Prevención de Crisis e Intervención Física en estudiantes Sordociegos (sugerencias)

Ambos términos se relacionan pero primero se realiza “prevención de la crisis” y si esto no funciona realizamos “intervención física”. La intervención física es una técnica que se aprende en función de la experiencia pero que es necesario aplicar con criterio y siguiendo ciertas pautas. El pilar inicia es que el alumno confíe en el profesional, haya establecido un vínculo con él y acepte sus intervenciones cotidianas.
En este tipo de intervenciones es muy importante conocer lo que al alumno le gusta, las fortalezas del alumno.
Uno de los métodos más importantes para prevenir las conductas desafiantes es “construir un vínculo”, desarrollar una relación buena, apropiada, positiva con el alumno. Esto ayudará a incrementar su autoestima, su independencia y a

disminuir conductas agresivas o desafiantes, permitiendo que el aprendizaje pueda ocurrir.
Métodos para construir relaciones positivas y apropiadas con los alumnos:
• Aumentar la escucha
• Incrementar los acuerdos.
• Aumentar la confianza.
• Aumentar la autoestima del alumno.
• Proponer actividades placenteras.
Antes de aplicar cualquier técnica o intervención siempre que sea posible es importante dar al alumno un momento para que permanezca solo, dando la oportunidad de que maneje inicialmente su conducta. Si esto no funciona se implementarán otras estrategias.
MODULACIÓN DE LA FUERZA.
Esto significa simplemente en el contexto de la intervención de una crisis, en usar la cantidad de fuerza necesaria. La persona que interviene no debería usar fuerza demás ya que puede dar como resultado heridas o aumento de la agresión. Por otra parte esto no significa usar fuerza de menos, lo cual también puede resultar en heridas, sobre todo para el personal que interviene. La manera de aprender como graduar y utilizar la cantidad de fuerza necesaria en una intervención física es obteniendo feedback de un compañero y entendiendo las razones de por qué se esta aplicando esa fuerza. Los profesionales deberían evaluar diferentes factores que determinan la cantidad de fuerza apropiada en una determinada situación. Esta dependerá de:
1. La situación (Ejemplo: peligrosidad de la misma).
2. Alumno (Ejemplo: tamaño, peso, fuerza, nivel cognitivo, problemas médicos, historia personal, heridas que posea).
3. Profesional (Ejemplo: tamaño, fuerza, peso, disponibilidad de otro profesional que tome su lugar, destreza para salir de la situación).
Hay muchas razones inadecuadas para aumentar o reducir la cantidad de fuerza utilizada en una situación de intervención física: ! Estado de ánimo del profesional. ! La afinidad o no con el alumno. ! El deseo de mostrar “quién es el jefe”.

NECESIDAD DE PEDIR AYUDA.
Trabajar con acting-out o con conductas potencialmente agresivas puede ser muy desafiante. En el caso de una crisis es importante contar con ayuda de otro profesional ya sea para tomar parte en forma activa de la situación asistiendo desde el punto de vista físico o realizando actividades secundarias como moviendo elementos que pueden resultar peligrosos o dando otro tipo de apoyo.
Algunas razones por las cuales necesitamos de ayuda durante la intervención de una crisis y por qué son: ! Necesitamos testigos:
– porque quizás no podemos controlar la situación y necesitamos de otro compañero que pueda tomar el control de la misma.
– para proteger al alumno (de hacerse daño, por ej.).
– en una situación de emergencia.
– porque quizás otra persona es mas adecuada para trabajar con ese alumno (afinidad, experiencias previas, fuerza, etc.)
– para evitar heridas, cansancio o enojo en la persona que está interviniendo.
! Para manejar el ambiente:
– mover objetos que pueden resultar peligrosos.
– traer una colchoneta.
– explicar a otra persona que se encuentre en la sala lo que está sucediendo.
PISTAS DE LA AGRESIÓN.
Durante el transcurso del día nuestros alumnos demuestran distintos conductas que indican alegría, tristeza, preferencias, disgusto y necesidades. La sensibilidad del profesional para captar estas conductas pueden ayudar significativamente a entender o decodificar las necesidades que el alumno quiere comunicar.
Algunas veces ciertas conductas puedan indicar un incremento en la agitación o incluso una potencial agresión. Conductas generales que pueden incluirse en esta categoría son: el modo de caminar, los movimientos rápidos, amenazas verbales o conductas auto-estimulatorias. Seguramente nosotros podremos citar otras conductas especificas que indican agitación en nuestros alumnos, y que es importante aprender a identificar y compartir con todo el personal para prevenir situaciones de agresión antes de que aparezcan.
Cuando podemos reconocer estos signos de agitación es importante para prevenir que la agresión suceda. Algunos métodos para hacerlo son:
* Reducir ruidos, colocar música o propiciar un ambiente calmo.
* Contar con otro compañero que se encuentre cercano para intervenir, de ser necesario.
* Cambiar el foco de atención del alumno: redireccionar la actividad, la conducta.
* Cambiar la actividad realizada por otra que sea de mayor preferencia o más apropiada.
* Dar otras opciones, evitar las demandas arbitrarias.
* Hablar acerca de sentimientos; relacionado a las destrezas comunicativas del alumno.
* Usar objetos y/o juguetes que sean de su gusto, preferencia.
* Cambiar con otro compañero.

Estrategias que ayuden a calmarse: enseñara nuestros alumnos a respirar o
contar hasta 10, etc.
Mover cosas del ambiente que resulten distractoras, provocadoras de agresión,
que puedan romperse o lastimar.
Dar explicaciones o pautas claras, precisas para evitar que se incremente la
situación de estrés.
Utilizar técnicas de Integración Sensorial: colchas con peso, cepillado, etc.
MONITOREO DE LAS CRISIS.
Cuando se realiza una intervención física (restricción, refrenar o sujetar al alumno) el profesional que lo lleva a cabo debe ser monitoreado para asegurar normas de seguridad y reducir las potenciales agresiones. Esto es denominado “monitoreo de los signos de estrés”.
El personal debe entrenarse para poder determinar estos signos para poder reconocer cuando el alumno puede resultar herido en una situación de potencial peligro. Esto implica fundamentalmente la observación del alumno para poder determinar que no suceda ningún tipo de herida o daño. Además, el monitor debería observar como se realiza la intervención física para asegurar que las técnicas aplicadas sean seguras. Por ejemplo el monitor debería poder observar que el profesional sin darse cuenta puede estar doblando el brazo del alumno de manera incorrecta: también debería ayudar a evaluar las reacciones del profesional asegurando que se está aplicando un juicio certero durante la intervención.
El alumno debería monitorearse usando pautas visuales, auditivas y táctiles. El monitor debería “mirar, escuchar y sentir” los signos de estrés.
• Pautas visuales – Observar:
– La expresión del alumno Ej.: ¿parece que el alumno sintiera dolor?, llanto, expresión de dolor).
– Esfuerzo para respirar. Ej.: ¿está el pecho comprimido o se observan dificultades para respirar?.
– Color de la piel. Ej.: ¿Está el alumno pálido o rojo? ¿Se observa un cambio en el color de la piel desde que el alumno está siendo contenido físicamente?.
– Hematomas o rasguños.
– Sangre. Ej.: ¿de donde proviene la sangre (alumno, profesional, debajo del cuerpo del alumno, etc.)
– Posición del cuerpo. ¿Esta el alumno ubicado en una posición que puede ocasionar riego de heridas? ¿Algunos de los miembros están en potencial peligro de herida, como un hombro en una posición angular?
– Técnica adecuada. Ej.: ¿el profesional está sujetando al alumno de una manera que pueda ser causa de lastimadura? Sujetar o contener al alumno de manera incorrecta puede incluir empujar al alumno hacia abajo, apretar un área delicada o donde se puede producir la dislocación de una articulación, por ejemplo.
– Expresión de la cara del profesional durante al contención física. Ej.: ¿el profesional está en control de sus emociones o por alguna razón necesita que otro compañero lo reemplace?.

• Pautas auditivas – Escuchar:
– Esfuerzos para respirar. Ej.: se escuchan jadeos, sonidos anormales o falta de sonido en lugar de un ritmo normal en al respiración?.
– Vocalizaciones. Ej.: ¿ha el alumno gritado de dolor?. ¿ha expresado de alguna manera que la intervención le esté causando dolor?. ¿Se ha observado un cambio en la calidad de las vocalizaciones o está el alumno llorando?
– Sonidos enérgicos. Ej.: Ayyyy!. ¿Se ha registrado algún sonido extraño o anormal?.
– Ausencia de sonidos. Ej.: ¿ha el alumno cesado de gritar, llorar o realizar otros sonidos que puedan indicar que el alumno no se siente bien o entró en un estado de inconsciencia?.
– Vocalizaciones del personal. Ej.: el profesional que está interviniendo suena “enojado o fuera de control?.
• Pautas táctiles – Sentir:
– Esfuerzos para respirar. Ej.: ¿el profesional siente que el alumno está respirando normalmente o siente compresión en el pecho o algún signo indicativo de estrés?. Esto es especialmente importante si se está sujetando al alumno por detrás.
– Nivel de actividad. Ej.: ¿está el alumno manifestado resistencia o se ha detenido abruptamente? Si el alumno demostraba claramente presentar resistencia pero luego de un sonido o vocalización enérgica se detuvo puede que haya sentido dolor e incluso que se haya producido una herida.
– Temperatura y consistencia de la piel. Ej.: ¿está el alumno caliente o frío de manera anormal? ¿Se observa su piel seca o transpirada?
Siempre que se observen estos signos es importante detener la intervención física, ya que esto es una acción preventiva contra una situación más peligrosa tanto apara el alumno como para el personal. Es importante reevaluar permanentemente si la intervención es apropiada y la mejor manera de hacerlo es pidiendo ayuda y aceptando ser monitoreado.

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