Liderazgo Distribuído (apunte)

Este tipo de liderazgo es el que se postula para el trabajo en contextos educativos.
El liderazgo distribuido, caracterizado por la preocupación de todos los integrantes de una comunidad educativa, quienes se alinean para lograr una meta común. Esta meta busca la participación, el acceso a la educación de calidad en igualdad de condiciones, y el restablecimiento o mantención de la salud de sus estudiantes, como proyecto común, en el cual todos y todas buscan mecanismos y estrategias para lograr mejores resultados.
El término

liderazgo distribuido fue acuñado por Gibb (1969). Este autor define al liderazgo como una acción que se da en un grupo de personas con el propósito de satisfacer las necesidades individuales de cada miembro a partir de la interacción con los otros. Las principales investigaciones que han influido en la evolución de este concepto corresponden a Spillane et al. (2001) y Elmore (2000). Este último autor define al liderazgo distribuido en términos prácticos como un conjunto de orientaciones y direcciones coherentes a una cultura común y objetivos compartidos.
Spillane y cols. (2001), explica al liderazgo distribuido como una actividad y no un puesto, en donde las acciones de varias personas y sus prácticas contribuyen al desarrollo de un fin común.
Spillane, Halverson y Diamond (2001), señalan que las tareas del liderazgo se distribuyen entre varios líderes, pero éstas no son suficientes por sí solas.
Estos autores enfatizan en que el liderazgo distribuido es más que la distribución de funciones, se refiere a un proceso de pensar y actuar frente a una determinada situación, empleando las habilidades y conocimientos de los sujetos idóneos para resolver los problemas de un suceso concreto y específico.

La segunda perspectiva de Gronn (2002), define al liderazgo como una “acción concertada”, en donde el liderazgo distribuido es un fenómeno caracterizado por la práctica de reciprocidad, trabajo colaborativo, y la democratización del liderazgo en las instituciones educativas.
Trasciende los mandatos formales, surge de las acciones cooperativas de los dirigentes, así como los compromisos que se asumen en el trabajo entre los sujetos, el liderazgo se expande a toda la comunidad escolar y el contexto de la escuela. Cuando las ideas y acciones son reconocidas por otros, el liderazgo se vuelve evidente, pues todos los integrantes de una organización se reconocen como importantes al momento de resolver los problemas y tomar decisiones. Entonces, la distribución del liderazgo tiene su punto de partida en la división del trabajo, considerando las funciones, actividades y tareas de cada miembro de la organización, de forma controlada y organizada. Esto se refiere a que las funciones y obligaciones se distribuyen por una estructura organizacional previa o emerge de forma espontánea para enfrentar los requerimientos de alguna tarea. (Gronn, 2006; Spillane 2004).
Otra característica del liderazgo distribuido según Benntt (2003) es que es fluido, no está restringido por la función o puesto formal, sino que lo define el conocimiento especializado, las habilidades inmediatas y pertinentes, y la creatividad en el contexto de las situaciones específicas. Pero este tipo de liderazgo sólo es posible en un ambiente de confianza y apoyo mutuos que se convierta en una parte integral del contexto organizacional y cultural interno.

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