Psicopedagogía Aproximación al Concepto (apunte)

Cada vez, es más usual escuchar interrogantes como: ¿todo aquel que se dedica a trabajar con niños

que no pueden seguir el sistema educacional normal se denomina psicopedagogo?, ¿la psicopedagogía, es sólo un referente profesional o un concepto de auto referencia socio laboral?
Creemos que es necesario hacer algunas precisiones. Parece claro que una conceptualización de psicopedagogía, podría ser la base fundamental de un Modelo alternativo de hacer Psicopedagogía.
Efectivamente, muchos educadores han definido su acción pedagógica en términos psicopedagógicos, y lo hacen bien. El problema no está en cómo se llamen, sino en lo que hagan. No se observa ninguna dificultad si un Educador Diferencial o un Profesor Especialista en Trastornos de Aprendizaje, hace trabajo Psicopedagógico. Por de pronto, digamos que pareciera ser, que, en Chile, la Psicopedagogía nace como una disciplina ligada al sistema escolar, en la versión necesaria y remedial de la Educación Especial o Diferenciada, lo que podríamos denominar Psicopedagogía Escolar.

Propuestas Teórico-Prácticas para Conceptualizar la Disciplina Psicopedagógica
De las preguntas anteriores nace un nuevo y gran cuestionamiento ¿qué es hacer Psicopedagogía? Evidentemente, para intentar responder a esta pregunta, es necesario reflexionar sobre lo que es esta disciplina.
Pareciera ser un buen ejercicio analizar algunas propuestas teóricas y prácticas para conceptualizar, en una primera instancia, la disciplina Psicopedagógica.
Se han planteado las siguientes propuestas:

A. Psicopedagogía como Disciplina de Fusión
Lazo, P (1978), plantea que la Psicopedagogía constituye una fusión entre las disciplinas Psicológicas y Pedagógicas, siendo la Psicología una ciencia pura y la Psicopedagogía una disciplina aplicada.
La propuesta de este autor plantea la siguiente clasificación:
La Psicopedagogía General, es «la ciencia por medio de la cual, los problemas generales de la pedagogía son investigados, interpretados y solucionados psicológicamente».
Lazo considera innecesario definir una disciplina que haga lo mismo que otra que ya está definida, como en el caso de la Psicopedagogía General y la Educacional, que para él serían lo mismo.
La Psicopedagogía Especial, es «la que se conoce también con el nombre de Educación Especial o Educación Diferencial». Es evidente entonces, que tampoco parece valer la pena denominar la educación, o algunas de sus especialidades, con un nombre que no aporta firmemente a su conceptualización ni agrega elementos para su comprensión.
La Psicopedagogía Correctiva o de Recuperación, a juicio de Lazo, P. (1987), es la que se dedicaría a la corrección de los Trastornos Específicos del Aprendizaje cuando éstos tienen la cualidad de ser transitorios. Una vez más estamos en presencia de una denominación artificiosa que podría reducirse simplemente, a Educación Especial o Diferencial.
Pensamos que esta conceptualización, si bien pudo haber orientado el quehacer profesional de los entonces llamados psicopedagogos en algún momento, hoy parece insuficiente en la perspectiva de dar cuenta sobre la Psicopedagogía y el hecho psicopedagógico.

B.- Psicopedagogía como Psicología Escolar
A juicio de la Dra. Ana Pagés (1995), académica de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, el Psicopedagogo define su acción en un rol mixto entre la Psicología Clínica y el Pedagogo Terapeuta, para esto, citando a Bossetti, establece que la acción básica de este profesional sería:

-Reajustar el entorno pedagógico.
-Ayudar al sujeto a expandirse, y a la institución a desarrollarse. Específicamente, correspondería al Psicopedagogo:
-Regular el Sistema Relacional siendo un mediador entre los diferentes colectivos.
-Prevenir, detectar, tratar y hacer seguimiento de los problemas que aparecen en el interior de la escuela.
-Trabajar en equipo con los maestros.
-Diseñar proyectos educativos en el ámbito escolar.

El rol así definido por Pagés – Bossetti, parece no sólo atractivo sino muy interesante, sin embargo, ¿qué formación profesional se requeriría para emprender tan gigantesca tarea?
Cesar Coll (1992), plantea un rol profesional similar para lo que él llama Psicólogo Educacional; este autor, define para el Psicopedagogo una tarea de «Asesor Curricular y de trabajador de los sujetos con Necesidades Educativas Especiales.»
En Chile, gran parte de la tarea psicopedagógica definida por Pagés-Bossetti, ha sido asumida por los Psicólogos Educacionales. Desde nuestra propia reflexión, pensamos que una Psicopedagogía así conceptualizada, acarrearía enormes dificultades porque:
Superpondría su trabajo al del Psicólogo Educacional al trabajar clínicamente con los profesores, y al ser un regulador del sistema de interrelaciones.
No aporta especificidad ni al rol ni a la conceptualización de la disciplina.
Claro, si estamos pretendiendo establecer un locus o conjunto teórico-práctico para la Psicopedagogía, es evidente que estas consideraciones son sólo aportes interesantes a la reflexión, pero no pueden ser consideradas como aclaraciones definitivas. La educación chilena tiene una larga trayectoria -y muchas veces catastrófica experiencia- de traslaciones mecánicas de buenas acciones pedagógicas desde el exterior con malos resultados en el interior.

C.- Psicopedagogía como Educación Diferencial
Esta propuesta ha sido la que tradicionalmente se ha establecido en Chile. Corresponde a una sinonimia entre Psicopedagogía y Educación Diferencial. Es más, la concepción de la psicopedagogía tiene su fundamento en lo diferencial de una educación.
Lo que fundamentaría a la Psicopedagogía como Educación Diferencial sería:
La calidad específica y esencialmente docente del profesional, ya que la formación de los profesores de Educación Diferencial y/o Especial, tiene un fuerte acento pedagógico, mientras que la Psicopedagogía tiene un campo teórico práctico mucho más amplio que el de insertarse en el sistema educacional formal.
La connotación de diferencialidad, es decir, el posicionamiento de un profesional que trabaja con un sujeto que se define como diferente: «el portador de un Trastorno del Aprendizaje».
Su adscripción a la teoría de los Trastornos del Aprendizaje y al Modelo Médico.
Parece claro que esta posición no ha sido del todo efectiva en los casi 20 años de aplicación. Algunas investigaciones han señalado que los estudiantes que son tratados en los Grupos Diferenciales de las Escuelas de nuestro país, tienen problemas muy recurrentes y su egreso o «dada de alta», es sólo transitoria.
En todo caso, no es el objetivo de este perfeccionamiento analizar las ventajas o desventajas de la Educación Diferencial; lo que interesa es precisar que esta «Educación Diferencial» no puede ser considerada, precisamente, como Psicopedagogía.

1.1.4. La Psicopedagogía como Psicopedagogía
Lo que intentaremos desarrollar a continuación, es una postura reflexionada y planteada por un equipo de profesores que trabajó en la ex Universidad Educares.
La primera idea que subyace a nuestra posición no es la de originalidad artificiosa. No se trata de sacar, como de un sombrero de mago, una conceptualización exótica que diferencie, distinga y especifique a la Psicopedagogía por simple pretensión teórica y/o profesional-laboral. Por el contrario, se intenta establecer, con una cierta precisión, un campo teórico y un locus socio-profesional-laboral. En definitiva, un hecho psicopedagógico (o práctica psicopedagógica) que responda a un fundamento teórico y se extienda a una praxis específica, que justificaría un modelo diagnóstico y de intervención de alternativas.
La segunda precisión preliminar es que no se tiene ni la soberbia necesaria, ni la claridad definitiva como para siquiera intentar agotar un tema que, aunque no es de reciente planteamiento, por lo menos está teniendo el mérito de estarse atendiendo y escribiendo recientemente.
La Psicopedagogía que intentamos desarrollar como fundamento teórico, intenta superar la base positivista conductista que ha impactado fuertemente la educación chilena en general, y la actividad psicopedagógica en particular. Para esto, intenta aproximarse a la teoría del Constructivismo Social.
A juicio de Botella, L. (1996) el constructivismo como meta teoría ampara un amplio espectro de teorías que, compartiendo sus postulados básicos, tienen algunas diferencias entre sí. Al mismo tiempo, dice el autor citado, que las meta teorías se ajustan ordenadamente a los contenidos de una teoría en particular, e incluye dos conjuntos básicos de supuestos:

Supuesto básico 1:
La naturaleza del conocimiento: la meta teoría constructivista supone que el conocimiento es una construcción hipotética (anticipatoria). Esto la separa de la concepción tradicional objetivista de que el conocimiento es una representación interiorizada de la realidad.

Supuesto básico 2:
Valoración epistemológica: serían aquellos criterios empleados por los científicos para escoger (valorar o seleccionar) entre las explicaciones teóricas disponibles (Botella, L.1995. Op. Cit., citando a Howard, 1986).
Citando a Mahoney, Botella señala que la metateoría constructivista, puede ser caracterizada como una organización teórica tres temas relacionados:

-La cognición proactiva o anticipatoria

-La estructura morfogénica nuclear

-El desarrollo auto-organizado

Como el pensamiento postmoderno señala la imposibilidad del conocimiento objetivo, el constructivismo, como una metateoría posible, acepta la idea de que lo que interesa no es develar o descubrir la realidad, sino descubrir, como ésta se construye.
Luis Botella, (1996) sugiere algunos indicadores que podrían permitir establecer una comparación entre las metateorías del Constructivismo y del Objetivismo.

Si nos estamos adscribiendo a los paradigmas o metateoría constructivista, parece imposible no intentar definir a la Disciplina Psicopedagógica según los indicadores de esta metateoría. Por tanto, desarrollaremos de manera más extensa estos indicadores:

a) Visión del Mundo:
Si el mundo es concebido como un proceso histórico en permanente evolución, el individuo se inserta y desarrolla en este proceso cambiante. Riviere, A. (1984), citando a Vygotzki, señala que «… el desarrollo del niño es un proceso dialéctico, complejo, caracterizado por la periodicidad, la irregularidad en el desarrollo de las diferentes funciones; la metamorfosis o transformaciones cualitativas de una forma u otra, la interrelación de factores externos e internos, y los procesos adaptativos que superan, vencen los obstáculos con los que se cruza el pequeño…”. En esta concepción, a la que se adscribe la Psicopedagogía, el desarrollo humano es una síntesis producida por la confluencia de dos órdenes genéticas diferentes: la maduración orgánica y la historia cultural. La primera de ellas, se puede explicar por la maduración biológica de la especie, expresada en los procesos ontogenéticos de maduración. La segunda, tiene que ver con la influencia de la cultura y su apropiación por parte de «la cría humana», en el lenguaje vygotzkiano. En este proceso dialéctico el Sistema Nervioso Central (S.N.C) es modificado funcionalmente por la cultura.
El mundo se concibe como un proceso histórico de relaciones sociales, en que el desarrollo del ser humano individual, pasa necesariamente por procesos de mediación social y construcción cultural.

b) Concepción del conocimiento:
La adscripción paradigmática que la Psicopedagogía hace al Constructivismo Social, supone que el ser humano accede al conocimiento mediante y gracias a la interacción social. Los procesos psicológicos superiores o humanos tienen una ley de doble formación; en el desarrollo cultural toda función aparece dos veces: primero a nivel social (entre personas interactuantes), en un nivel interpsicológico y luego, a nivel individual (en la mente del sujeto), en el nivel intrapsicológico. Esta concepción permite afirmar que el conocimiento es construido por un hombre inserto socialmente.

c) Naturaleza de justificación del conocimiento:
Si hemos acordado que el conocimiento es construido social e históricamente, la Psicopedagogía puede plantear que el conocimiento que se acumule (la teoría disponible), no puede tener un carácter de verdad absoluta e inmutable. Por el contrario, el proceso de construcción y reconstrucción del saber psicopedagógico debe tener un valor temporalmente útil en función de las posibilidades que brinde de anticipación y predicción y, por sobre todo, de su coherencia con el contexto del cual emerge y al cual se aplique.

d) Visión de hombre:
El concepto de aprendizaje social vygotzkiano, al cual la Psicopedagogía se
adscribe plantea que «…la apropiación e internalización de instrumentos y signos en un contexto de interacción… el aprendizaje humano presupone una naturaleza social específica y un proceso mediante el cual, el sujeto accede a la vida intelectual de aquellos que lo rodean…”.
Por definición, el ser humano debe concebirse como un sujeto activo. La necesidad de «apropiación» de la cultura, le exige insertarse como condición básica de humanización. Recordemos que para Vygotzki, la educación es el proceso de humanización y enculturación del ser humano, por lo tanto, los procesos educativos aparecen como los mecanismos evolutivos esenciales de la especie humana.

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