La Reforma Educativa Actual en Chile (Análisis)

Es preciso señalar algunas cuestiones de fondo implícitas en la reforma educativa, como aquellas que nos llevan a preguntarnos qué concepción de lo humano y de la formación humana sustentan los planteamientos de calidad y de equidad de la reforma.

Las ideas fundamentales, se relacionan con que la sociedad y el sistema educativo deben asumir y hacerse eco de las necesidades y desafíos que brotan sin cesar de las situaciones propias de la época y del mundo en que vive y convive la persona para configurar sobre esta base una educación socialmente relevante y culturalmente pertinente. Esto significa recoger las necesidades y los desafíos sociales y la identidad y tradición cultural, para ofrecer una educación que respete y valore la diversidad social y cultural, a la cual todos tienen acceso, para garantizar el ejercicio de una ciudadanía activa, regida por el bien común, los derechos humanos, la solidaridad y la responsabilidad y por último, el compromiso con el crecimiento económico sustentable y socialmente justo.
Desde esta perspectiva, el proceso de reformulación curricular planteado por la reforma, no sólo se reduce a delinear el horizonte de la formación humana con ayuda de la filosofía, sino que debe resolverse también la forma en que la enseñanza actúa para promover efectivamente los aprendizajes que ese horizonte demanda, ya que si bien no se plantea un modelo o tipo de hombre específico a formar, la reforma asume la legitimidad de la diversidad personal, el pluralismo social, la libertad individual y el derecho a ser cada quien. De ahí la importancia para el profesor, de conocer y profundizar en los planteamientos curriculares que acogen la diversidad como parte de la vida y por lo tanto, reconocer su presencia en la escuela como un hecho natural para ser acogido y atendido desde un planteamiento curricular abierto y flexible, ejecutado por profesores informados y estimulados a hacer de su profesión un proceso de permanente reflexión e innovación.
La calidad y la equidad en educación implican grandes compromisos del sistema educativo en su conjunto, no sólo con la atención a la diversidad sino también con el reconocimiento e incorporación de elementos de la modernidad y del crecimiento, de la revolución tecnológica y su particular racionalidad, en función del desarrollo de habilidades que permitan a cada estudiante ser agente de su propio desarrollo en la construcción social del conocimiento.
Conforme a lo dispuesto, en Chile, es la agencia de calidad quien resguarda el cumplimiento de los parámetros alusivos a calidad de la educación, definidos por este Ministerio; quien a su vez, debe establecer estándares de calidad académica comunes a todos los establecimientos educacionales, los que tendrán que ser sancionados; en caso de no dar cumplimiento a los parámetros definidos por el nuevo Consejo Nacional de Educación. Así, la definición de estos estándares permitirá a las familias exigir igualdad de condiciones basadas en el concepto de “calidad”, para todos los establecimientos (calidad docente, recursos, infraestructura educacional, cumplimiento curricular, etc.). La definición de estándares permite de igual manera vincular la subvención escolar a objetivos sustentados en calidad educativa. Asimismo será responsable de desarrollar el sistema de medición de la calidad de los aprendizajes de los estudiantes y de evaluación del desempeño de los establecimientos.
En el caso de la evaluación de “desempeño de los establecimientos”, esta se realiza a partir de estándares indicativos que son propuestos por el Ministerio y aprobados por el Consejo Nacional de Educación. Dicha evaluación tiene por finalidad fortalecer las capacidades institucionales y de autoevaluación.
Por un lado la Superintendencia de Educación tiene la misión de regular y controlar el uso de los recursos fiscales. Su función es la fiscalización y auditoría de la rendición de cuentas de los establecimientos y sus sostenedores.
En el sector privado, existen Nuevas y Mayores Exigencias, en donde la Ley General de Educación (LGE), emergente del Consejo Asesor Presidencial para la Educación Superior del 2006, establece requisitos más exigentes que los actuales para incorporarse como sostenedor al sistema educativo y mantenerse en éste. Basado en lo expuesto, los sostenedores privados deben poseer título profesional o licenciatura de a lo menos 8 semestres otorgado por una Universidad o Instituto Profesional reconocido por el Estado. A su vez, se consigna que los sostenedores deberán garantizar solvencia económica para optar al reconocimiento oficial. Lo anterior enfatiza el concepto de Comunidad Educativa, estableciéndose derechos y deberes para sus integrantes; en donde se define como requisito la existencia de Centros de Estudiantes, Centros de Padres y Apoderados, Consejos de Profesores y Consejos Escolares.

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