Qué son los Programas de Reforzamiento (apunte)

El concepto “Programas de Reforzamiento” se refiere a la pauta con la cual se aplica el refuerzo. En términos generales, el reforzamiento puede ser continuo o parcial.

a) Refuerzo Continuo: Se refiere al reforzamiento de cada una de las respuestas correctas. Es el tipo de reforzamiento más rápido para aprender una conducta.

b) Refuerzo Parcial o intermitente: Este es aquel refuerzo que se entrega de manera frecuente, pero no continuada, es decir, sólo se refuerza algunas emisiones de la conducta. Este tipo de reforzamiento demora más en producir el aprendizaje de una respuesta, pero produce un comportamiento más resistente a la extinción.

El criterio para administrar o no el refuerzo, puede ser de intervalo (fijo o variable) o bien de razón (fija o variable).

a) Programas de intervalo
Aquí, los refuerzos se administran cada cierto tiempo. En el “intervalo fijo”, el período de tiempo es siempre el mismo, lo cual lo hace sumamente predecible y por lo cual tiende a disminuir la conducta inmediatamente después de entregado el refuerzo. Por ejemplo, si un curso sabe que la profesora pasará a revisar su trabajo cada quince minutos, es probable que los niños jueguen y conversen durante los primeros minutos, poniéndose a trabajar poco antes de que se cumplan los quince minutos y después que se haya ido la profesora sabrán que vuelven a tener un buen rato para conversar y jugar antes que ella vuelva. Luego, en el “intervalo variable” el tiempo que transcurre entre un refuerzo y el próximo va cambiando, de manera que es difícil de predecir su aparición, la conducta se hace uniforme, estable y difícil de extinguir, es decir para nuestro ejemplo los alumnos están obligados a trabajar pues no saben cuándo el profesor revisará su trabajo.

b) Programas de razón
En el reforzamiento de razón lo que importa es el número de respuestas ejecutadas y no el tiempo que pase entre cada refuerzo. En un programa de “razón fija”, el refuerzo es entregado cada cierto número de respuestas. Los programas de “razón variable”, por otro lado, refuerzan al individuo después de un número variable de respuestas, que oscilan alrededor de un promedio determinado. Este último programa hace que la conducta reforzada sea más resistente a la extinción. En el primer caso, por ejemplo, se reforzaría al alumno con un premio después de haber resuelto correctamente 5 ejercicios de aritmética; en el segundo, en cambio se reforzaría a veces después de 2 ejercicios correctos, a veces después de 4, 5 ó 6 ejercicios, por ejemplo.
A modo de orientar el cómo brindar elogios, para reforzar el comportamiento que usted desea que sus estudiantes mantengan o adquieran, de la forma más apropiada, le recomendamos lo siguiente:

a) Al elogiar sea claro y sistemático: asegúrese que la felicitación sea vinculada de manera directa con una conducta apropiada; que el estudiante entienda la acción o el mérito específico por el cual lo felicita. En lugar de decir “eres responsable”, especifique “entregaste el trabajo a tiempo”.

b) Reconozca los logros genuinos: recompense la obtención de metas específicas, no sólo de participaciones; no refuerce a alumnos no participativos por el hecho de estar callados y no perturbar la clase; vincule el elogio al hecho preciso de que los estudiantes han mejorado o al valor de sus logros. Diga: “he notado que revisaste todos los problemas, y por eso, tu calificación refleja ese trabajo cuidadoso”.

c) Establezca normas para el elogio basándose en habilidades y limitaciones individuales: ensalce el progreso o los logros en relación con los esfuerzos anteriores del estudiante; dirija la atención del alumno a su propio progreso y no a la comparación con otros.

d) Atribuya el éxito del estudiante a su esfuerzo y habilidad, de modo que obtenga confianza de que puede volver a lograrlo: no dé a entender que el éxito puede deberse a la suerte, la ayuda adicional o a lo fácil de la materia; pida a los alumnos que expliquen los problemas que se les han propuesto y la forma en que los han resuelto.

e) Haga que el elogio sea verdaderamente reforzante: No intente influir en el resto del grupo eligiendo a algunos alumnos para elogiarlos. Esta estrategia suele resultar contraproducente porque los estudiantes saben lo que sucede. Además, corre el riesgo de avergonzar al estudiante que se escogió como modelo; no felicite a sus alumnos de manera inmerecida, sencillamente para equilibrar los fracasos.

Esto rara vez los consuela, y dirige la atención a la incapacidad de ellos para obtener reconocimiento genuino.

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