Reflejos Estados Sueño y Llanto del Recién Nacido (apunte)

• Reflejos:
Un reflejo es una respuesta innata, automática,

a una forma particular de estimulación. Los reflejos son los patrones organizados de conducta más obvios del recién nacido. Los bebés vienen al mundo con docenas de ellos. Algunos ejemplos son: un padre, cambiando el pañal del recién nacido, golpea accidentalmente la mesa. El bebé reacciona estirando los brazos de golpe y volviéndolos a acercar hacia el cuerpo. Una madre acaricia suavemente la mejilla del bebé, y éste gira la cabeza hacia la madre. Sujetando al bebé por debajo de los brazos en posición vertical con los pies tocando una superficie lisa, éste hace pequeños movimientos de marcha.
Algunos reflejos de los recién nacidos, como respirar y tragar, tienen un valor de supervivencia. Por ejemplo, el reflejo de rotación ayuda al bebé a encontrar el pezón de la madre para comer. Imagine qué pasaría si tuviéramos que enseñarle los movimientos complejos del labio y de la lengua implicada en la succión. Si esto no fuera automático, nuestra especie no podría sobrevivir ni una sola generación. El reflejo de natación ayuda al bebé que accidentalmente cae en el agua a mantenerse a flote, aumentando la probabilidad de ser rescatado por un cuidador.
Otros reflejos protegen al bebé de estimulación no deseada. Por ejemplo, el reflejo de parpadeo permite protegerle de la luz brillante intensa, y el reflejo de retirada es una reacción a estimulación táctil desagradable. A veces, la conducta refleja reduce la tensión del bebé. Cualquier madre recuerda llevar un chupete cuando va a dar un paseo con su hijo, ya que el succionar reduce, casi inmediatamente, la gran cantidad de actividad no coordinada de un neonato nervioso.
Unos reflejos que probablemente ayudaron a los bebés a sobrevivir durante nuestro pasado evolutivo, ya no sirven para ningún propósito en especial. Por ejemplo, el reflejo de moro o el de “abrazo” se cree que ayudó a los bebés a adherirse a sus madres durante un tiempo en que éstas los llevaban encima todo el día. Si el bebé perdía apoyo, el reflejo le hacía abrazarse y, con el poderoso reflejo de prensión (tan fuerte durante la primera semana que podía aguantar el peso del bebé), se sujetaba otra vez al cuerpo de la madre.
Finalmente, varios reflejos ayudan a los padres y a los bebés a establecer una interacción gratificante tan pronto como sea posible. Un bebé que busca y encuentra el pezón, chupa fácilmente durante el periodo de amamantamiento; coge cuando se le toca la mano, anima a los padres a responder cariñosamente e incrementa el sentimiento de competencia como cuidadores.
La mayoría de los reflejos del recién nacido desaparecen en los primeros 6 meses, debido a un incremento gradual del control voluntario sobre la conducta a medida que el cerebro madura. Actualmente, los investigadores no están de acuerdo sobre el papel que juegan los reflejos en el desarrollo de la acción voluntaria. ¿Los reflejos de los bebés disminuyen simplemente antes de que la conducta voluntaria aparezca? o ¿Son los reflejos un preludio integral y esencial para organizar las habilidades voluntarias que vienen después de ellos?
El hecho de que los bebés adaptan sus acciones reflejas a los cambios de la estimulación inmediatamente después del nacimiento, sugiere que muchos reflejos forman las bases de conductas complejas. Por ejemplo, aparecen diferentes movimientos de los dedos en el reflejo de prensión, dependiendo de cómo se estimule la palma de la mano.
Los reflejos están relacionados con la conducta voluntaria de manera sutil. Por
Ejemplo, el reflejo tónico cervical prepara al bebé para el coger cosas voluntariamente. Cuando los niños están acostados boca arriba en “posición de esgrima”, miran de forma natural a la mano que ponen delante de los ojos. El reflejo les puede estimular el combinar la visión con movimiento del brazo y coger objetos.
Determinados reflejos se pierden al comienzo de la infancia, pero las funciones motoras implicadas parecen ser renovadas posteriormente en el desarrollo. Ejemplos son las respuestas de prensión, natación y marcha automática.
Exactamente, ¿Cómo contribuye la estimulación refleja temprana al control motor? Existen diferentes respuestas a esta pregunta. Philip Solazo (1983) cree que ejercitar el reflejo de marcha motora fortalece el desarrollo de áreas de la corteza que gobiernan el andar voluntario. Pero la investigación dirigida por Esther Thelen (1983) proporcionó otra explicación. Mostró que los bebés que más aumentaron de peso durante el primer mes, tienen el reflejo de marcha automática más débil. También, cuando la parte inferior del cuerpo del niño estaba cubierta de agua (aligerando la carga de los músculos del bebé), el reflejo reaparece. De acuerdo a Thelen, el reflejo de la marcha automática desaparece porque el aumento de peso del bebé no se correlaciona con un incremento de la fuerza del músculo, lo cual le permitiría elevar sus pesadas piernas. Pero al niño que se le permite ejercitar el reflejo de marcha automática tiene fuerza en las piernas antes, de la misma manera que el ejercicio produce en un atleta ganar poder muscular. Los músculos fuertes de las piernas permiten a los niños retener el reflejo, mantenerse de pie y andar a una edad más temprana. Sin tener en cuenta qué posición es la adecuada, el trabajo de Zelazo y Thelen revela que aunque la marcha automática refleja disminuye en muchos niños, el cerebro utiliza a una edad más tardía, el mecanismo responsable de ella.
¿Sugieren estos descubrimientos que los padres deberían ejercitar la marcha automática y otras respuestas del recién nacido? No hay razón especial para hacerlo, ya que la práctica refleja no hace que un bebé ande mejor. En el caso del reflejo de natación, es arriesgado fortalecerlo. Aunque los bebés chapotearán y darán patadas en una piscina, abrirán la boca y tragaran grandes cantidades de agua. El consumo de demasiada agua disminuye la concentración de sal en la sangre, lo que puede producir hinchazón del cerebro y ataques. A pesar de la presencia de este reflejo, las clases de natación se deberían posponer hasta al menos los 3 años.

Importancia de evaluar los reflejos del recién nacido:
Los pediatras examinan atentamente los reflejos, especialmente si el recién nacido ha experimentado un trauma en el nacimiento, ya que los reflejos proporcionan una manera de apreciar el estado del sistema nervioso del bebé. Cuando existe daño cerebral, los reflejos son débiles, están ausentes o en algunos casos exagerados y demasiado rígidos. Los reflejos también indican que hay daño cerebral cuando persisten en un punto del desarrollo que tenían que haber desaparecido. Sin embargo, existen diferencias individuales en las respuestas reflejas que no son motivo de preocupación. La valoración de los reflejos del recién nacido se debe combinar con otras observaciones del bebé para distinguir con precisión el funcionamiento normal o anormal del sistema nervioso central.

• Estados:
A lo largo del día y de la noche, los recién nacidos salen y entran por seis estados de excitación diferentes o grados de sueño y vigilia, los cuales están descritos en la siguiente tabla.
Durante el primer mes, estos estados se alternan frecuentemente. La alerta en reposo es el más pasajero. Normalmente se inclina hacia el nerviosismo y el llanto con relativa facilidad. Para el alivio de los fatigados padres, los recién nacidos pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, tomando siestas que, como media, suman alrededor de 16 o 18 horas al día.
Entre el nacimiento y los 2 años, la organización del sueño y la vigilia cambia sustancialmente. La disminución del tiempo del sueño total no es grande; el niño de 2 años y medio todavía necesita de 12 a 13 horas. Los cortos períodos de sueño y vigilia se van uniendo gradualmente. Aunque los bebés, desde el nacimiento, tienden a dormir más por la noche que por el día, este patrón se incrementa con la edad. A los 4 meses, el período de sueño por la noche de un bebé típico americano es parecido al de los padres, de 8 horas. Y a lo largo del tiempo, los bebés permanecen despiertos durante períodos más largos de tiempo diurno y necesitan menos siestas; al segundo año, sólo una o dos.
Estos cambios en los patrones de alerta se deben a la maduración del cerebro, pero también están influidos por el ambiente social. Los padres occidentales intentan conseguir que sus hijos duerman durante toda la noche ofreciéndoles una toma de comida al comienzo de la noche y poniéndolos en una habitación separada y tranquila.
Aunque los estados de excitación se convierten, con el tiempo, en más regulares para todos los bebés, existen notables diferencias individuales en los ritmos diarios que afectan las actitudes de los padres hacia el niño y su interacción con él. Unos bebés duermen durante períodos largos de tiempo, incrementando el descanso de los padres y la energía que tienen para un cuidado adecuado. Los bebés que lloran mucho requieren que los padres se esfuercen más para calmarlos. Si con este esfuerzo no lo consiguen, los sentimientos positivos de los padres hacia el niño y el sentimiento de competencia pueden sufrir. Es más probable que los bebés que pasan más tiempo en el estado de alerta, reciban más estimulación social, y como este estado proporciona oportunidades para explorar el ambiente, puede producir adelanto en el desarrollo cognitivo.
De Los dos extremos – sueño y vigilia – han sido los que más interés han recibido por parte de los investigadores. Cada uno nos dice algo sobre el desarrollo temprano normal y anormal.

• Sueño:
El sueño se compone de al menos dos estados. El irregular, o movimiento ocular rápido (REM o MOR), que es el que estos padres observaron, donde la expresión “dormir como un bebé” probablemente no describe este estado. Durante el sueño REM, el cerebro y otras partes del cuerpo están muy activados. La actividad de las ondas eléctricas cerebrales, medidas con un EEG, es muy similar a la del estado de vigilia. Los ojos se mueven rápidamente debajo de los párpados; el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la respiración son irregulares; y se dan movimientos ligeros. Por el contrario, durante el regular, o movimiento ocular no rápido (NREM), el cuerpo está relajado y el ritmo cardíaco, la respiración y la actividad de las ondas cerebrales son lentos y regulares.
Como los niños y los adultos, los recién nacidos alternan entre el sueño REM y NREM. Sin embargo, pasan más tiempo en el estado REM, que lo que estarán luego, a lo largo de su vida. El sueño REM corresponde al 50% del tiempo de sueño del bebé. Disminuye a un 20% entre los 3 y 5 años, que es alrededor del mismo porcentaje que ocupa en la madurez.

¿Por qué los niños pequeños permanecen tanto tiempo en el sueño REM? La teoría de la autoestimación proporciona la explicación más ampliamente aceptada. En niños más grandes y adultos, el estado REM está asociado con los sueños. Los bebés probablemente no sueñan, por lo menos no de la misma manera que nosotros. Se cree que los bebés tienen una necesidad especial de la estimulación del sueño REM porque están poco tiempo en estado de alerta, que es cuando obtienen estímulos del ambiente. El sueño REM parece ser una forma en la que el cerebro se estimula a sí mismo. Los investigadores del sueño creen que esta estimulación es vital para el crecimiento del sistema nervioso central. Apoyando a esta idea, cuando se estimula a los recién nacidos para que estén más tiempo despiertos, el sueño REM disminuye, pero el NREM permanece igual.
Las observaciones de los estados del sueño ayudan a identificar anormalidades del sistema nervioso central, ya que la conducta de sueño normal del recién nacido está organizada y se da siguiendo unos patrones. En los niños con daño cerebral o que han experimentado trauma en el parto se presentan a menudo, ciclos alterados de sueño REM-NREM.

• Llanto:
El llanto es la primera manera de comunicarse para los bebés, haciendo saber a los padres que necesitan alimento, consuelo y estimulación. Durante las semanas posteriores al parto, los bebés parecen tener períodos de nerviosismo en los que son difíciles de consolar. Pero la mayoría del tiempo, la naturaleza del llanto ayuda a guiar a los padres a saber su causa. El llanto del niño es un estímulo auditivo complejo que varía en intensidad, desde un quejido a un mensaje de máxima angustia. En las primeras semanas de vida, se puede identificar a los bebés por la “forma” vocal única del llanto. La habilidad de reconocer el llanto de su propio hijo, ayuda a los padres a localizarlo desde la distancia y es especialmente ventajoso cuando el niño se traslada por sí mismo.
Los acontecimientos que normalmente hacen llorar a los niños pequeños tienen que ver con las necesidades físicas. El hambre es la causa más común, pero puede que también lloren como respuesta a cambios de temperatura cuando se les desviste, oyen un ruido fuerte repentino o ante un estímulo doloroso. El estado de un bebé a menudo marca la diferencia de si llorará ante una escena o sonido. Los que cuando están alerta tranquilamente, observan con interés un objeto colorido o el sentido de una bocina de juguete, puede que reaccionen ante los mismos hechos, con una explosión de lágrimas cuando están en un estado de malestar ligero y de actividad difusa.
El poderoso efecto del llanto está, probablemente, programado innatamente en todos los seres humanos para asegurar que el bebé recibe el cuidado y la protección que necesitan para sobrevivir.
Aunque los padres no interpretan siempre correctamente el significado del llanto, la experiencia mejora con rapidez su precisión. La intensidad del llanto, junto con los hechos que llevan a él, ayuda a los padres a saber qué es lo que pasa.

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