Requisitos para que una planificación sea efectiva y eficiente (apunte)

La planificación institucional participativa, implica una reforma educativa que, entre otras cosas, supone

una distribución de competencias y responsabilidades en el ámbito educacional, que tiene dos dimensiones principales:

a. Aplicación del principio de organización curricular descentralizado para todo el sistema educativo, lo que supone mayores atribuciones y competencias educativas para las provincias y municipios (como el caso de Chile), mediante la transferencia de servicios que pertenecían a la nación.

b. Mayor protagonismo de los docentes, que se ha de expresar en la participación de los mismos, tanto en la elaboración del proyecto educativo, como del proyecto curricular del centro. Todo esto da lugar a un amplio campo de innovación y autonomía pedagógica de los profesores.

Ahora bien, teniendo en cuenta estas circunstancias y considerando globalmente la planificación institucional participativa, nos parece oportuno hacer unas breves consideraciones sobre los supuestos en que se apoya, es decir, las condiciones que deben darse para que sea factible llevarla a cabo con posibilidades de éxito; tendremos también en cuenta las falsas presunciones con que a veces se han emprendido estas tareas y que han sido causa de fracasos o de logros insuficientes. Si estos requisitos no se dan entre quienes forman parte de una institución educativa, la planificación institucional participativa no es posible; podría llegar a ser una simple formalidad. Si se trabaja sobre falsas presunciones o cumpliendo puras formalidades, estamos condenados al fracaso.
Entre los requisitos en que se basa la propuesta de planificación institucional participativa, señalamos algunos que nos parecen más significativos, ya que de ellos depende la realización de los proyectos (el del establecimiento y el de aula).
El requisito primero y fundamental, es que los docentes asuman el protagonismo que supone y exige una planificación institucional participativa. Si ésta se lleva a cabo desde la incredulidad y el desgano de los que tienen que protagonizarla, las propuestas de cambio, innovaciones o reformas educativas, están destinada s al fracaso sin remisión alguna.
El segundo requisito, es una actitud y comportamiento democrático y participativo en todas las personas implicadas en este proceso. En la medida en que la planificación institucional participativa es un trabajo colectivo que formula por consenso la totalidad de la comunidad educativa, esto no puede lograrse si no hay democracia y si no hay participación. Esto supone capacidad de diálogo y compromiso. Si n o existe una postura democrática entre quienes elaboran el proyecto educativo y el proyecto curricular, y si no hay implicación/preocupación personal por la tarea de levarlo a cabo, la propuesta es letra y texto, con muchas dificultades para concreciones reales.
Por último, hemos de señalar un condicionamiento básico; contar con respaldo económico y apoyo técnico. Si no hay recursos suficientes, el techo de toda reforma educativa es extremadamente bajo. Si no se ofrece a los docentes unos salarios dignos y no hay un mínimo de equipamientos e infraestructuras, tampoco se puede avanzar en una reforma educativa. El apoyo técnico se ha de expresar de dos maneras principales:

a. Contar con una buena asistencia técnica; asesores con buen nivel teórico, pero que además hayan tenido práctica docente.

b. Cursos de formación para capacitar en relación con los requerimientos de la reforma educativa y la formación docente en general.

Cuando decimos que se ha de elaborar por consenso, en cuanto modo de tomar decisiones, es porque excluimos (en este caso), la formación clásica de decisión por votación, válida para la mayoría de las circunstancias, pero no para esta tarea. La elaboración de la propuesta del proyecto educativo o curricular no es una cuestión de mayoría, sino la realización de un esfuerzo por llegar a un acuerdo o postura relativa, en la que se procura incluir intereses, motivaciones, convicciones, etc. De todos. No se trata de hacer una opción tajante, entre esto o aquello, por lo cual una mayoría se puede imponer a una minoría en contra de las convicciones de ésta. En el consenso cada parte cede algo y logra algo. Esto, por otra parte, lo exige el pluralismo y la democracia de toda sociedad y de toda institución que quiere realizar lo más posible un clima de fraternidad y de libertad.
Conviene tener presente que no basta la existencia de un clima de diálogo y libertad. Hay que subrayar un par de cosas que, no por ser obvias, son menos importantes. Y lo son hasta tal grado que, si ellas no se dan, es imposible pensar en la realización del proyecto educativo del establecimiento, y menos aun, en la elaboración del proyecto de aula.

  1. Asumir una responsabilidad personal: cada miembro de la institución escolar no sólo debe aportar sus conocimientos y capacidades para la elaboración del proyecto: debe hacerse responsable luego en las tareas específicas que le hayan sido asignadas y, de modo general, contribuir a la realización de lo que ha sido decidido. Este compromiso debe ser un pacto profundamente ético, no un simple acuerdo formal, en donde no existen el sentimiento y el convencimiento que se trata de algo que le concierne a cada uno personalmente conforme el consenso acordado.
  2. Que los docentes estén convencidos de la importancia de una propuesta educativa de esta naturaleza, aun cuanto les otorga protagonismo, tanto en la elaboración del proyecto educativo del establecimiento como el correspondiente proyecto de aula. Y, que además ofrece la oportunidad de que ellos mismos adopten las enseñanzas que imparten al entorno escolar y las necesidades educativas de un alumnado muy contento y específico.

No es fácil que estos principios de actuación se realicen plenamente. Pero atender a ellos es importantísimo para la misma tarea educativa.

“Si los educadores no dan el ejemplo de su consideración recíproca y de la disponibilidad para cooperar a pesar de las diferencias, hay pocas posibilidades de ser convincentes para pedir a los alumnos respeto hacia ellos mismos y hacia los demás, y pedirles que tengan espíritu democrático”.

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