La Reforma Educacional Chilena (apunte)

En la década de los 90, a nivel mundial surgió una nueva

mirada de la educación, relacionada con los cambios históricos de este fin de siglo, que pasa de un mundo industrializado a una Sociedad del Conocimiento. Nuestro país no queda exento de esta nueva concepción de educación y es así, como a partir de en marzo de 1990, se comienza a implementar en Chile, la Reforma educacional.
En esos momentos, la educación chilena vivía la influencia de distintas convergencias culturales y políticas. Una de ellas, es el proceso en restauración de la democracia tras diecisiete años de dictadura militar.
Otras influencias existentes en el sistema educativo, se dieron por un lado, a través del marco de pensamiento orientador, planteado en la “Conferencia Mundial sobre Educación para Todos”, desarrollada en Jomtien, Tailandia; y por otro, mediante las ideas de CEPAL y UNESCO en los inicios de la década.
Es así, como se comienza un proceso de mejora educativa. Evidencia de esto, es que entre 1990 y 1992, la política educacional chilena, plasma gradualmente un conjunto de principios orientadores, los cuales se llevarán a cabo, a partir de esa fecha.
Los principios orientadores de las políticas educacionales de los 90 en Chile, fueron los siguientes:

  • Políticas centradas en la calidad: implican el paso de foco en insumos de la educación a foco en los procesos y resultados de aprendizaje.
  • De equidad: como provisión de una educación homogénea en términos nacionales, a una equidad como provisión de una educación, sensible a las diferencias, que discrimina a favor de los grupos más vulnerables.

  • De regulaciones: desde un carácter exclusivamente b urocrático- administrativo del sistema, al énfasis en regulaciones por incentivos, formación, evaluación.

  • De instituciones: relativamente cerradas respecto a los requerimientos de su sociedad, referidas prioritariamente a su autosustentación y controladas por sus practicantes y su burocracia, a instituciones abiertas a las demandas de su sociedad, e interconectadas entre ellas, y con otros ámbitos o campos institucionales.

  • De políticas de cambio: desde vías de reformas integrales con un concepto de planeamiento lineal, a estrategias diferenciadas, y un concepto de cambio incremental, basado en el despliegue de la capacidad de iniciativa de las escuelas, sin recetas metodológicas o curriculares determinadas.

  • De ausencia de políticas estratégicas (de Estado), o su subordinación a presiones particularistas externas e internas, a políticas estratégicas definidas nacionalmente, con consenso de actores y diferenciación y combinación de medios.

Desarrollo de la Educación en Chile

En Chile, a partir del retorno a la democracia, se ha desarrollado una política muy agresiva hacia el sistema educacional. En el ámbito del gasto y la inversión, se observa un fuerte incremento. Es así, como desde 526 millones de pesos en 1990, se aumenta a 1.195 millones, en 1998; en cuanto a infraestructura escolar, en 1990 se invirtieron 11.527 millones de pesos, mientras que en 1998 se invierten 93.067 millones de pesos, observándose que la remuneración docente para una jornada de 30 horas aumenta, en promedio, más de un 90% en los últimos 8 años.

En cuanto a las políticas estratégicas, el Presidente de la República del periodo, don Eduardo Frei Ruiz-Tagle, creó en 1994 la Comisión Nacional para la Modernización de la Educación, cuya misión fue realizar un diagnóstico del sistema educacional y plantear fórmulas de acción en el corto, mediano y largo plazo.

Como resultado de dicho diagnóstico, a partir del informe entregado por dicha comisión, se establecieron las bases del proyecto y las políticas de modernización de la educación en los siguientes términos:

  • Máxima prioridad: proporcionar una formación de cal idad para todos.
  • Una tarea impostergable: reformar y diversificar la educación media.

  • Un requisito básico: otorgar mayor autonomía y flex ibilidad de gestión y más información pública sobre sus resultados, para tener escuelas efectivas.

  • Un compromiso de la nación: aumentar la inversión educacional, tanto pública como privada, junto con impulsar la modernización educacional.

  • Posteriormente, el Gobierno definió a la educación como la gran tarea del presente, como lo señalan las propias palabras del presidente de la época:
    «El país está consciente, y mi gobierno convencido, de que la educación es la base para conseguir la igualdad de oportunidades, la equidad y una mayor movilidad social. Así se romperá el círculo de la pobreza, se desarrollará la productividad y competitividad de nuestra economía y se estimulará el desarrollo de una cultura democrática y solidaria, imbuida en los valores de la solidaridad y la responsabilidad»

    (Eduardo Frei, 1996)

    Estimadas y estimados visitantes te invitamos a dejarnos un comentario

    A %d blogueros les gusta esto: