Nuevas formas de abordar los Procesos de Evaluación

Históricamente el concepto de evaluación ha sido asociado con la aplicación de test estandarizados, presentados en formatos exactos para cada estudiante, arrojando información que permitía visualizar con certeza cuales serían las formas

de abordar los procesos educativos. Sin embargo, paulatinamente la participación de estudiantes que presentan diversos requerimientos han desafiado los procesos evaluativos actuales.
Es así como la sola aplicación de instrumentos no ha sido suficiente para poder entregar la suficiente información respecto a los estudiantes, así como además muchas veces los elementos recopilados permiten precisar con mayor detalle aquellos componentes específicos que deben ser abordados.
En este contexto, se debe asumir el desafío con una gama importante de instrumentos que permitan abordar la gran cantidad de estudiantes que pudiera requerir el levantamiento de información acorde a sus necesidades especiales. Por otra parte, muchas veces los instrumentos se encuentran acorde a los requerimientos actuales, pero en las formas y procedimientos utilizados existe cierta complejidad para poder usar las técnicas precisas para su posterior análisis.
De esta manera, surge una serie de categorías relacionadas con el proceso evaluativo: desde lo que implica una evaluación inicial o diagnóstica, evaluación de proceso o de rendimiento y una evaluación final, las que deben considerar que serán aplicadas en un contexto diverso.
Estas evaluaciones tienen por objetivo, por una parte, poder determinar las necesidades educativas especiales a partir de las cuales se establecerán los apoyos; y por otra, que a partir de sus resultados se tomarán las decisiones educativas respecto al acceso de este grupo de estudiantes al currículum.
Es importante señalar que, en su sentido más estricto, evaluar tiene una estrecha relación con lo que significa comparar, estableciendo parámetros que dan cuenta de lo que un determinado estudiante debiese hacer en un momento dado; para eso existen criterios los cuales guían este proceso. Es así como encontramos en nuestro país instrumentos de evaluación estandarizados y que han sido validados rigurosamente, incorporándose bajo el marco normativo actual como los únicos que permiten determinar ciertos procesos tanto iniciales como de procesos, en función de la determinación de necesidades de una determinada población escolar.
Es en este contexto, en cual emerge el concepto de valoración, el cual en su conceptualización implica el poder relevar, describir, establecer el repertorio real de habilidades de los estudiantes sin hacer una comparación estricta con factores determinados previamente, en los cuales muchos de los estudiantes no podrán responder con éxito, dada su situación de discapacidad.
Los instrumentos formales y estandarizados no han sido pensados para ser aplicados en población de personas que presentan discapacidad; sin embargo, resultan ser de gran utilidad al momento de una evaluación diagnóstica, levantando las necesidades reales de cada uno de ellos, determinando factores de riesgo, como lo es la aplicación del Test de desarrollo psicomotor (TEPSI) en los controles sanos, que permite poner atención en el desarrollo psicomotor de la población infantil.
Otro elemento a destacar en este análisis es la Escala Wechsler de Inteligencia para Niños – tercera edición (WISC-III), el cual es el encargado de determinar el nivel cognitivo de los niños y jóvenes para orientar su ingreso a un determinado sistema educativo. A este respecto resulta complejo cuando quien debe ser enfrentado a este instrumento presenta una situación de discapacidad, en este caso específicamente la discapacidad física, en la que estudiantes que presenten en términos funcionales un requerimiento del uso manual, les será bastante complejo rendir lo que la prueba solicita, dado que principalmente son elementos de ejecución.
En este grupo de instrumentos formales, se mencionan como ejemplo los siguientes:

• Desarrollo Psicomotor, Inteligencia:
TEPSI, WISC-III R
• Lenguaje
Test exploratorio de gramática española de A. Toronto (TEGE)
Test para evaluar procesos de simplificación fonológica (TEPROSIF)
Test para evaluar la comprensión auditiva del lenguaje (TECAL)

• Aprendizaje:
Batería psicopedagógica EVALÚA
Prueba de comprensión lectora y producción de textos (CLPT)

PARA REFLEXIONAR:

Es en este punto en el que comienzan a surgir las primeras tensiones respecto a su uso en estudiantes que presentan necesidades educativas especiales, e inclusive en aquella población que no la presenta, por su sola situación de discapacidad el someterse a una evaluación formal podría no dar cuenta exacta de su real potencial.

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