Principales Enfoques en Orientación Vocacional

Se realizará el intento de dar una semblanza de la orientación vocacional de hoy en día, desde dos miradas distintas aunque complementarias.

Una, que recoge en el pasado los momentos en el que las practicas actuales se sustentan, dándonos la posibilidad de lectura desde el contexto sociocultural en el que se originaron, es decir historiando. Otra, como pantalla de las distintas practicas y teorías que coexisten, en el quehacer de los orientadores, algo así como una vista aérea que nos brinda imágenes simultáneas de espacios, situaciones y problemáticas actuales.

Hagamos un poco de historia

La problemática de encontrar y definir como cada hombre podía llegar a ocupar un lugar determinado en la trama social, ha sido motivo de desvelos desde la antigüedad hasta ahora. También que en dicha problemática cada individuo haya decidido por sí mismo la conformación de ese lugar, o sea el nivel de determinación del medio, ha sido tema de distintas valoraciones de acuerdo con las ideologías imperantes en las distintas culturas.
Por ejemplo, un antecedente interesante lo constituye Juan Huarte de San Juan, que el año 1575 dice “… que cada cual ejercitase por ley sólo aquella arte para la que tuviera talento natural y dejare las mas… haciéndole estudiar por fuerza de ciencia que le convenía y no dejarlo a su elección, lo que revelaba una determinada concepción acerca de que ni el niño, ni el joven eran personas aun, y que el orden social estaría necesariamente preestablecido por obra de un designio, que tal vez divino. Ninguno de nosotros afirmaría hoy, concluyendo el siglo XX, los postulados que sostienen este discurso. Sin embargo, aunque nuestra lógica actual apela a otras razones, también es cierto que para determinados niños y jóvenes nacidos en medios socioeconómicos atravesados por la pobreza, las posibilidades de elección se reducen o quedan prefijas por la inaccesibilidad a la educación y a la capacitación laboral. A lo largo de distintas épocas ha habido intentos mas o menos sistemáticos de resolver la cuestión acerca de cual seria el lugar posible para cada uno de los miembros de una sociedad.
La idea, entendida como orientación nace este siglo, ligada a la complejidad consecuente de la división del trabajo surgida con la revolución industrial.
La orientación entendida como orientación profesional, se institucionaliza entonces como respuesta tanto al desempleo como a la escasez de personas en distintas actividades, poco después de la ruptura social que significó la Primera Guerra Mundial.
Pero en realidad, se habla de orientación vocacional por primera vez en 1908, cuando Frank en persona crea la Boston Civic Service House de Massachussets, EE.UU. Es notable la fuerza de esta nominación que ha persistido hasta nuestros días, dejando su impronta y que resuena hoy en las diversas instituciones y consultorios alrededor del mismo interrogante: ¿cuál es la profesión o el trabajo más adecuado para cada uno?

Teorías factoriales

En este inicio se planteaba el tema como un simple ajuste entre las posibilidades y aptitudes de los individuos y los requerimientos de capacidades de los diversos puestos de trabajo. Era un esquema en el cual el cruce correcto de variables daba por resultado el postulado Taylorista: “El hombre apropiado en el lugar adecuado”, es decir, se trataba del primer pedido correctamente formulado de selección de personal, previa orientación profesional. Este planteo estaba basado en la teoría de los factores en la cual los rasgos relevantes para el desempeño profesional podrían ser reconocidos a través de tests e inventarios generando elección definitiva. Sus limitaciones empezaron a relevarse a tiempo que otras teorías convulsionaban las aguas de la psicología.

Teorías psicodinámicas
El advenimiento del psicoanálisis, de la mano de Sigmund Freud, introduce en la practica de la orientación una mirada más compleja a partir de mitad de siglo. El modelo psicotécnico de la psicología diferencial y aparece, en autores, aproximadamente desde 1950, que sosteniéndose en las teorías del psicoanálisis del Yo, desarrollada entre otros por Hartnan, incluyen posturas más abarcativas, que podríamos llamar “dinámicas”.
Meadow planteaba la decisión del sujeto como sublimación de deseos e impulsos primarios en una decisión racional. Ginzberg desarrolla una idea en la cual la combinación del principio del placer con el de la realidad es la forma en que el sujeto elige sus preocupaciones o estudios, según su personalidad. Roe, por su parte, relacionará la jerarquización de necesidades que propone Maslow con el concepto de inconsciente, afirmando que aquellas necesidades inferiores (es decir no básicas) son pasibles de convertirse en motivadores inconscientes de la elección vocacional, ya que la profesión podía ser una fuente de satisfacción de dichas necesidades.
Así, estos autores, Nachman, Segal y Szabo, entre otros, conforman una corriente en la que es posible observar entre cruzamientos teóricos con la teoría psicoanalítica para explicar el fenómeno de la desorientación y las practicas de la orientación.

Teorías “evolutivas”
Aparecen también teorías que se ligan mas a los conceptos de evolución y desarrollo. Tanto en el planteo de la teoría de Desarrollo de Ginzberg y otros colaboradores, que proponen que las decisiones implicadas en la elección de carrera u ocupación se toman en diferentes momentos de la vida de un individuo y que por lo tanto la elección constituye un proceso continuo que comienza en la infancia y termina en la adultez. Como los aportes de Donal Super (basado en la psicología genética de Charlotte Buehler y la fenomenología de Carl Royal), que propuso que a partir del autoconcepto, el individuo va madurando ocasionalmente, mostrando etapas acordes a la edad cronológica. Se refiere a “patrones de carreras” que son el resultado de la maduración de los factores psíquicos, sociales, físicos y situacionales. Podemos incluir en esta línea a Tiedeman, que plantea que los individuos toman una serie de decisiones previas, diversas, antes de tomar la decisión definitiva sobre la elección de un estudio u ocupación, sobre la base del concepto de sí mismo.

Teorías “medioambientalistas”
Por ultimo, hay otra serie de teorías. Por ejemplo la de Holland, que afirma que la elección de una carrera representa la extensión de la personalidad y una tentativa de ampliar el estilo de comportamiento individual en el contexto de la vida laboral. Están implicados factores motivacionales, culturales, económicos y otros, y describe seis ámbitos ocupacionales que se corresponden con otros tantos tipos de personalidad. Gelatt, por su parte, menciona que la toma de decisiones además de depender del individuo, está determinada por los cursos de acción que se abren desde la información, por lo cual da un lugar destacado a las prácticas de orientación desde la incisión educativa.

Si se trata de vocativo: llamado, es sin duda un llamado a ocupar un  lugar entre otros. Intentamos que en este “imaginar” un futuro, no se cumplan necesariamente las predicciones, si no que sea posible encontrar respuestas plásticas a situaciones nuevas 
Quisiera terminar esta semblanza con dos pequeños relatos, tomados de la actividad profesional.

Jazmín tiene 17 años y cursa 5to. año de una escuela privada en un barrio coqueto de la ciudad. Es murguera, adhiere a esa expresión popular de la cultura urbana que se expresa en el disfraz, la música y un cierto rescate del pasado popular como forma de manifestación  colectiva. Este año termina la secundaria, y  consulta buscando una orientación para alguna carrera humanística. Un día llega un poco tarde al consultorio, a su cuarta o quinta entrevista. Es de noche, una de las primeras noches frías del invierno de 1998. Viene tarde, en bicicleta, agitada y con una frazada en la mano. Cuenta que estuvo buscando al “ borracho “ del barrio, un señor mayor (un marginal, de acuerdo con su descripción), por que tiene miedo que pase demasiado frío esta noche; pero como no pudo encontrarlo lo buscará mañana. Lo ve siempre y aunque le da un poco de miedo acercarse, prefiere soportar su miedo a pensar que esa persona innecesariamente pase frío. Fin del primer relato.
Se trata de un relato real donde sólo se ha cambiado el nombre de la protagonista. Nos preguntamos como ha hecho Jazmín para incorporar los valores de la solidaridad a pesar del bombardeo de imágenes que proponen lo contrario. No nos sorprende tanto la actitud heroica, casi es un clásico de las adolescentes. Creemos que ha traído a la consulta un  “recorte” de la realidad que es una perla para poder pensar sobre sí.
Jazmín, con algunas certezas internas y haciendo base en sus valores solidarios, también es posmoderna.

Fabricio tiene dieciocho, cursa el 5to. año de una escuela publica. Está eligiendo carrera en un proceso donde insiste en su interés por los deportes. Un día un poco caluroso, viene con manga corta. Sobre su brazo derecho asoma un tatuaje que va desde el hombro hasta el codo. Se trata de la figura de una calavera de un indio sioux, con su larga diadema de plumas. Interrogado acerca de la elección del dibujo dice: “me gustó”.
Y frente a la pregunta de por qué se había tatuado contesta: “para tener algo para siempre”. Dos meses después, cuando su elección había tomado forma y decide que va a ser profesor de educación física, aclara: “ Pero voy a trabajar con pibes del secundario. Si fuera a la primaria se me vería el tatuaje y los chiquitos siempre quieren imitar lo que hacen los grandes.” Fin del segundo relato.

Este también es un hecho real. La pregunta aquí es como este joven, aparente portador de un mensaje indeleble como forma de dejar marca entre tanta futilidad, al historiarse, al pensarse hacia atrás y poder proyectarse en un futuro, puede acceder a una marca mas simbólica. Lo indeleble de la marca real puede constituirse en una molestia. Cuando hay proyecto, se cumpla o no, las marcas de lo concreto se hacen menos necesarias.
Fabricio con su tatuaje “posmo” tiene algo de moderno.

Estos ejemplos tienen un contenido suficientemente complejo y paradójico, para ilustrar el entrecruzamiento de las problemáticas en que nos movemos los orientadores actuales, pero creemos que encierran también la dimensión de la esperanza.

Bibliografía.
Aisenson, Diana B.: “Perspectivas actuales de orientación vocacional” en el informe: La orientación vocacional; hoy publicado en la revista Ensayos y Experiencias No.18, Julio – Agosto 1997.
Bohoslavsky, Rodolfo: Orientación vocacional. La estrategia clínica, Buenos Aires, Nueva Visión, 1971.
Gullco, Adriana y Di Paola, Gloria: Orientación vocacional, una estrategia preventiva, Buenos Aires, Vocación, 1993.
López Bonelli, Ángela R.: La orientación vocacional como proceso, Buenos Aires, El Ateneo, 1989.
Nava Ortiz, José: ‘La orientación educativa en México. Documento Base’, publicación de la Asociación Mexicana de Profesionales de la Orientación, A.C. (AMPO), 1993.
Rojas, Maria C. y Sternbach, Susana: Entre dos siglos. Una lectura psicoanalítica de la posmodernidad, Buenos Aires, Lugar: Editorial, 1994.

(Adriana Gullco)

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