Los Medios Digitales para Individualizar el Aprendizaje en el Aula

En sus orígenes, el CAST trabajó en el diseño de libros electrónicos con funciones específicas

que hiciesen accesibles los contenidos del currículum al alumnado con algún tipo de discapacidad o dificultad de aprendizaje. Así se constató que los restantes alumnos también usaban estos recursos digitales, pues facilitaban el propio proceso de aprendizaje o lo hacían más motivador y atractivo.
Esto llevó a los investigadores a pensar que se podría facilitar la tarea de atención a la diversidad del alumnado a través de las tecnologías, al tiempo que se ofrecían diversas opciones para acceder a la información y al aprendizaje, pues se posibilitaba que cada uno escogiese el medio que mejor se adecuase a sus características y capacidades personales, y a la tarea que se debía realizar.
A pesar de que los medios digitales comparten con los de tipo tradicional el hecho de que representan la información en audio, texto o imágenes, se diferencian de ellos en que pueden combinarse fácilmente y, lo que es más importante, se pueden transformar unos en otros.
Esta flexibilidad inherente a los medios digitales se manifiesta en cuatro ventajas frente a los medios tradicionales (Rose y Meyer, 2002): son versátiles, transformables, modificables y se comunican en red.

a) Son versátiles. Las tecnologías pueden almacenar la información y los contenidos en múltiples formatos; incluso, es posible combinarlos. Así, un único contenido se puede presentar de varias maneras (audio, video, texto, imagen), de modo que:

I.- Personas con diferentes discapacidades (visual, auditiva, etc.) pueden acceder a él;
II.- Todos los alumnos pueden poner en marcha distintos módulos de las tres redes cerebrales;
III.- La combinación de formatos (incluir subtítulos en un video, por ejemplo) enriquece el aprendizaje.

b) Son transformables. Los medios digitales pueden almacenar la información separando el contenido del formato en que se presenta. Esto permite al alumno acceder al contenido utilizando el formato que prefiera, e incluso transferir la información de un medio a otro. Se pueden distinguir dos tipos de transformaciones:

I.- Transformaciones dentro de un medio. Son ajustes sobre el modo en que se presentan los contenidos (volumen, velocidad de reproducción, tamaño del texto, contraste, etc.).
II.- Transformaciones entre medios. Se transfiere el contenido de un medio a otro (por ejemplo, un software que convierte el texto en audio y viceversa).

c) Son modificables. Es posible cambiar el formato de la información (tipo de letra, tamaño, negrita, cursiva, subrayado, marca de color…). En los medios tradicionales, las marcas son permanentes; en los digitales, es posible modificarlas, mostrarlas, esconderlas o hacer un tipo de marcado diferente en función de las características del alumnado.

d) Se comunican en red. Los contenidos se pueden relacionar con otros contenidos, de manera que es posible pasar de unos a otros con rapidez y sencillez, lo cual puede enriquecer mucho el proceso de aprendizaje. Es el caso de los hipervínculos o el de los procesadores de textos digitales, que incluyen la opción de pinchar en una palabra para acceder directamente a su significado (usando el diccionario integrado) o a su traducción (utilizando el traductor integrado).

Sin perjuicio de lo anterior, el solo uso de la tecnología no garantiza la atención a la diversidad ni las mejoras en el aprendizaje del alumnado. Además, es necesario no caer en la inercia de utilizar los medios digitales de forma tradicional, para no desaprovechar el potencial con el que cuentan.
Por tanto, como afirman Rose y Meyer (2000), es imprescindible adaptar el uso de los medios digitales a las características de los estudiantes, a las tareas que deben realizar y a los diferentes tipos de aprendizaje que se pretenda desarrollar, de tal forma que se eliminen o se reduzcan en la medida de lo posible las barreras presentes en los medios tradicionales que tienen un formato único.
Décadas de investigación del cerebro han llegado al concepto de variabilidad, que está en la raíz del DUA. Los individuos son altamente variables en todos los aspectos de la vida, incluyendo el aprendizaje, lo que significa que el concepto de “normalidad” es, en el mejor de los casos, inconsistente. Factores como cultura, lenguaje, edad, experiencia, familia o circunstancias inmediatas pueden influenciar al individuo en cualquier momento. Multipliquemos esto por el número de estudiantes en una sala de clases y el concepto de tener un estudiante promedio o un estudiante típico se vuelve mucho más difícil de lograr (Hall, Meyer, & Rose, 2012). Una forma de conceptualizar el aprendizaje es a través de los tres tipos de redes cerebrales que ya vimos.

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