográfica de esa palabra. Ya hemos visto que existen dos rutas diferentes, la ruta ortográfica empleada para escribir las palabras irregulares y la fonológica empleada para escribir las palabras irregulares y la fonológica para las palabras desconocidas. Los niños con problemas de escritura pueden presentar dificultades en cada una de estas rutas. Y de esta manera habrá dos tipos de retrasados para la escritura: los niños que tiene cierto parecido con los disgráficos fonológicos, puesto que escriben correctamente unas pocas palabras familiares pero fracasan con las palabras desconocidas y los niños que se parecen a los disgráficos superficiales, ya que son capaces de escribir la mayoría de las palabras sean éstas familiares o desconocidas pero con abundantes faltas de ortografía. Obviamente el método de enseñanza tiene mucho que ver en esta cuestión y los niños que son enseñados a leer y escribir por un método global tendrán mayor similitud con los disléxicos fonológicos mientras que los que son enseñados con un método fonético o silábico tendrán una ejecución similar con los disléxicos superficiales. En inglés se ha comprobado (Barron, 1980) que los malos escritores tienen una fuerte tendencia a basarse en la ruta fonológica, con lo cual escriben bien las palabras regulares pero fracasan en las palabras irregulares y los homófonos. En castellano, por el uso casi exclusivo de los métodos fonéticos y por la sencillez de las reglas fonema – grafema, la tendencia a escribir por la ruta fonológica es aún mayor, y en consecuencia, los niños con retraso en la escritura, así como los que están comenzando a escribir, cometen errores que se ajustan a las reglas de conversión fonema – grafemas pero no a la ortografía de la palabra (cometen faltas con las palabras que se escriben con “b” o “v”, con “h”, “g/j”, “c/z”, etc.).

C) Procesos motores: los principales trastornos que surgen a nivel motor son de tres tipos: 1) referentes a los alógrafos (confusión de alógrafo, mezcla de letras mayúsculas y minúsculas, mezcla de diferentes escrituras, adicción u omisión de rasgos, etcétera); 2) referentes a los patrones motores (letras mal dibujadas, letras excesivamente grandes o excesivamente pequeñas, letras muy inclinadas, rasgos de las letras desproporcionados, etc.), y 3) referente a la organización general (líneas inclinadas, grandes espacios entre líneas, palabras amontonadas, márgenes amplios, etc.). La utilización incorrecta de los alógrafos se suele producir cuando se introducen las letras mayúsculas, ya que el niño todavía no distingue bien en qué condiciones se usan estas letras y en qué condiciones las minúsculas, produciendo errores de mezclar unas y otras letras en una misma palabra (por ejemplo, “liBreTa”). Igualmente cuando empieza a leer, y sobre todo a hacer copias, de los libros escritos con letra script suele mezclar este tipo de letras con las letras cursivas que se usan normalmente. En estos momentos pueden aparecer las típicas confusiones entre ciertos alógrafos que con este tipo de letras son simétricos (b y d, p y q etc.) pero no lo eran con la letra cursiva (b, d, p, q). Estos problemas que aparecen en la mayoría de los niños en los primeros momentos de la escritura pueden persistir en ciertos niños con problemas de escritura. En cuanto a la adquisición de los patrones motores, aunque este proceso es el que más atención ha recibido por parte de los profesionales dedicados a tratar los problemas de escritura, lo cierto es que debería ser el que menos tendría que preocupar. Pues si un niño es capaz de planificar un buen mensaje, con las adecuadas estructuras sintácticas y correcta ortografía, poco debe importar que sus letras sean excesivamente grandes, estén desproporcionadas o deficientemente dibujadas, ya que si le enseña a usar la máquina de escribir o el computador, los problemas desaparecerán. Creemos importantes las actividades destinadas a mejorar los patrones motores y que las dificultades en este proceso pueden tener repercusiones en otros procesos superiores. Así, por ejemplo, una excesiva lentitud en la realización de los movimientos musculares puede llevar a que los sujetos olviden parte del mensaje que habían planificado y pensaban escribir. Pero en principio no tiene por qué constituir un problema grave.

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