Las Teorías Psicológicas sobre la Creatividad (apunte)

Las teorías psicológicas, al ocuparse del problema del conocimiento, otorgan una base para explicar la creatividad ya que

interpretan el fenómeno del comportamiento creador dando soporte al proceso y función creativa.

  1. El Asociacionismo
    Koestler, A. (1964) sugiere que la creatividad hace que se desplace la atención hacia algo previamente inadvertido, es decir, lo que era irrelevante para el viejo contexto, es relevante para el nuevo. El descubrimiento es el resultado de la nueva analogía, recobrando desde el inconsciente aquello que siempre ha estado allí con carácter de desconocido. Este autor, utiliza el concepto de “bisociation” para distinguir entre los rutinarios conocimientos prácticos del pensamiento que ocurre sobre el plano singular y del acto creativo, el cual opera en más de un plano . En este último, pueden ocurrir estados de alteración de la emoción o del pensamiento.
    Según Spearman, C. (1931) el principio generador de la creatividad es la “transferencia”. Para él, el pensamiento creador es una cadena de transferencias relacionantes que van a permitir el hallazgo o solución original . En esta misma línea, Patrick, C. (1949) señala que las ideas se concatenan hasta llegar a la originalidad.
    De acuerdo a Forgus, R.H. (1966) la percepción nos permite analizar un problema hasta descubrir su estructura. Se le someterá a distintas organizaciones y reestructuraciones y, según la capacidad creativa q ue se tenga, se llegará a unos u otros resultados. Toda percepción resulta incorporada en el estado general actual de nuestra vivencia.
    Según Corel, W. (1970), y aplicando la percepción a la pedagogía, el adiestramiento es la causa de que se origine un cambio en el comportamiento, ya que condiciona una clara actitud o expectativa, es decir, vemos lo que esperamos ver, o mejor dicho, vemos lo que “sabemos”. Las percepciones dependen de la experiencia previa, pero pueden organizarse con un acto creativo. La actitud crítica y autónoma aspira a una verdadera comprensión, se pone todo en tela de juicio, más aún si surge un estancamiento por las particularidades contradictorias o momentos conflictivos.
  2. La Psicología de la Forma o Gestalt
    La psicología de la Forma, también llamada Gestalt (alemán) u Holistic (inglés), surge en Alemania, teniendo como base una totalización en las percepciones.
    Dunker, K. (1926) fue uno de los primeros investigadores que, precisamente para adaptarlo a la pedagogía, trató desde el punto de vista gestáltico u holístico la creatividad. Según él, el pensamiento creativo es la reconstrucción de modelos deficientes en su estructura, es decir, dar forma acabada a aquello que no la tiene.
    Para Kohler, W. (1947) el modelo del estímulo es el que se organiza, lo cual trae como consecuencia la respuesta. Esta organización no es puramente causal, sino que depende de los estímulos.
    Wertheimer, M. (1945) describe el pensamiento productivo (creativo) como pasos arbitrarios y desconocidos en sus funciones, en los cuales se considera la situación completa. El descubrimiento no es un resultado nuevo, sino más bien una situación que es percibida de una forma distinta y más profunda. Lo anterior implica un proceso de clausura en el cual un campo es reestructurado para restaurar la armonía y obtener el equilibrio.
    Campbell, D.T. (1960) opina que las variaciones o combinaciones seleccionadas son sometidas a prueba conforme a determinados criterios que, procedentes de la experiencia, están a disposición del individuo.
    Sin entusiasmo, ninguna creación es posible. La actitud de expectación hacia todo ello, nos llevaría al centro de una reformulación integradora de la “cosa nueva” o de la “mejor forma”.

  3. La Teoría Psicoanalítica
    La teoría psicoanalítica, sugiere claramente una teoría dinámica del acto creativo, sistematizándola en un modelo energético. Freud, S. (1947) hace emerger de la represión la creatividad, del proceso de sublimación o catarsis. La creatividad posee como punto de conflicto la tensión, represión y agresión.
    El concepto de sublimación es visto como un proceso básico a través del cual la energía, al estar reprimida, es transformada dentro de la sociedad de un modo aceptable. Si el éxito de las fantasías que al individuo creativo le hacen volverse de su realidad y sus deseos, deviene una nueva realidad, entonces es creativo. El comportamiento creativo está abierto a la manifestación de la sublimación como proceso inconsciente a través del cual la agresiva energía se transforma. Si el inconsciente puede disminuir el control de la conciencia sobre el “ello”, los impulsos creativos llegarán a cruzar el umbral de la conciencia. En este sentido, el inconsciente actúa como una cámara obscura desde donde el conflicto hará emerger las ideas.
    El súper-yo, en términos psicoanalíticos, es una instancia psíquica que reprime comportamientos y la expresión de lo emocional e impone las normativas, siendo el inconsciente el encargado de activarlas y buscar una solución al conflicto, es decir, se refuerza una actividad propuesta por el ego, el llamado “Yo”, o parte consciente de la personalidad, tal como el propio Freud propone, según la cual el conflicto es dominado al mismo tiempo, por el impulso de la vida y de la muerte (la agresión). Destrucción y construcción son considerados como características generales del comportamiento creador.
    Adler, A. (1956) hace del conflicto el origen de la creación. No obstante, y contrario a Freud su maestro, Adler señala que la creatividad emerge tanto del consciente como del inconsciente. El instinto creador busca formas de autorrealización de la persona; usa el mismo para compensar el sentimiento de inferioridad cuando se encuentra disminuido en alguna faceta. La persona tiende a un equilibrio, lo cual es favorable por este mecanismo compensatorio. El conflicto lleva a algunos individuos más débiles a la represión neurótica, a otros con un “yo” más fuerte a una superación personal creativa. Todos los otros aspectos del hombre, están subordinados al poder creativo del individuo.
    Rank, O. (1945) trató también la creatividad dentro de la línea psicoanalítica, pero identifica al individuo creador como aquel que es capaz de alcanzar su más alto nivel de desarrollo.
    Kris, E. (1952) incorpora el concepto de “represión al servicio del ego”. Él sugiere que en el acto creativo la persona está en un estado en el cual el ego es temporalmente reducido. Lo importante para la creación es la relajación, estado en el cual el ego deja pasar las fantasías, propias de sueños, de estados de intoxicación o de fatiga. Tal estado es característico del proceso de inspiración. El conflicto queda anulado y es un libre intercambio entre consciente e inconsciente. La relajación entra en escena abriendo paso a una nueva idea producida por procesos psicofisiológicos, ya que durante ese tiempo el ego puede usar el material suministrado por el inconsciente para sus propios propósitos creativos.

  4. Enfoque Humanista en la Creatividad
    La corriente humanista sobre la creatividad posee sus raíces en los aspectos positivos del psicoanálisis. Maslow y Rogers son su s representantes más destacados. El concepto básico de esta corriente es la autorrealización, que es considerado el impulso que motiva la creatividad. El comportamiento normal implica un cambio continuo de tensión que proporciona e impulsa al organismo acorde con su naturaleza a actualizarse y fomentar sus actividades. Schachtel, E.G. (1959) la concibe como apertura al mundo.

  5. Enfoque Bio-Psico-Social
    Este modelo articula los diferentes ámbitos del fenómeno creativo, lo que implica considerar la creatividad como una actitud de vida, es decir, supone abrir el fenómeno creativo en todas sus posibilidades, vertientes y potencialidades. A través de las actitudes y sus modificaciones, se puede prever un horizonte en el cual confluyan las diferentes explicaciones, que permiten entender la creatividad como pieza clave en la educación, mediante la facilitación de climas adecuados.
    El proceso y la función de la creatividad es analizada a nivel intraindividual o personológico. El análisis de la conducta creativa, aunque el medio externo existe, se efectúa en el individuo o en el objeto por él producido. Sin embargo, aún cuando el comportamiento es individual, se debe considerar el polo receptivo al cual va dirigido el mensaje, ya que si éste no existiera, el mensaje quedaría en el vacío.
    R. Pages considera de suma importancia el hecho de estudiar la creatividad desde la perspectiva psicosociológica. En razón de lo anterior, parece conveniente señalar que entre el emisor-creador y la reacción del receptor, existe un nexo psicosocial como por ejemplo, el lenguaje. Este código tiene una existencia previa, lo cual presupone que el emisor posee los rudimentos codificados para tal fin y la existencia de un contexto interiorizado social.
    La creatividad al manifestarse, lo hace siempre en una cosa nueva. Cualquiera que sea el medio o soporte que adopte la cosa nueva, necesita la articulación psicosocial. De la aceptación o no, dependerá el cambio, el éxito o fracaso donde “el otro”, el receptor, juega un papel importante.
    De acuerdo a lo establecido en las “Jornadas sobre la problemática actual en torno a la Creatividad” realizado en la ciudad de Valencia (diciembre de 1980 y transcrito por González, M.P. 1980) es posible abordar y conceptualizar teóricamente el fenómeno creativo desde una perspectiva psicosocial, sirviendo de paradigma, la articulación de cuatro niveles interpretativos.

· Primer nivel: Los fenómenos individuales
En este nivel, propio de los estudios puramente psicológicos, se sitúan los fenómenos individuales. El sujeto-individuo, único e intransferible, produce y genera en su interior el germen de lo nuevo. Sólo por esa cualidad específica de unicidad frente a lo rutinario y genéricamente establecido, se produce el acto creador.
La imaginación creadora intra-individual de nuestro sentir emocional, se patentiza en el acto creador. Surge la “cosa nueva” porque ser es mostrarse en lo inter-personal.

· Segundo nivel: La relación intra-grupal
A los fenómenos grupales corresponde el aprendizaje social, las influencias de las comunicaciones, la conformidad, la agresión, reciprocidad, liderazgo, comunicación, estereotipos, etc… Nuestras valoraciones y actitudes sociales se gestan en el grupo, es decir, vivir es convivir.
En este nivel, la “cosa nueva”, a partir de una influencia minoritaria, genera un fenómeno de cambio que puede ser estudiado. El grupo creativo no es un salto simplemente cuantitativo, sino cualitativo.

· Tercer nivel: Relaciones inter-grupales
Este nivel se encuentra relacionado con los fenómenos de identidad social, posición e integración grupal, sistemas y organizaciones, reducción de distancias de poder, representación de las diferencias sociales.
Las Instituciones, como fenómenos estables, conservadores y de poder, utilizarán como necesidad para la propia regulación social, lo nuevo. Promoverán y controlarán la creatividad.

· Cuarto nivel: Lo supra-grupal
Por último, en este cuarto nivel, podríamos identificar los valores, las creencias, las normas, las ideologías, es decir, todo aquello de lo que hasta ahora se ocuparon de estudiar la filosofía, la religión y la historia con respecto a la creatividad.

  1. El Comportamiento Circular
    Follet, M.P. (1924) a través de su libro “Creative Experience” fue el primero en introducir el concepto de circularidad para la interacción de los seres humanos. Establece un paralelismo entre el comportamiento socialmente integrador y el círculo del desarrollo creador. Entiende por comportamiento circular la confrontación y juego libre en la exposición de las ideas en una discusión abierta. Las ideas de los otros son recogidas y sobre ellas se ofrece a su vez, una nueva simbiosis que puede ser recogida por otro. La emergencia de una originalidad representa la integración de las diferencias. Si surge el conflicto social no es con una psicología del ajuste como ha de resolverse, sino con una psicología de la invención. Esta interacción no será nunca una secuencia estímulo-respuesta, sino un proceso. La respuesta no se ajusta al estímulo, pero puede relacionarse o conectarse con el mismo.
    En el momento que un ser humano toma posición frente a los otros, los otros tenderán a tomarla frente a él, es decir, si tiende a trabajar con el otro, los otros tienden a trabajar con él. Esta proposición es ciertamente optimista. Puede ser aceptada o rechazada, pero también pueden incrementar, si se aceptan, el camino dinámico de la comunicación y lo hasta entonces ininteligible. Al aceptarlo y si se encuentra un ambiente que potencie positivamente este comportamiento, surgen emociones positivas; la alegría, el entusiasmo, lo lúdico, la espontaneidad, armonía , comunicación, acción, producción y el perfeccionamiento, se alcanzan. Pero lo normal es que este tipo de comportamiento no se dé y entonces se convierta el comportamiento en un círculo vicioso. El comportamiento social no favorece este idílico, lo que prima es el dominio de uno sobre otro. Con ello se intenta desproveer a la persona de su oportunidad para manifestarse espontáneamente con su actividad creadora favorecida por el otro.
    Lamentablemente, en la actualidad la dominación o el poder se ejercen fuertemente en la familia, la escuela y el trabajo, lo que obstaculiza el desarrollo de una capacidad creadora. De hecho, la psicosociología nos señala que el uso de la fuerza, la coerción y dominación sofocan el proceso creativo, aniquilando la originalidad.
    La dominación, siempre que no sea excesiva, incita resistencia tanto como uno sea capaz de resistir, produciendo ambigüedad y vacilación. Si aumentamos la dominación, ésta producirá conformidad, sumisión y cesará la confrontación, dándose lo que Moscovici, S. (1975) llama mayoría anémica, en lugar de una minoría activa que tendería a una confrontación en aras a nuevos valores.
    Los grupos creativos o minorías activas pueden ser conceptualizados como entes psicosociales favorecedores de un macro sistema abierto societal. La actitud de vida creativa no obedece a comportamientos esporádicos, sino a hábitos de pensar y de actuar de cierto modo, que dan coherencia y estabilidad sin cerrar la innovación; posee un sistema abierto flexible dentro de un amplio campo de circunstancias. Lo anterior concuerda con el enfoque Bio-Psico-Sociológico de la creatividad.

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