Qué enseñar los Objetivos Educativos (apunte) Al hablar de objetivos educativos, se hace necesario realizar algunas aclaraciones conceptuales respecto de los mismos. en educación, estamos acostumbrados a hablar de fines, objetivos generales, objetivos específicos y desde hace poco de intenciones educativas. todos ellos tienen diferentes conceptualizaciones, pues bien, es hameline, citado por coll (1987) quien plantea el concepto de intenciones educativas manifestando que corresponden a “los enunciados más o menos explícitos de los efectos esperados en un plazo más o menos largo y con mayor o menor certeza e interés por los educadores, alumnos, planificadores y responsables educativos, sin olvidar la sociedad en que tiene lugar el proceso educativo”.

Al hablar de objetivos educativos, se hace necesario realizar algunas aclaraciones conceptuales respecto

de los mismos. en educación, estamos acostumbrados a hablar de fines, objetivos generales, objetivos específicos y desde hace poco de intenciones educativas. todos ellos tienen diferentes conceptualizaciones, pues bien, es hameline, citado por coll (1987) quien plantea el concepto de intenciones educativas manifestando que corresponden a “los enunciados más o menos explícitos de los efectos esperados en un plazo más o menos largo y con mayor o menor certeza e interés por los educadores, alumnos, planificadores y responsables educativos, sin olvidar la sociedad en que tiene lugar el proceso educativo”.

Finalidades: corresponden a “afirmaciones de principios a través de las cuales la sociedad (o el grupo social) identifica y aplica sus valores”.

Las Metas: “Definen de una manera general las intenciones perseguidas por una institución, organización, grupo o individuo, mediante un programa o una acción educativa determinada”.

Objetivos Generales: “Describen en términos de capacidades del alumno los resultados esperados de una secuencia de Enseñanza/Aprendizaje”. Existen dos tipos: terminales e intermedios.

Objetivos Específicos: “Surgen de la división de un objetivo general en tantos objetivos específicos como sean necesarios para conseguir una concreción lo más lograda posible”.

En el sistema educacional chileno los Fines y los Objetivos Generales Terminales están explicitados en la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza).
En el Marco Curricular se habla de Objetivos Fundamentales Verticales, lo que, traducido al lenguaje de la mayoría de las reformas, constituyen los Objetivos Generales. Los Objetivos Específicos, corresponden a los aprendizajes esperados que aparecen formulados en todos los Programas de Estudio de los Subsectores y Módulos, correspondientes a los diferentes niveles educativos.
Una vez realizadas estas aclaraciones conceptuales, abordaremos en detalle, el tema de los objetivos.
Para introducirnos en este tema, revisaremos un ejemplo propuesto por Sáenz, que servirá para realizar ciertas aclaraciones. “Al ingresar a una sala de clases, se ve a un profesor con el diagrama en la pizarra.
La explicación a los estudiantes es: “… sumando los cuadrados de la longitud de este lado y de este otro, el resultado será el cuadrado de la longitud de este tercer lado”.
Al preguntar al profesor sobre ¿qué estaba enseñando? Las respuestas podrían ser las siguientes:
Estoy enseñando el teorema de Pitágoras, o bien
Estoy enseñando a resolver un problema.
Ambas respuestas están bien y pueden ser exactas. Las dos corresponden a la pregunta ¿qué enseñar? Pueden considerarse igualmente correctas. Sin embargo, responden a planteamientos muy diferentes. En el caso de la primera respuesta parece ser que se está apuntando a la transmisión de una información, mientras que en la segunda la intención parece ser el desarrollo de una habilidad de pensamiento.
Del ejemplo planteado se deduce la doble perspectiva que siempre lleva implícita un objetivo.
Un objetivo, puede definirse, según Rodríguez, en S “como el comportamiento esperado en los alumnos como consecuencia de un conjunto de procesos interactivos efectuados en el aula”.
Hay que aclarar que el término “comportamiento”, usado por Rodríguez, tienen una resonancia conductista, sin embargo, en este contexto se entiende como todo proceso o aprendizaje cognitivo, afectivo o psicomotriz que pueda desarrollar el estudiante.
Por otro lado, un objetivo es un elemento planificador, puesto que se parte de la base que el estudiante, en un principio, no tiene adquirido cierto objetivo y que al final del proceso, si lo habrá logrado. Por tanto, apunta a un comportamiento o aprendizaje esperado.
Otra característica de los objetivos, es que este comportamiento se espera que se consiga como consecuencia de una serie de actuaciones, de interacciones, de procesos que se realizan en la sala, mediante actividades que planteará, coordinara o guiará, principalmente, el profesor. Pero es el estudiante quien debe implicarse en ellas, con el fin de que estos comportamientos esperados se puedan alcanzar. Esta es la razón de por qué se habla de comportamiento esperado como consecuencia de un conjunto de procesos interactivos efectuados en la sala de clases.
Volviendo al ejemplo señalado anteriormente, un comportamiento o aprendizaje esperado será que el estudiante conozca el teorema de Pitágoras, pero también puede ser el que el estudiante sea capaz de resolver problemas matemáticos. Otros ejemplos que pueden ser dados, perfectamente, por un profesor son:
Que el estudiante conozca, y como consecuencia, sepa expresar verbalmente el teorema de Pitágoras; Que sea capaz de decir, entendiendo de modo preciso su sentido; Que el alumno sea capaz de expresar por escrito la fórmula; Que el alumno sea capaz de calcular la longitud de un viento de una tienda de campaña en función de la altura y la distancia a la que se pretende instalar.

Como se puede apreciar, ante la misma pregunta, existe una serie de respuestas, todas, perfectamente correctas. Para evitar esta amplitud y extensión, es necesario clarificar qué es lo que se desea conseguir, es decir, aclarar qué contenidos y qué conductas formales queremos alcanzar.
Clarificando más la situación, se llega a establecer que dentro del “qué enseñar” se contemplan objetivos y contenidos. Lo que queda de manifiesto es la necesidad de considerar la presencia de dos componentes en los elementos que marcan la finalidad de las situaciones de enseñanza: uno relativo a los contenidos y el otro que pone el acento en el que se pretende conseguir con esos contenidos.

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