Reflexión: “Un Día de Daniel en la Escuela”

A continuación, dejo un testimonio de un estudiante en la escuela y como su conducta y capacidades diferentes provocan múltiples dificultades para la relación con los demás, lo importante es la forma como abordemos las situaciones dadas.

HABILIDADES SOCIALES
Suena la campana en la escuela y entran los niños, se quitan sus sacos y los dejan en el ropero y se sientan, listos con sus lápices para empezar a trabajar. Pero, ¿donde está Daniel ?. Ocasionalmente llega 10 minutos más tarde porque estuvo forcejeando por quitarse el saco. Ya estaba preocupado porque no lo habían aceptado los otros niños para jugar perseguidos. Públicamente, delante de todos los compañeros ya lo habían rechazado, “tú no puedes correr, lo único que haces es empujar y dañarnos el juego.

Permanentemente, los demás lo rechazan por su lentitud, él no encuentra explicaciones para su situación, su contacto visual es muy pobre, y en ocasiones fija la vista en el techo pensando qué será el almuerzo. Por lo general se le acusa de no escuchar y es necesario repetirle muchas veces que se vaya a su asiento.

HABILIDADES MOTORAS – COORDINACIÓN GRUESA
Mientras intenta poner atención y escuchar las instrucciones que se están dando, se recuesta mucho en la silla y se va para atrás. De nuevo se interrumpe la clase y el “comportamiento” de Daniel se convierte en algo muy preocupante para la profesora de la clase. Desafortunadamente hoy es clase de Educación Física. Daniel odia esta clase, porque todos se ríen de él. Los comentarios que hacen los compañeros, sin mala intención, enfatizan mucho más su inhabilidad para realizar lo que se les dice que hagan. El profesor de E.F explica, cuando empiece la música, quiero que las niñas caminen alrededor del salón y los niños saltan en el puesto, cuando pare la música todos cambian, los niños empiezan a caminar alrededor del salón y las niñas saltan en el puesto. Empieza la música y Daniel con un gran entusiasmo empieza a moverse con un paso ágil, alrededor del salón, en la dirección de las manecillas del reloj, lentamente se da cuenta que él es el único niño realizando esa acción, entonces, disminuye la velocidad de sus pasos, y trata de ponerse a la par con los niños en el centro del salón y empieza a saltar en el puesto, pero no se ha dado cuenta que la música dejó de sonar y que ahora son únicamente las niñas las que están saltando. Los niños se dividen por parejas, esto se tiene que hacer de tal manera que no sean los niños los que escogen su pareja, porque nadie escogería a Daniel como pareja, es un simple juego de tirar y recibir, una pelota de softbol, Daniel no puede calcular la posición en el espacio, ni la velocidad de la pelota. El se para con los pies separados y las piernas en una posición ridícula, y casi pierde el equilibrio antes de que le llegue la pelota, saca la lengua y prácticamente se babea mientras espera ansioso que le llegue la pelota, le llega la pelota y él agita los brazos separándolos mucho, luego se le cruzan las manos a la altura del pecho, y el intento de recibir la pelota falla porque la toca y la manda al otro extremo del salón. Por lo tanto ni su profesor ni su pareja están muy contentos.

HABILIDADES MOTORAS – COORDINACIÓN FINA.
Ahora Daniel está contento porque tiene la oportunidad de cambiar la clase de Educación Física, se puso sus correas, y pensó que era más fácil amarrar su saco a la cintura con las mangas, que pelear por ponérselo bien, al regresar al salón tomó su lápiz para terminar el trabajo de matemáticas que había dejado inconcluso. El sabía cuántos peces debía sumar, en una línea, para completar 14, pero realmente parecían más bien pelotas de tenis que criaturas del mar.. Le dolía la mano porque, realmente, hacía demasiada fuerza para agarrar el lápiz – inclusive en ocasiones se le presentaba un ligero temblor. Su trabajo siempre se veía desordenado aunque ocasionalmente presentaba algunos trazos de orden y limpieza. En ocasiones se enojaba tanto con su trabajo que lo rompía o lo rayaba antes de que alguien lo pudiera ver. Su nombre difícilmente se entendía, era un caso de muchos altibajos, él no podía trazar distintas formas.
Gracias a Dios ya era la hora del almuerzo. El suponía que llegaría a la cola de la fila. Para Daniel era casi imposible sostenerse de pies y quieto, por lo tanto siempre era acusado, por los compañeros de empujar deliberadamente a los otros niños. Una vez se cayó contra el timbre de señal de incendio de la escuela, y rápidamente esta fue evacuada. Cuando ya se terminaba el primer año en la escuela, nadie quería sentarse cerca a él. El no podía manejar el tenedor y el cuchillo y por lo general regaba la comida sobre la mesa. El problema se solucionó un poco cuando le cambiaron el sistema, y ya sólo le ponían en la lonchera sánduches, papitas, frutas y jugos en caja, y esto le representaban menos problemas a la hora de comer.

HABILIDAD EN EL LENGUAJE.
La habilidad en el manejo del lenguaje, ha mejorado notablemente, en Daniel, desde que ha tenido la oportunidad de tener terapia del lenguaje. Se le había asignado un nivel de 3, en lenguaje, porque su lenguaje sólo constaba de 10 palabras. Ahora la pronunciación de las palabras es apropiada a la edad, pero pierde con facilidad el hilo de la conversación si la frase tiene dos o tres ideas diferentes. Cuando habla muy rápido confunde algunas palabras como por ejemplo “cojo mi escuela para montar en bicicleta” y en ocasiones las frases son tomadas literalmente. Por ejemplo, cuando se le pide que se pare en los dedos de los pies, entonces coloca un pie sobre el otro.

HABILIDAD PARA RAZONAR / HABILIDADES COGNITIVAS
Su maestro pensaba que Daniel era perezoso. Nunca completaba los trabajos escritos, no podía manejar su tiempo y su nivel de concentración era únicamente de unos 5 á 10 minutos, y permanentemente se le veía caminando alrededor del salón de clase. No tenía privilegio de llevar razones, porque nunca podía recordarlos. Sin embargo daba buenas respuestas en clase, su habilidad se le medía, la mayoría de las veces, por las respuestas a los trabajos escritos. Aunque no podía presentar sus trabajos en forma adecuada, su letra era casi imposible de leer a menos que fuera él el que leyera lo que escribía. La mejor parte del día, fue la sesión de la tarde – un tiempo para lectura individual. La habilidad, para la lectura, de Daniel estaba dos años más adelante de su edad cronológica, pero, a pesar de ello no era capaz de sobresalir ; cuando leía el tono de su voz era parejo y monótono, la modulación variaba de línea a línea y las palabras las pronunciaba a distintas velocidades.

COMPORTAMIENTO FUERA DE LA ESCUELA.
En la casa, Daniel, era muy inquieto, y por lo general se movía constantemente aún cuando estaba mirando su programa favorito en la T.V., era muy excitable y cuando aparecía algo “chistoso”, en un programa, saltaba en el asiento y aplaudía vigorosamente. Las pataletas que armaba se fueron haciendo más frecuentes y se irritaba terriblemente con las marquillas de las camisetas en la parte de atrás. Sus padres se preocupaban porque no tenía amigos, la mayoría del tiempo se lo pasaba en la casa, y no aceptaba participar en juegos en donde era necesario decir “palabras rápidamente”, o jugar con bloques o legos, en lugar de ello prefería permanecer en su dormitorio leyendo o utilizando la computadora. Siempre presentaba patrones de ortografía erróneos y no tenía una hora precisa para ir a la cama en la noche. Con frecuencia despertaba en las noches diciendo que tenía pesadillas.

Reflexión:
“Quizás este documento te ha pasado, lo vives o simplemente tienes un hijo o hija…
Lo importante es dar el afecto, apoyar sus necesidades, compartir tu preocupación con los demás, acercarte a un equipo multidisciplinario y siempre dar el amor necesario pese a que en minutos tu pasiencia se acaba… es tu hijo, hija, estudiante, amiggo, vecino… siempre da el apoyo que puedas…”

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