Más Información sobre el Síndrome de asperger

Hace más de cinco décadas, el Dr. Hans Asperger, un pediatra austríaco, describió a 4 niños con algunas de las
características del autismo, como deficiencias para la comunicación social, pero con una inteligencia normal.
Sus observaciones fueron ignoradas en buena parte hasta que, en 1981, la Dra. Lorna Wing también comunicó
varios casos de niños con inteligencia normal y problemas sociales similares y acuñó el término Síndrome de
Asperger (SA) para diferenciar estos niños de aquéllos con Autismo Clásico según lo descripto por el Dr. Leo
Kanner en 1943. No obstante, recién en 1994 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría reconoció
formalmente el Síndrome de Asperger (SA) como una subcategoría definida dentro de los Trastornos
Generalizados del Desarrollo y publicó los criterios clínicos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de
Trastornos Mentales (DSM-IV).
¿Cuáles son algunas de las características del Síndrome de Asperger?
Los niños con Síndrome de Asperger tienen una inteligencia normal, pero escasa interacción social y
emocional. Sus patrones del habla son raros y la entonación al hablar es monocorde. Les resulta difícil
interpretar las expresiones de la cara y entablar relaciones con sus compañeros apropiadas para la edad. Se
obsesionan por temas poco usuales y tienen conductas repetitivas. Debido a su modo pedante al hablar, los
niños con SA suelen recibir el mote de “Maestrito” o “Sabelotodo”. Les cuesta mucho manejar las exigencias
sociales de la escuela o el trabajo y, a menudo, son el blanco de las bromas.
¿Qué prevalencia tiene el Síndrome de Asperger?
El SA, como trastorno, afecta aproximadamente a 2 de cada 10,000 personas. Es menos prevalente que el
autismo ya que éste afecta más o menos a 10 de cada 10,000 personas. Sin embargo, debido a su inteligencia
relativamente normal y su lenguaje aparentemente adecuado para la edad, los niños con SA suelen identificarse
más tarde que los niños autistas. Si bien no existe una causa conocida ni cura para el SA, NO se debe a la mala
crianza.
¿Cuáles son algunas de las estrategias terapéuticas más útiles?
La identificación y el tratamiento tempranos del Síndrome de Asperger constituyen las claves para obtener un
óptimo resultado. El tratamiento debe comprender:
o el mejoramiento de la comunicación social.
o la estimulación de la autonomía.
o la prestación de servicios de apoyo para la familia.
o la creación de un ambiente educativo y laboral seguro que promueva un clima de aceptación. En caso de niños con SA y enfermedades coexistentes (como ansiedad, depresión, hiperactividad con déficit de atención), es conveniente el uso de medicación para complementar el tratamiento.
¿Qué podemos hacer como padres?
Los padres preocupados por el desarrollo social, emocional, motriz y del lenguaje de su hijo deben seguir su instinto y buscar ayuda lo antes posible. NO deben esperar con la esperanza de que el niño crezca y “todo pase”. Sino más bien, deben comenzar consultando al pediatra del niño o al médico de familia y prepararse para pedir evaluaciones adicionales a un pediatra del desarrollo, un psiquiatra infantil y un psicólogo. Los resultados de estas evaluaciones facilitarán la elaboración y la implementación de un plan terapéutico a la medida de su hijo.

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