Definición de Integración Sensorial (apunte)

“Documento extraído del Centro Psicopedagógico Ceril”

Bajo el contexto de las ciencias neuropsicológicas, el concepto de “integración sensorial” se refiere a la tendencia innata que tiene el sistema nervioso central para recibir y organizar información sensorial y motora a través de la interacción con y en el ambiente (Hebb 1949).

En el contexto de la terapia ocupacional, integración sensorial se refiere, en primer lugar, a teorías neuro-conductuales de las funciones de organización del SNC (sistema nervioso central) basadas en como la información sensorio-motora es integrada y organizada. También, dentro de este mismo contexto de terapia ocupacional, IS (integración sensorial) significa una aproximación terapéutica de pediatría que trata alteraciones en el procesamiento de información sensorio-motora a nivel del SNC (Jean Ayres 1972-1979).
Hebb comenzó describiendo la Integración sensorial desde un punto de vista neurobiológico evolutivo, y teorizó que el cerebro es crucialmente organizado por interacciones de los sistemas sensoriales y motores, bajo el contexto de comportamientos funcionales y con propósito.
En otras palabras, las interacciones entre la información sensorial y motora, al ocurrir mediante actividades funcionales y significativas para el individuo, estructuran y organizan las conexiones sinápticas del SNC. Esta organización sináptica determinará procesamientos de información para el desenvolvimiento en acciones futuras.
De esta manera, se van formando cada vez mas “programas” sensorio-motores a nivel neuronal, aumentando el potencial en el número y variedad de respuestas interactivas del individuo. Esta integración sensorio-motora interactiva consecuentemente comienza a dar pie para el surgimiento de procesos cognitivos de mayor complejidad (percepción, generación de ideas, atención, memoria, etc.)
Desde una perspectiva de la neurociencia, la Integración Sensorial es la agrupación y conexión de pequeños fragmentos de información sensorial y motora, fundamental para poder formular nuestras representaciones internas del mundo exterior.
Investigaciones posteriores han logrado demostrar que la interacción e integración de información visual, auditiva, somatosensorial y somatomotora, en los lóbulos parietales del cerebro, originan funciones de “orientación espacial” (capacidad de localizar y localizarse en relación a los demás objetos en el espacio). Asimismo, la interacción e integración sensorial en los lóbulos temporales del cerebro, originan la capacidad de identificar y reconocer objetos.
Interacciones más complejas aún surgen de estas dos funciones anteriores, de orientación especial e identificación de objetos, y se desarrollan en el cerebro “estrategias” motrices para actuar eficazmente en el espacio, mediante movimientos y conexiones acertadas y apropiadas con los objetos previamente localizados e identificados.
La integración sensorial es el proceso primario a través del cual se organizan representaciones mentales internas del espacio exterior, y se transforman en la base para futuras estrategias de acción para interactuar y responder a las demandas ambientales.
Se demostró en 1981, con el premio Nóbel de Medicina, Hubel & Wiesel, que procesos de integración y organización sensorial en el SNC, son la clave para el desarrollo normal de las personas.
La IS es un principio primario y poderoso mediante el cual el SNC se ordena y construye durante el desarrollo del individuo. Ayres postuló que disfunciones en procesos de IS llevaran a alteraciones permanentes en el comportamiento.
“Cómo percibimos el mundo a nuestro alrededor va a depender de las experiencias sensoriales (y respuestas motoras a éstas) que tengamos durante nuestras primeras etapas en la vida… si estas experiencias están ausentes o distorsionadas, podrán llevar hacia permanente discapacidad del SNC en su habilidad de percibir el mundo.”
Estudios realizados entre los años 50-60 en el campo de la neurobiología, psicología, educación y desarrollo, por la Terapeuta Ocupacional Jean Ayres y Colbs, permitieron desarrollar el concepto de “Integración Sensorial”, definido como la habilidad del SNC (sistema nervioso central) para recibir, procesar y organizar los estímulos sensoriales del medio externo y traducirlos en una respuesta adaptativa.
Esta habilidad posibilita la formación de un sistema postural (equilibrio y postura) y una conciencia corporal, que son la base de las actividades motrices intencionadas y coordinadas. A su vez, como plantean Quiros y Schrager, esta actividad motriz es la plataforma donde se apoyan los procesos de aprendizaje.
Cuando esta integración no se da en forma armónica y fluida, puede traducirse en la aparición de problemas y/o trastornos diversos.
Al hablar de Integración Sensorial, nos referimos principalmente a la adecuada integración de la información de los sistemas propioceptivo – vestibular y cutáneo.
El sistema propioceptivo es aquel que nos proporciona información sobre el funcionamiento armónico de músculos, tendones y articulaciones: participa regulando la dirección y rango de movimiento; permite reacciones y respuestas automáticas, importantes para la sobrevivencia; interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación con el espacio y sustenta la acción motora planificada.
La disfunción de este sistema, se expresa en torpeza motriz; dificultad para mantener cabeza y cuerpo erguidos, realizar actividades bimanuales y manejar herramientas. También se observa distractibilidad por inquietud postural, rigidez de tronco y ausencia de noción de peligro.
Otras funciones en las que actúa con mas autonomía son el control del equilibrio; la coordinación de ambos lados del cuerpo; la mantención del nivel de alerta del sistema nervioso central y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.
El sistema vestibular responde a los movimientos del cuerpo a través del espacio y los cambios de posición de la cabeza. En conjunto con el sistema propioceptivo, mantiene el tono muscular, coordina automáticamente el movimiento de los ojos, cabeza y cuerpo, manteniendo un campo visual estable y es fundamental en la percepción del espacio y en orientación del cuerpo en relación a éste.
La disfunción de este sistema se expresa en: tono muscular disminuido, deficiencias en el equilibrio, en la actividad motriz y en los movimientos automáticos. Aparecen también dificultades en el registro de la información visual, en el seguimiento visual de objetos en movimiento, en el cruce de línea media, en la convergencia, en la transcripción de la pizarra al cuaderno y en la percepción visoespacial. Además se observa pobre integración bilateral, organización lateroespacial, coordinación derecha – izquierda y especialización hemisférica. También se observa hiperactividad y distractibilidad por falta de modulación e inestabilidad emocional.
El sistema cutáneo es el encargado de registrar la información externa relacionada con temperatura, dolor, tacto, frío, calor; de este modo nos permite tanto discriminar los estímulos del medio, como reaccionar cuando éstos son amenazantes. Participa en el conocimiento del cuerpo y también en el desarrollo del vínculo emocional y sentido de seguridad. Junto con el sistema propioceptivo sustenta la acción motora planificada. Cuando este sistema no funciona adecuadamente, se puede presentar alta distractibilidad e hiperactividad, torpeza motriz, dificultad para incursionar en el medio, desorganización, organización temporal y secuencial pobre, dificultad para construir y manipular materiales y herramientas, retraso en la adquisición de la independencia en actividades de la vida diaria, inestabilidad emocional y dificultad en las relaciones sociales.

CONCLUSION
Cuando un niño presenta algunos signos relacionados con los ya descritos, y estos le producen problemas o dificultades en su vida cotidiana, ya sea el jardín infantil o el colegio, el hogar, y la relación con los demás, podría tratarse de una Disfunción de Integración Sensorial.
La detección precoz de este problema es de gran importancia, dado que generalmente la respuesta del niño al tratamiento es mejor mientras más temprano se le pesquise. Padres, Educadores y personas cercanas al niño son las más indicadas para observarlo en las distintas áreas y situaciones y detectar si hay un problema. De este modo se podrá prevenir o tratar dificultades de diversa índole que tengan como sustrato una Disfunción de Integración Sensorial.

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