Maduración y Aprendizaje (artículo)

Maduración: en determinadas ocasiones es posible establecer que algunos cambios parecen efectuarse por influencias ambientales, mientras que hay otros claramente programados por los genes; por ejemplo, las conductas motrices como gatear, caminar y correr se desarrollan en el orden mencionado a determinadas edades promedio. La maduración propiamente tal es el desenvolvimiento de tal secuencia de patrones de conducta determinados biológicamente. Las conductas que dependen en grado mayor de la maduración, generalmente aparecen cuando el organismo está listo (no antes y muy rara vez, después).

La maduración puede verse afectada por fuerzas ambientales, particularmente cuando toman fuerzas extremas, como la privación a largo plazo. Por ejemplo, bebés no estimulados a sentarse o caminar (ambiente) pueden lograrlo bastante más tarde que niños desarrollados en ambientes más favorables.

En el caso del lenguaje, la maduración dicta que antes de que los niños puedan hablar, tienen que alcanzar cierto nivel de desarrollo neurológico y muscular. No importa lo enriquecida que sea la vida de su hogar, a la edad de 6 meses jamás podrían decir en voz alta una oración que les estemos leyendo. Logrado el desarrollo neurológico y muscular el ambiente pasa a jugar un papel importante en el desarrollo del habla: si los padres estimulan los primeros sonidos ininteligibles de los niños, poniéndoles atención o respondiéndoles, los niños empiezan a hablar más rápidamente que si aquella ininteligible vocalización hubiese sido ignorada. Vale decir, sentarse, pararse y caminar obedecen a un patrón regular y ampliamente preordenado, debiendo alcanzar cierto nivel de maduración fisiológica antes de estar preparados para poner en práctica cualquiera de esas habilidades.

Por lo tanto, la herencia traza un programa genético para el desarrollo, mientras que el medio ambiente afecta el ritmo al cual “la construcción” se ejecuta e incluso la forma específica de la estructura.

Aprendizaje: es un cambio de conducta que dura mucho tiempo y que ocurre como resultado de la experiencia. Los seres humanos nacen con la habilidad de aprender; el aprendizaje ocurre sólo con la experiencia, la cual puede incluir el estudio, la instrucción, la observación, la exploración, la experimentación o la práctica.

Los bebés aprenden de lo que observan, escuchan, huelen, degustan y tocan. Los recién nacidos comienzan a juzgar lo que sus sentidos les dicen. Utilizan su intelecto para distinguir experiencias sensoriales (como los sonidos de las diferentes voces) y para crear a partir de su limitado repertorio innato de conductas (como chupar).

El aprendizaje, entonces, es una forma de adaptación al medio ambiente.

Aprendizaje simple

Entre las formas simples de aprendizaje en los infantes se encuentran la habituación, condicionamiento clásico y condicionamiento operante.

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