Percepción olfativa y gustativa en Personas Ciegas (apunte)

No se suele dar demasiada importancia a estos sentidos (quizá porque suelen quedar anulados por lo visual), sin embargo, la información que

transmiten es relevante. Se han realizado estudios sobre cómo los bebés de pocos días de vida giran su cabeza hacia el olor de la leche de su madre, frente al de otra mujer.
La exploración del ambiente mediante el olfato proporciona cierta información que matiza y complementa a los otros sentidos. El olor nos puede resultar útil para distinguir materiales, obtener claves útiles para la orientación (por ejemplo, nos informa de que estamos llegando al cruce adecuado, porque huele a la pastelería de la esquina) o sentir la proximidad de personas. Por lo tanto, es preciso potenciar estos sentidos.
Es preciso potenciar los sentidos del gusto y el olfato ya que complementan a los otros sentidos.
La visión es crucial para el desarrollo del bebé porque le motiva, le guía y es un estímulo para moverse e interactuar y para el desarrollo cognitivo. O lo que es igual, no ver implica riesgos importantes en la evolución del niño.
La visión actúa de estabilizador entre la persona y el ambiente. Por ejemplo, el papel de la mirada es primordial para establecer las primeras relaciones entre el bebé y su madre, y el establecimiento del vínculo afectivo, tan importante en el desarrollo futuro.
La mirada de una madre y su bebé ayuda a fortalecer el vínculo afectivo que se establece entre ambos.
Aunque vamos a tratar los aspectos visuales de forma más profunda en otro capítulo, nos interesa aportar aquí algunas nociones básicas sobre cómo estimular al máximo el resto visual que pueda tener un bebé o un niño con discapacidad visual.
En primer lugar, existe gran heterogeneidad en la población con discapacidad visual, por lo que existen diferencias importantes en su desarrollo y evolución, en función de la causa de la ceguera o el momento de su aparición.
La vista es un sentido muy importante porque actúa como mediador del resto de los sentidos y porque aporta gran cantidad de información al sujeto. La vista se desarrolla de forma espontánea cuando se utiliza. Aunque el niño esté diagnosticado como ciego total, deberemos estar muy atentos a cualquier actitud o conducta que nos indique que el niño tiene un resto visual, por pequeño que éste sea.
Cuando el niño parpadea, o cuando mira a la luz, es porque existe algún resto visual. Por tanto, sería adecuado ir incrementando su conciencia visual, con la luz del sol, o de una linterna, para que se vayan estimulando sus ojos y su interés por mirar.
Acercar al niño objetos que reflejen la luz (espejos, bolas brillantes, objetos metálicos…) Colgar de la cuna objetos brillantes o móviles cerca de sus ojos. Al principio, al niño le gusta mirar objetos o tarjetas con mucho contraste (con figuras blancas y negras). Poco a poco, el niño irá percibiendo y discriminando todos los colores. De esta forma, se irán desarrollando los músculos oculares, la capacidad de enfocar y fijar la mirada.
Mover lentamente los objetos de atrás hacia delante, o de lado a lado para provocar el seguimiento con los ojos.
Ayudarle a alcanzar las cosas, gatear e ir hacia los objetos. De esta forma, el sistema motriz empezará a coordinarse con el visual.
Proporcionar al niño libertad para moverse, explorar, mirar y tocar a la vez. Estimular la exploración en lugares al aire libre, evitando la sobreprotección y enseñando cómo moverse con seguridad (siempre que no resulte peligroso, es conveniente permitir al niño que tropiece por calcular de forma errónea la distancia o por no haber visto un objeto). Recordar que la sobreprotección crea dependencia, limita y demora el desarrollo. A veces, se despejan tanto los lugares para evitar accidentes que se eliminan también los puntos de referencia, que son básicos para que la persona con discapacidad visual se oriente.

Enseñarle fotos y dibujos de cosas y personas conocidas, acercándoselas a los ojos cuanto sea necesario. Discriminar la figura del fondo.
Discriminar, identificar y reproducir figuras y símbolos abstractos, emparejar y reconocer letras y palabras.
Enseñar al niño que hay cosas que ver. Cuanto más se le anime a ver y mirar, y a moverse, mejores serán sus posibilidades futuras para usar con eficiencia la visión.

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