Porqué Evaluar la Escritura de los Estudiantes y Cómo Hacerlo (apunte)

La evaluación de la escritura de los aprendices debe ser considerada como una herramienta fundamental para el proceso que se requiere aprender.

Este debería ser el objetivo más importante de la evaluación de esta competencia. En este sentido, es necesario considerar y, por lo tanto, habituar al alumno a realizar una lectura crítica de sus propias producciones e ir reescribiéndolas.
Esta lectura crítica y reescritura se puede hacer tanto en el plano individual como en el colectivo (pequeños grupos, toda la clase, etc.). De esta forma es que también se debería encarar el análisis de los problemas que genera la producción de un texto escrito. Todos estos aspectos son indispensables para que el alumno desarrolle competencias en la escritura.

La Reescritura

En este aspecto, se debe hacer una aclaración en relación a la actividad de reescritura puesto que se han venido realizando interpretaciones erróneas al respecto, llegándose a desvirtuar su verdadero objetivo.
Reescribir no significa hacer copiar al alumno el texto tantas veces como el docente considere necesario. La reescritura no es una actividad de copia. Es una mirada reflexiva y crítica, ya sea la que hace el propio productor, que toma distancia y oficia de lector con respecto a su propio trabajo, o la que hacen otros actores intervinientes (compañeros, maestros, etc.) buscando mejorar el texto con el fin de clarificar mejor el mensaje que se pretende transmitir.
A través de esa mirada crítica, que requiere constantes lecturas de revisión, se “pulirá” un primer producto que, generalmente se encuentra en estado ‘bruto’ (usando la metáfora del diamante en bruto que debe ser pulido).
En estas instancias, se suele suprimir información innecesaria o agregar otra que falta; se cambian palabras buscando las más adecuad as; se observa y corrige la puntuación para que no se creen ambigüedades en el mensaje; se observa y se corrige la morfosintaxis, la ortografía; entre otros.
La actividad de reescritura es fundamental para el proceso de aprendizaje, por lo que lo debe realizar el productor (o los productores) con ayuda del docente, pero no debe ser este último el que lo haga, muchas veces hasta cambiándole el sentido al mensaje que el productor quiere transmitir.
Lo que puede ser conveniente que haga el docente es aprovechar el tiempo dedicado a estas actividades con el fin de establecer lo que podría denominarse ‘paréntesis de enseñanza’ e introducir conocimientos lingüísticos necesarios para resolver distintas situaciones que, aunque sean individuales, puedan servir a toda la clase.
Tal como se está planteando el tema, podría decirse que un proceso evaluativo es fundamental para una constante retroalimentación del proceso de escritura. Esta idea ya nos advierte acerca de que también la evaluación es un proceso y que ese proceso es parte vital de la escritura.
Cuando se aprende a escribir, debería situarse esta actividad en contextos “reales”. Pero, las instituciones formales donde el sujeto aprende no son verdaderas situaciones reales sino contextos creados culturalmente con el fin primordial de enseñar y de aprender.
Sin embargo, el docente puede intentar crear situaciones lo más naturales posibles para las actividades de escritura. El inscribir esta actividad, por ejemplo, en proyectos que le otorguen cierto sentido de realidad es de fundamental importancia. Se puede formular colectivamente un conjunto de criterios que orienten a:

 Los estudiantes acerca de los saberes que ellos deberían construir (en este caso en escritura).
 Los docentes acerca de la forma de conducir el aprendizaje de sus alumnos.
 Aspectos cognitivos a tener en cuenta en el aprendizaje de la escritura.
 La escritura requiere diversas operaciones intelectuales. Concretamente se debe atender a un primer abordaje: la planificación de la misma. Esta planificación implicaría: Anticipar el tipo de texto que se intenta producir (si se trata de una carta, de un artículo informativo, de un cuento, etc.).
 Considerar al destinatario (de quién se trata, qué relaciones lo unen con el emisor, etc.).
 Prever un formato material para el producto del proceso escritural (tarjetas de invitación, diario escolar, cuentos individuales o colectivos, etc.).
 Definir el rol de los participantes en la escritura de los textos concretos (si se tratará de un conjunto de producciones individuales, si será una escritura colectiva, si será una combinación de ambas, etc.).La forma de recoger y archivar esos productos de acuerdo al objetivo previamente fijado; etc.

Luego de una macro planificación del tipo señalado, sigue lo que se conoce como “puesta en página” o redacción propiamente dicha (cómo se articula la misma: qué palabras se seleccionarán, cómo se articularán las frases, los párrafos, los capítulos, etc.).
Por su parte, la revisión es imprescindible y se constituye en una herramienta de control permanente del o de los textos sobre la base de criterios previamente definidos. Esta revisión implica releer, sacar o agregar palabras o trozos enteros, reformular criterios, etc.
Todo esto lleva, sin lugar a dudas, a una imprescindible reescritura, lo cual implica retomar borradores de los textos (por eso es importante ir archivándolos, por ejemplo, bajo un procedimiento muy usado actualmente como es el “portafolio”) y reescribirlos en un mayor nivel de competencia (tener presente la consideración de la reescritura anotada con anterioridad).
Para cada una de estas etapas los docentes pueden elaborar tablas que ayudarán tanto a alumnos como a ellos mismos en la guía y conducción de la superación en el aprendizaje de la escritura. Ello implica construir, como sostiene Condemarín (2000) ‘andamiajes’ como un conjunto de herramientas que sirvan de apoyo al que aprende y que facilite el seguimiento por parte del que enseña.
Muchos autores concuerdan en que estas herramientas son más efectivas cuando son construidas entre los docentes y los alumnos. Pueden incluir criterios, indicadores, pautas o procedimientos de trabajos, reglas ortográficas o gramaticales, listados de palabras, expresiones, etc. O sea, pueden incluir todo lo que sirva para ayudar a los alumnos a mejorar sus producciones escritas. Por otra parte, estas herramientas también favorecerían los procesos de metacognición de los conocimientos de los alumnos.

 El lenguaje escrito en el currículo
Se necesita tener como punto de referencia para la evaluación, los objetivos y contenidos que se establecen en el currículo para el área del lenguaje escrito. Éste se incluye dentro del área curricular de Lenguaje y Comunicación. El objetivo último de la educación en esta área es la consecución por parte de los alumnos del dominio de las cuatro destrezas básicas del lenguaje, escuchar, hablar, leer y escribir, ya que estas destrezas se van a utilizar como instrumento mediador para el aprendizaje de las restantes áreas curriculares.
Entre los contenidos mínimos que se incluyen en los planes y programas elaborados para el primer ciclo básico se mencionan:

• Reproducción una a una de todas las letras del alfabeto, mayúsculas, minúsculas, identificando sus puntos de partida, desarrollo y final, y asociando el grafema a su fonema.

• Ligado de las letras entre sí para formar palabras.

• Escritura de palabras, oraciones y textos breves, siguiendo una progresión de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.

• Regularidad de la escritura en cuanto a: proporción y tamaño de cada una de las letras, alineación e inclinación de letras y palabras; espaciado regulares entre las letras y las palabras.

• Copia de palabras, oraciones y textos breves y significativos con propósitos definidos y claros.

• Escritura de palabras familiares, tales como su propio nombre y el de personas de su entorno, nombres de animales y objetos de uso frecuente, palabras favoritas.

• Escritura de palabras progresivamente más extensas y complejas que van siendo aprendidas, a través de la lectura y la comunicación oral.

Éstos son, de forma breve, los conocimientos que se pretenden desarrollar en el área de lenguaje escrito. Son necesarios tenerlos como puntos de referencia a la hora de evaluar las dificultades de un alumno concreto.
Estos contenidos se pueden ir enriqueciendo y haciendo más complejos teniendo en cuenta las situaciones de comunicación, el tipo de texto que se utilice, las características del texto respecto a la extensión, vocabulario, complejidad, etc.

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