Melita Jofré (Estudiante de la Carrera de Pedagogía Diferencial Universidad Ciencias de la Informática UCINF)

Al tratar con una persona con discapacidad, debemos considerar la misma, pero con la finalidad de prestar los apoyos que esa persona necesita para poder estar en igualdad de condiciones para enfrentar los desafíos que se le presenten.
Si tratamos con una persona ciega no podemos caer en la lástima que los invalide y los deje en la categoría de pobrecitos, así como tampoco en querer tratarlos como si fueran videntes.
Son ciegos pero eso solo nos debe dar las pautas para que, por ejemplo, dentro de una sala de clases cuenten con las adaptaciones necesarias que favorezcan su proceso de aprendizaje.
Debemos tener en cuenta que antes que todo estamos hablando de personas, la discapacidad no dice quiénes son.
Gran parte de no saber cómo comportarse frente a alguien con discapacidad, se debe al desconocimiento, lo que no conocemos tiende a darnos miedo y muchas veces nos lleva a pasar por indolentes.
Debemos informarnos, saber que una persona ciega, puede llegar tan lejos como se lo proponga si cuenta con una red de apoyo que potencie sus habilidades y reconozca el potencial que como todos puede tener.

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