La Personalidad Concepto y Definiciones

El vocablo “personalidad” deriva del latín, persona o máscara, para designar a los personajes que representaban los antiguos actores griegos y romanos en sus dramas o comedias al hablar a través de una máscara.

Cada máscara, con determinada expresión, simbolizaba cierto carácter. En este sentido, el término denotaría una sistematización de los tipos psicológicos.
El concepto de personalidad en psicología ha sido objeto de numerosas definiciones, cada autor posee su propio punto de vista; su método y concepción personal sobre lo que debería ser la personalidad como objeto de estudio. Allport en 1937, crea un sistema de clasificación o lista que contiene más de cincuenta definiciones agrupadas en distintas categorías, de acuerdo al criterio usado o de mayor énfasis dado por cada autor. A grandes rasgos, ésta agrupación sería la siguiente:

• Definiciones aditivas u ómnibus: son aquellas que entienden la personalidad como la suma de todas las características que posee y definen al individuo. Ejemplos de este tipo de definición serían las propuestas por:
• Prince y Eysenck: “La personalidad es la suma total de todas las disposiciones biológicas innatas, impulsos, apetitos e instintos del individuo, y de las disposiciones y tendencias adquiridas por experiencia” (Prince, 1906; citado por Pinillos, 1975).

  • Eysenck: “…podemos decir que la personalidad es la suma total de los patrones de conducta actuales o potenciales de un organismo, en tanto que determinados por la herencia y el ambiente; se origina y desarrolla mediante la interacción funcional de los cuatro sectores principales en los que tales patrones de conducta están organizados: el sector cognitivo (inteligencia), el sector conativo (carácter), el sector afectivo (temperamento) y el sector somático (constitución)” .

• Definiciones configuracionales-integradoras: también parten de la idea de la personalidad como el conjunto de atributos que definen a un individuo, pero acentúan el carácter organizado y estructurado que presentan tales atributos. Ejemplos de este tipo de definición, serían las propuestas por:
– Allport: “la personalidad es la organización dinámica, en el interior del individuo, de aquellos sistemas psicofísicos que determinan su conducta y su pensamiento característico”.
– Sanford: “La personalidad existe como un todo organizado (sistema), que está constituido de partes o elementos (subsistemas), y está separado de alguna forma, del ambiente con el cual interactúa”.

• Definiciones jerárquicas: no sólo hacen referencia a que los atributos del individuo están organizados, sino que, además, hacen hincapié en la naturaleza jerárquica de las relaciones entre dichos atributos, de forma que unos tienen preponderancia sobre otros.
Ejemplos de este tipo de definición serían las propuestas por:
– Eysenck: “Es hoy ampliamente aceptado que un modelo de personalidad debe ser jerárquico, es decir, se ha visto que este sistema tiene cuatro niveles, siendo el más inferior, el de los actos o las cogniciones que ocurren aisladamente. En el segundo nivel, tenemos los actos o las cogniciones habituales (p. ej., un individuo tiene dolores de cabeza frecuentes, o frecuentemente es impuntual). El tercer nivel, es el de los rasgos, definidos en términos de intercorrelaciones significativas entre conductas habituales diferentes. El cuarto y último nivel, es el de los tipos, factores de orden superior, o dimensiones de personalidad. Estos se definen en términos de intercorrelaciones observadas entre rasgos”.

• Definiciones en términos de ajuste: éstas hacen alusión a aquellos aspectos del individuo que le aseguran un cierto equilibrio con el medio. La definición de Allport presentada recientemente, refleja esta idea de adaptación con el medio, como así también, lo hace la siguiente definición:
– Mischel: “Personalidad designa los patrones típicos de conducta (incluidos los pensamientos y las emociones) que caracterizan la adaptación del individuo a las situaciones de su vida”

• Definiciones basadas en la distintividad: conciben la personalidad como lo que es más definitorio y esencial de cada individuo, aquello que es la base de la diferencia entre personas y hacen a un individuo único. Algunos ejem plos de este tipo definiciones son las siguientes:
– Guilford: “La personalidad de un individuo es, por tanto, su patrón único de rasgos”
– Brody: “La personalidad vendría constituida por aquellas características de las personas que son más esenciales, para el propósito de entender y predecir sus conductas idiosincrásicas”.
– Pinillos: “La personalidad representa la estructura intermedia que la psicología necesita interponer entre la estimulación del medio y la conducta con que los sujetos responden a ella, justamente para dar razón del modo individualizado en que lo hacen”.

• Definiciones basadas en la estabilidad: Por último , las definiciones basadas en la estabilidad, hacen hincapié en aquellas características psicológicas estables que permiten identificar a una persona a lo largo de toda su evolución. Ejemplo de este tipo de definición serían las siguientes:
– Maddi: “La personalidad es un conjunto estable de características y tendencias que determinan las semejanzas y diferencias de la conducta psicológica (pensamientos, sentimientos y actos) de la gente, que denota continuidad en el curso del tiempo, y que puede, o no, interpretarse fácilmente con referencia a las normas sociales y biológicas de presión, originadas exclusivamente en la situación inmediata”.
– Pervin: “En otras palabras, el término personalidad hace alusión a aquellas propiedades permanentes de los individuos que tienden a diferenciarles de los demás”.
– Pervin y John: “Personalidad representa aquellas características de la persona que explican los patrones consistentes de sentimientos, pensamientos y comportamientos”.

Esta estrategia de agrupación en categorías, conduce a considerar la personalidad como un concepto que hace alusión a la organización(configuración integradora) jerárquica, estable y única de todas las características psicológicas que posee un individuo, que determina su ajuste al medio y le hacen diferente de los demás.
A pesar de la gran diversidad de definiciones existentes en torno a la personalidad, podemos llegar a las siguientes conclusiones o notas comunes (Bermúdez Moreno, 1987):

1) La personalidad hace referencia a la totalidad de funciones y manifestaciones de la conducta; es decir, tanto a los aspectos manifiestos y públicamente observables de la misma, como a los aspectos relativos a la experiencia privada o subjetiva mental de cada persona, no observables directamente.

2) También se hace referencia a las características que son relativamente consistentes y duraderas, actuando como base de predicción de la conducta de una persona.

3) Hoy día, superando posturas internalistas como situacionistas, se entiende a la personalidad desde una postura interaccionista, es decir, sujeto-ambiente, en donde la persona, la conducta que realiza y el medio-ambiente donde la ejecuta, se encuentran íntimamente unidas, en una red de interacciones bidireccionales entre sí. En este sentido, podríamos decir que “se actúa según se es, y se es, según se va actuando”. En otras palabras, se actúa de acuerdo a una determinada personalidad, y a la vez, esa personalidad se va conformando según se actúa. W. James trataba de explicar esta relación cuando afirmaba que la siembra de conducta, daba el fruto de los hábitos; la siembra de estos hábitos, daba el fruto del carácter; y el ejercicio de éste, daba el fruto del destino de cada cual.

4) Otro aspecto importante a destacar, es el carácter de unicidad de cada individuo, o calidad de la personalidad de un ser único, peculiar y propio. Esto, hasta tal punto es así, que el mismo genotipo puede llegar a generar individuos muy diferentes, según sean los medios o ambientes con los que tienen que interactuar en sus desarrollos vitales.
En este sentido, autores como Ayala, en su libro “La naturaleza inacabada”, afirma que el genotipo inicial (la herencia genética) de un posible santo, puede acabar siendo un criminal o un tirano, según el tipo de ambiente en el que dicho genotipo le tocará interactuar o bien desarrollarse. Estas ideas, son defendidas incluso por estudiosos que provienen del campo de la genética, como es el caso del premio Nobel Gerge Beadle, cuando afirma que muy pocos de nosotros abogaríamos por la multiplicación o clonación genética de personalidades como Hitler; sin embargo, no se puede saber si este personaje, en un contexto cultural diferente, hubiera desembocado en otra manifestación fenotípica (Herencia genética Ambiente) totalmente diferente, pudiendo incluso haber sido un líder humanístico o pacifista. O, en otro sentido, ¿quién puede saber si un personaje como Einstein, no podría haber sido, por ejemplo, un político sin escrúpulos ?.
Para conseguir un Einstein, un Gandhi o un Hitler igual a los anteriores a partir de los genotipos (herencias genéticas), tendríamos que proporcionar a los venideros, exactamente el mismo ambiente, las mismas experiencias, los mismos retos, los mismos padres, los mismos maestros, amigos, etc. y esto es prácticamente imposible. Por lo que intentando conseguir personalidades como Einstein, Gandhi o Hitler, bien podríamos conseguir personalidades de distinta índole a la de estos personajes históricos, a pesar de contar con el mismo material genético, debido a la influencia o fruto de la incidencia del medio sociocultural en el que se desenvuelvan.
Lo anteriormente expuesto, deja de manifiesto la irrepetibilidad de cada individuo, ya que la interacción de la genética está, en cierta forma, determinada por la interacción con el medio-ambiente, a la hora de conformar la personalidad.

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