Psicología del Aprendizaje (apunte)

Desde hace muchos años, la Psicología, se ha dedicado a estudiar

diferentes fenómenos de la conducta humana, incluyendo aquellos problemas cotidianos que tienen que ver con distintas instancias del proceso de aprendizaje, por ejemplo: ¿Cómo se pueden afianzar los hábitos?, ¿Cómo se responde a situaciones nuevas?, ¿Cuándo es más probable que se reitere una respuesta?, etc. na ciendo de esta forma la «Psicología del Aprendizaje», la cual se ha convertido en una de las ramas más antiguas y tradicionales de la psicología.
La Psicología del Aprendizaje, alude a todo tipo de aprendizaje, sea éste el que se da en un ser humano o en un animal; sea intencional, organizado, sistematizado, planificado, o bien, involuntario, espontáneo y asi stemático. A su vez, se puede considerar una disciplina puente entre la psicología y la educación, que ocupa el conocimiento de otros campos, pero también crea el propio a partir de los conocimientos acumulados a través de las investigaciones que le pertenecen.
A pesar de los múltiples estudios que ha realizado la psicología al respecto de lo que el término «Aprendizaje» significa e implica, aún no se ha logrado llegar a un consenso. La definición conceptual no es fácil, ya que cada orientación teórica plantea su propia filosofía acerca de la naturaleza del hombre, el aprendizaje es una categoría natural, cuyos límites en relación a otros conceptos afines como desarrollo, memoria y enseñanza son muy sutiles.
Aunque sea pretencioso dar una definición de aprendizaje, es posible decir; en su sentido más amplio, que es un proceso que ocurre cu ando se producen cambios relativamente permanentes en el conocimiento o la conducta (externa o interna) del individuo, producto de la experiencia (real o imaginaria); no puede explicarse por un estado transitorio del organismo (enfermedades, envejecimiento, fatiga, habituación, sensibilización o interferencia), ni tampoco por la maduración (estado de actualización de nuestras potencialidades biológicas dadas por una base genética, que implica la aparición y desaparición de reflejos) o por tendencias de respuesta innata.
El actual aprendizaje siempre se puede modificar por uno posterior, sólo es necesario tener la motivación y la oportunidad de ejecutar la conducta aprendida. Filogenéticamente (historia evolutiva) todos tenemos la capacidad de aprender y ontogenéticamente (origen individual de un ser) tenemos diferencias en la velocidad de nuestro aprendizaje.
Durante el proceso de la vida, las diversas especies disponen de dos mecanismos para resolver el problema de la adaptación: «la programación genética y el aprendizaje».
Al ser humano el medio le exige adaptaciones más complejas y más rápidas que a ningún otro ser vivo. El hombre, para adaptarse a los innumerables cambios que se le van presentando durante su desarrollo, requiere necesariamente de un comportamiento altamente flexible y variado, producto del Aprendizaje. Sin la capacidad de aprendizaje, no podríamos adquirir cultura ni formar parte de nuestra sociedad, ya que la cultura a su vez, genera otras formas de aprendizaje, que varían segú n los diferentes grupos humanos, su geografía y la evolución del tiempo.
Donde quiera que vivamos una nueva experiencia o enfrentemos un nuevo problema, aprendemos. El aprendizaje no siempre significa progreso o desarrollo para las personas o su entorno, también se aprenden conductas negativas y antisociales, así también, el aprendizaje no necesariamente involucra enseñanza, se puede aprender sin que alguien enseñe o sin darnos cuenta, sin tener conciencia del proceso que se ha desarrollado; hay aprendizajes de este tipo (implícitos o informales) que nos permiten construir una idea acerca del mundo. El aprendizaje se produce también de manera consciente o deliberada.

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