Las cogniciones táctiles en las personas con sordoceguera del tacto activo a la comunicación táctil (artículo)

Las personas sordociegas usan el tacto activo de forma distinta al resto de personas para explorar objetos y el medio, para percibir sentimientos y para actuar y comunicarse.
Utilizan diversos métodos de comunicación. El método elegido dependerá del resto visual y aditivo, así como de cuándo empezó la pérdida visual y auditiva (sordoceguera congénita o adquirida).
Existen varios métodos de intervención en el área de la comunicación táctil y el lenguaje táctil que se pueden llevar a cabo con las personas sordociegas, tales como la comunicación háptica, signos coactivos, signos coactivos con una mano y signos colocando las manos de los interlocutores unas sobres las otras.

En los últimos tiempos se ha surgido un interés especial en entender los aspectos cognitivos de estos métodos de comunicación táctil.
¿Cómo percibir o compartir tus sentimientos cuando no puedes ver ni oír bien? El sentido del tacto es un poderoso instrumento para provocar y modular las emociones humanas (Gallace & Spence, 2008).
Cuando existe una limitación visual y auditiva, las interacciones emocionales ocurren en un mundo de cercanía física; se necesitan ciertas habilidades para poder percibir y compartir sentimientos por medio del tacto activo, por ello es importante tratar las emociones como un poderoso elemento para la motivación en el aprendizaje táctil.
Las personas sordociegas por lo general tienen más experiencia en la percepción de estímulos por medio del tacto activo. ¿Qué impacto tiene la pérdida combinada de la visión y el oído en las cogniciones táctiles? ¿Pueden los estudios con personas sordociegas ayudarnos a entender aspectos de la cognición táctil tales como la memoria funcional táctil, la velocidad de procesamiento de la información táctil o la memoria táctil?
La memoria funcional incluye tareas como la monitorización o manipulación activa de información o comportamientos. En un estudio llevado a cabo con una mujer con sordoceguera adquirida se halló que la habilidad de su memoria funcional táctil era superior, en base a su rendimiento en las pruebas de intervalo de memoria táctil, comparada con el rendimiento en las pruebas de memoria auditiva y visual (Nicholas & Christensen).
La prueba de intervalo de memoria táctil mide la memoria táctil “hacia delante” y la memoria táctil “hacia atrás”. El intervalo de memoria táctil hacia delante es el número máximo de artículos que una persona toca independientemente de entre una serie completa de objetos en el orden correcto. El intervalo de memoria táctil hacia atrás es una variación más complicada que consiste en tocar de forma independiente todos los objetos de la serie en el orden inverso correcto. Se cree que la memoria táctil hacia delante está ligada a la eficacia de la atención, mientras que la memoria táctil hacia atrás está asociada a la memoria funcional.
La memoria funcional se refiere a un sistema cognitivo que nos permite almacenar y manipular información de forma activa durante periodos breves de tiempo. Este sistema juega un papel fundamental en muchos tipos de cognición compleja, tales como el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas y la comprensión del lenguaje.
La memoria funcional en el lenguaje de signos visual indica sistemas similares independientemente del acceso a la información auditiva y de la modalidad de lenguaje elegida
(Rudner, et. al., 2009). La estructura de la memoria funcional en el caso del lenguaje de signos es muy similar a la de la memoria funcional del lenguaje hablado (Wilson & Emmorey, 1998). Esta evidencia sugiere que la estructura de la memoria funcional para el lenguaje se desarrolla como respuesta a la entrada de lenguaje, independiente de la modalidad del lenguaje de entrada; por lo que la arquitectura resultante es muy similar en el lenguaje hablado y en los lenguajes de signos (Wilson & Emmorey, 2003).

La velocidad de procesamiento de la información táctil
Los resultados de un estudio neuropsicológico muestran que a una persona con sordoceguera adquirida le lleva menos tiempo tocar y recordar objetos en una prueba de reconocimiento de formas (Nicholas & Koppen, 2007); este incremento en la velocidad de procesamiento táctil refleja el nivel de eficacia del sistema de atención de la persona; al parecer, la privación de visión y oído puede alterar la velocidad de respuesta a estímulos táctiles. Los resultados de este estudio también mostraron un rendimiento comparativamente más alto en la memoria táctil para la localización de objetos en pruebas de rendimiento táctil.
La neuroplasticidad es la capacidad del sistema nervioso para modificar su organización; la neuroplasticidad es un concepto importante en el campo de la sordoceguera, ya que la privación sensorial es un fenómeno frecuente en la población sordociega.
En su conjunto, los resultados de estos dos estudios indican que las personas con sordoceguera rinden mejor que las personas videntes-oyentes en tareas de memoria funcional táctil. Una posible explicación es que las personas sordociegas por lo general van a experimentar más experiencias táctiles, ya que este es el sistema sensorial del que dependen para recibir información del medio. En otras palabras: la práctica (táctil) hace al maestro. La persona sordociega puede reconocer un objeto tocando una parte del mismo, esto funciona como una señal de la totalidad de la imagen; un contacto breve con el objeto es suficiente para que la persona lo reconozca (Meshcheryakov, 1974).
Se comparó el rendimiento de diez participantes sordociegos y diez participantes videntes-oyentes en cuatro tareas de memoria táctil. Los resultados demostraron que la codificación de información espacial táctil de las personas sordociegas es más eficaz que la de las personas videntes-oyentes. La causa del mejor rendimiento táctil de las personas sordociegas se atribuyó a que estas personas cuentan con más experiencia táctil.
Esta teoría coincide con el trabajo de Rönnberg’s (1995) en que la mejora en el rendimiento en varias tareas que se observa en personas sordociegas se debe más a la compensación de un déficit por medio de funciones cognitivas no relacionadas (neuroplasticidad) que a compensaciones preceptúales.

¿Qué redes neurales participan en el procesamiento del lenguaje táctil cuando se han perdido simultáneamente la vista y el oído?
En un estudio en el que se compara la activación neural durante la presentación táctil de palabras y no palabras de un sujeto sordociego postlingual y de seis voluntarios “normales” se halló que, el lenguaje táctil activaba los sistemas lingüísticos a la vez que otros muchos sistemas complejos del sujeto postlingual con sordoceguera, lo que quiere decir que los lenguajes táctiles tienen el mismo poder expresivo inherente a los lenguajes hablados.
Por último, debe señalarse que es necesario comprender las cogniciones táctiles a la hora de realizar la evaluación funcional (puntos fuertes y débiles) de las personas con sordoceguera.
Los resultados de la evaluación de las sensaciones táctiles, percepción y cognición, junto con las “experiencias corpóreas” y “emociones táctiles corporales” pueden utilizarse como base para la intervención o la planificación de la intervención a realizar, pero la evaluación deberá tener en cuenta si el individuo padece sordoceguera congénita o adquirida.
Pueden utilizarse las exigencias táctiles del medio en el que se encuentra la persona sordociega como punto de partida para comprender la cognición táctil. A la hora de realizar la evaluación de las personas con sordoceguera adquirida se puede utilizar entrevistas estructuradas, pruebas psicométricas adaptadas o listas de control que establezcan los prerrequisitos táctiles de las actividades de la vida diaria. Puede que el comprender la cognición táctil ayude a estas personas a ser más conscientes de su propia dimensión corporal táctil.
Sin embargo, se necesita una evaluación interdisciplinar integrada a la hora de evaluar las habilidades de procesamiento táctil de las personas con sordoceguera congénita. Se debe utilizar un enfoque cooperativo de equipo y considerar la evaluación dentro de un contexto dinámico más amplio, para ello hay que tomar en consideración las características del medio y los aspectos comunicativos, haciendo hincapié en un enfoque cognitivo táctil en la evaluación de la comunicación diaria.
La comunicación es una forma de interacción en la que el significado se transmite por medio de señales percibidas e interpretadas por el interlocutor; en el caso de la sordoceguera la información se transfiere a través del tacto. La evaluación de la persona con sordoceguera congénita debe basarse en el individuo y debe realizarse por medio de una observación e interacción cuidadosas, abarcando diferentes medios, áreas de aprendizaje y ámbitos recreativos. La evaluación también debe incluir los atributos del procesamiento sensorial táctil, del funcionamiento motor táctil, del procesamiento perceptual táctil y sobre todo del procesamiento cognitivo táctil. La principal capacidad cognitiva de la persona sordociega debe entenderse en términos de cogniciones táctiles (Nicholas & Frölander, 2009).
Los niños sordociegos a menudo utilizan sus propios signos de comunicación táctil, tales como movimientos, tensión muscular, posturas y gestos, que a veces pueden pasar desapercibidos o ser malinterpretados por la familia o los cuidadores.
Estas dificultades para la interacción, junto con la privación prolongada de comunicación táctil puede ocasionar problemas emocionales, de comportamiento y relacionales; estas personas pueden volverse pasivas, retraídas, mostrar signos de rechazo al contacto físico; asimismo, pueden desarrollar comportamientos agresivos o autolesivos. Por ejemplo, la falta de habilidades para la comunicación ocasionadas por la sordoceguera puede ser uno de los factores causantes de los problemas de comportamiento que se observan en el síndrome de CHARGE (Nicholas, 2005). Las interacciones harmónicas y el intercambio mutuo de emociones que a menudo se lleva a cabo a través de movimientos y tacto activo con los niños sordociegos son esenciales para el desarrollo de la comunicación táctil (Janssen et. al., 2003), también es parte esencial de la prevención de comportamientos no deseados. Por lo tanto, la comprensión teórica y ética de los aspectos emocionales del tacto activo y de la comunicación táctil es fundamental en el campo de la sordoceguera.
El estudio de los aspectos cognitivos y emocionales de la comunicación táctil de las personas sordociegas puede que nos dé respuestas en un futuro a algunas de las siguientes preguntas: ¿cuál es la conexión entre la discapacidad sensorial dual y la reacción defensiva ante lo táctil? ¿Cuál es la relación entre la capacidad de la memoria táctil y el uso de construcciones lingüísticas en la comunicación táctil o lenguaje táctil? ¿Cómo se establecen las formas “autobiográficas” de la memoria táctil? ¿Cómo se deterioran las memorias táctiles pasado el tiempo en comparación con la memoria visual y la memoria auditiva? ¿Cuál es la influencia de las emociones en la cognición táctil?

Referencias

Gallace, A., Tan, H. Z., Haggard, P., & Spence, C. (2008). Short term memory for tactile stimuli. Brain Research, 1190, 132-142.
Heller, M. A. (1989). Tactile memory in sighted and blind observers: The influence of Orientation and rate of presentation. Perception, 18, 121-133.
Janssen, H.J.M. (2003). Fostering harmonious interactions between deafblind children and Their educators. Oisterwijk: Van den Boogaard groep.
Meshcheryakov, A. (1974). Awakening to life. Moscow: Progress Publishers.
Nicholas, J. (2005).Can Specific Deficits in Executive Functioning Explain the Behavioral Characteristics of CHARGE Syndrome: A Case Study. American Journal of Medical Genetics, 133A:300–305.

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