La Diversidad en contextos Educativos (apunte)

En la escuela la diversidad es algo positivo. Es fundamental para enriquecernos de los demás y construir nuevos proyectos e ideas. Los estudiantes crecen y se forman como personas si saben apreciar las diferencias que tenemos cada uno de nosotros.
Desde que somos estudiantes estamos rodeados de personas diferentes que como todos cuentan con una gran cantidad de potencial para ser desarrollado. Debemos ser conscientes de lo que nos rodea cuando detectamos que todos somos muy distintos y que cada estudiante necesita su ritmo y

su momento. La diversidad impera en todos los ámbitos de nuestra vida, no solo en el ámbito escolar. Cuando nos hacemos adultos y nos enfrentamos a la vida laboral este hecho se hace mucho más notorio y debemos tener los suficientes recursos para aprender a vivir con ello.

Primera etapa de Valoración:
Cuando un niño, niña o joven en situación de discapacidad ingresa al contexto educativo, surge la necesidad inmediata de hacer una primera valoración. Este proceso va a permitir detectar las primeras necesidades y tomar las decisiones oportunas para poder preparar los recursos necesarios. Según la normativa vigente y la organización interna del establecimiento, la familia del estudiante debe ser acogida por un encargado para la realización de esta labor. El receptor de la solicitud de escolarización es a quien le corresponde esta primera tarea evaluadora.
En primer lugar, recaba la información pertinente referente a: La persona. La familia. Su contexto.

Todo con el objetivo de determinar requerimientos que deben ser abordados tanto antes, durante y después en relación al trayecto educativo del estudiante.
Mediante una entrevista se obtiene de la familia datos referentes a enfermedades asociadas, lengua nativa, certificación médica, uso de medicación, y comportamiento en el hogar. Además, se recoge la información que los educadores puedan aportar en relación a su historia escolar.

Segunda Etapa de Valoración:
Luego de recabar información en base a documentación y análisis de ellos por el equipo que trabajará con el estudiante, es necesario generar una instancia de reunión de todo el equipo de especialistas, docentes y dirección. Se incluirá en esta reunión al niño, niña o joven en situación de discapacidad junto a su familia. Si no cuenta con equipo de especialistas la reunión debe ser efectuada con el director y con todos los docentes que van a participar en el proceso de aprendizaje de este estudiante. El objetivo de esta reunión es compartir toda la información que se tiene del estudiante, además de determinar las prioridades en torno a diferentes ámbitos de interés de la familia y el propio estudiante. Todo el encuentro se desarrollará en un ambiente de confianza y de acogida hacia la familia, donde se puedan expresar libremente necesidades, expectativas e inquietudes1.

Al respecto, se reconoce que la actual implementación de los Programas de Integración y la cantidad de estudiantes que requieren apoyos, hacen complejo la realización de estos procedimientos por cada estudiante, así como las reuniones periódicas con los docentes de aula regular; sin embargo, cada establecimiento podría generar sus protocolos, dejando estos procesos de mayor complejidad para casos que requieran mayor intervención de especialistas.

En paralelo es relevante generar acciones permanentes que vayan en función de la comprensión de las implicancias funcionales asociadas o no a diagnósticos.
Luego del proceso de análisis en relación al levantamiento de requerimientos de diversa índole, se procede a aunar criterios en función del desarrollo de un plan de intervención en el cual se establezcan prioridades de abordaje y a planificar las primeras adaptaciones y recursos para iniciar la respuesta educativa. Respecto al establecimiento, se debe hacer una revisión general en cuanto a la existencia o no de barreras arquitectónicas y determinar los recursos con los que cuenta la comunidad educativa para dar respuesta apropiada a la diversidad de estudiantes.

Tercera etapa de valoración:
Un paso importante antes de iniciar el abordaje curricular a nivel de aula es profundizar de manera sistemática en el conocimiento de los niños, niñas y jóvenes no solo en situación de discapacidad, sino que de todo el grupo con el que trabajaremos.

Este proceso habitual para los profesionales que se desempeñan en el campo educativo, cobra hoy en día mayor relevancia, pues la diversidad presente en el aula dista mucho de aquellos grupos aparentemente homogéneos de antaño.

Por esta razón se plantea como estrategia el trabajar a partir de una descripción detallada de las interacciones y dinámicas al interior del aula, lo que permite la recopilación de información respecto a las condiciones para el aprendizaje del grupo aula, el nivel de logro de las capacidades (competencia curricular), el contexto de enseñanza, las características de las familias y los diferentes estilos y ritmos de aprendizaje de los estudiantes, especificando habilidades, potencialidades, dificultades, preferencias e intereses.
En este nivel, la información recogida permite determinar las necesidades comunes de aprendizaje del grupo, el que podría incluir estudiantes con necesidades educativas especiales. En base a esta información será posible dar respuestas desde un currículo diseñado de acuerdo a la realidad del grupo y sus características y, si es pertinente, incorporar apoyos adicionales que podrían requerir los estudiantes.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: