Herencia Ambiente y Conducta (apunte)

Hemos comentado en apuntes anteriores, que existe una gran variedad de influencias genéticas y ambientales. Cada una de ellas tiene el poder de alterar el curso del desarrollo de un bebé.

Cuando las consideramos juntas, parece sorprendente que algún recién nacido llegue intacto, pero la mayoría lo hacen. Más del 90% de los embarazos en Chile terminan con bebés normales. Estos miembros en desarrollo de la especie humana, nacidos sanos y fuertes, pronto muestran una amplia variación de rasgos y habilidades. Algunos son extrovertidos y sociables, mientras que otros son tímidos y reservados. A edad escolar, a un niño le gusta leer, otro prefiere las matemáticas, mientras que un tercero sobresale en música o gimnasia. La genética de la conducta es un campo dedicado a descubrir los orígenes de esta gran diversidad de características humanas. Hemos visto que los investigadores están sólo empezando a entender los acontecimientos genéticos y ambientales que preceden al nacimiento y que afectan el potencial del niño. Entonces, ¿Cómo desenmarañan las raíces de tantas características que emergen después del nacimiento y que son el foco de los módulos restantes del presente perfeccionamiento?
Todos los genetistas conductuales están de acuerdo, que tanto la herencia como el ambiente están implicados en cada aspecto del desarrollo. No hay controversia en este punto porque siempre se necesita un ambiente para que la información genética se exprese. Pero para los rasgos poligénicos (debidos a muchos genes) como inteligencia y personalidad, los científicos están lejos de conocer las influencias hereditarias precisas implicadas. Deben estudiar el impacto de los genes en estas características, y la controversia naturaleza–educación permanece sin resolver porque los investigadores no se ponen de acuerdo de qué manera la herencia y el ambiente influyen en estos rasgos.
Algunos creen que es útil y posible responder a la pregunta de cuánto contribuye cada factor a las diferencias entre los niños. Un segundo grupo considera la cuestión de qué factor es más importante. Estos investigadores creen que la herencia y el ambiente no ofrecen contribuciones separadas a la conducta. Siempre están relacionados, y la cuestión real que necesitamos explorar es cómo funcionan juntos. En las secciones siguientes, consideramos cada una de estas posiciones.

1.- La Pregunta de “¿Cuánto?”
Los genetistas conductuales utilizan dos métodos – estimación hereditaria y relaciones de concordancia – para inferir el papel de la herencia en las características humanas complejas. Vamos a ver más de cerca la información que estos procedimientos ofrecen, junto con sus limitaciones.

• Herencia: la estimación hereditaria, mide hasta qué punto las diferencias individuales en rasgos complejos se deben a factores genéticos. Los investigadores han obtenido la herencia de la inteligencia y de una variedad de características de la personalidad. La estimación hereditaria se obtiene de los estudios de parentesco, que comparan las características de los miembros de la familia. El estudio de parentesco más frecuente compara gemelos fraternales. Si la gente que es más parecida genéticamente, tienen también inteligencia y personalidad similar, entonces el investigador asume que la herencia juega un papel importante.
Los estudios de parentesco sobre inteligencia, proporcionan algunos de los descubrimientos más controvertidos en el campo del desarrollo del niño. Algunos expertos defienden un papel importante para la herencia, mientras otros creen que los factores genéticos están apenas implicados. Actualmente, la mayoría de los investigadores dan un papel moderado a la herencia. Cuando se han examinado muchos estudios de gemelos, las correlaciones entre las puntuaciones de los idénticos son más altas que las de los fraternales. En un sumario de más de 30 investigaciones de esta clase, la correlación de la inteligencia era de 86 para los idénticos y de 60 para los fraternales. La herencia estimada toma estas correlaciones y las compara, llegando a una clasificación de 0 a 1,00 el valor de la inteligencia es de 50, lo cual indica que la mitad de la variación de la inteligencia se puede explicar por las diferencias individuales en la composición genética. El hecho de que la inteligencia de niños adoptados está más relacionada con las puntuaciones de sus padres biológicos que con las de sus padres adoptivos ofrece más apoyo al papel de la inteligencia.
La investigación de la herencia también revela que los factores genéticos son importantes en la personalidad. De hecho, para la gran cantidad de los rasgos de personalidad que se han estudiado, como sociabilidad, expresión emocional y nivel de actividad, se estima que la herencia está alrededor del mismo nivel moderado que el de la inteligencia.

• Concordancia: la relación de concordancia es una segunda medida que se ha utilizado para inferir la contribución de la herencia en las características complejas. Se refiere al porcentaje de casos en los que ambos gemelos muestran un rasgo presente en uno de ellos. Los investigadores usan la concordancia normalmente para estudiar los desórdenes emocionales y de conducta, se pueden considerar como presentes o ausentes. La relación de concordancia se clasifica de 0% a 100%. Una puntuación de 0 indica que si uno de los gemelos tiene el rasgo, el otro no lo tiene. Una puntuación de 100 significa que si un gemelo tiene el rasgo, el otro también lo tiene. Cuando la relación de concordancia es más alta para gemelos idénticos que para fraternales, entonces la herencia juega un papel muy importante. En los casos estudiados sobre esquizofrenia, delincuencia, depresión severa, y otros, la diferencia entre las relaciones de concordancia en los gemelos idénticos y en los fraternales, no es lo bastante grande para apoyar un papel genético fuerte. Una vez más, los estudios sobre adopciones apoyan estos resultados. Es más probable que los familiares biológicos de esquizofrénicos y deprimidos sufran la misma enfermedad que familiares adoptivos.
La concordancia y la investigación de las adopciones, sugieren que la tendencia de la esquizofrenia y la depresión en las familias se debe en parte a los factores genéticos. También sabemos que el ambiente está implicado, ya que la relación de concordancia en los gemelos idénticos necesitaría ser del 100% en la herencia si fuera la única influencia. Hemos vistos que las tensiones ambientales, como la pobreza, los conflictos familiares y la vida desorganizada del hogar, están asociados a menudo con desórdenes emocionales y de conducta. Encontraremos más ejemplos de esta relación más adelante.

Limitaciones de la Herencia y la Concordancia:
Aunque la estimación de la herencia y la relación de concordancia proporcionan evidencias de que los factores genéticos contribuyen a las características complejas humanas, han aparecido dudas sobre su exactitud. Primero, debemos tener en mente que cada valor se refiere sólo a la población particular estudiada y a su único alcance de influencias genéticas y ambientales. Si la amplitud de cada valor cambia, entonces la estimación de la herencia cambiará. Tomando un ejemplo extremo, imagine un país en el que las experiencias en el hogar, en el colegio y en el vecindario son similares para todos los niños. Bajo estas condiciones, las diferencias individuales en la conducta serían debidas a la herencia, y la estimación de la herencia estaría cerca de 1,00. A la inversa, cuantos más ambientes varían, mayor es la posibilidad de justificar las diferencias individuales, y menor será la estimación de la herencia.
Segundo, la precisión de la estimación de la herencia y de la relación de la concordancia, depende hasta que los pares de gemelos que están estudiando reflejan la variación genética y ambiental de la población. Estos descubrimientos consideran que: los gemelos idénticos criados juntos bajo las mismas condiciones, tienen una correlación más alta en las puntuaciones de tests de inteligencia que los que se han criado separados. Cuando lo anterior se usa en la investigación, la importancia de la herencia se sobrestima. Para superar esta dificultad, los investigadores intentan encontrar gemelos que se han criado separados en familias adoptivas. Pero hay pocos gemelos disponibles con estas características; cuando los hay, las agencias de servicios sociales a menudo los colocan en hogares aventajados que son similares en muchos sentidos. A menudo es difícil generalizar los descubrimientos de la herencia y de la concordancia a la población como un todo, porque el ambiente de la mayoría de los gemelos no representa la amplitud de ambientes encontrados en la población general.
Quizá la crítica más seria que se ha hecho a la estimación de la herencia y a la relación de la concordancia, tiene que ver con su utilidad. Aunque hay estadísticas interesantes que nos dicen que la herencia está, sin duda, implicada en rasgos complejos, como la inteligencia y la personalidad, no nos dan información precisa de cómo se desarrollan éstos o cómo responden los niños cuando se les exponen a experiencias familiares, escolares y de los iguales, que pretenden ayudarles a desarrollarse tanto como sea posible. Los investigadores que llevan a cabo la investigación sobre la herencia responden que sus estudios están en una primera etapa. Los científicos podrán empezar a hacer mejores preguntas –sobre los genes específicos implicados, la manera que afectan el desarrollo, y cómo los factores ambientales modifican su impacto– cuando se acumule más evidencia que muestre que la herencia subyace a características humanas importantes.

2.- La Cuestión de ¿Cómo?
De acuerdo a una segunda perspectiva, la herencia y el ambiente no se pueden dividir en influencias separadas. La conducta es el resultado de una interacción dinámica entre estas dos fuerzas. ¿Cómo funcionan juntos la herencia y el ambiente para afectar el desarrollo? Varios conceptos importantes dan luz a esta pregunta.

• Margen de reacción: la primera de estas ideas es el margen de reacción. Enfatiza que cada persona responde al ambiente de una única manera debido a su composición genética.

El margen de reacción destaca dos puntos importantes sobre la relación entre la herencia y el ambiente. Primero, muestra que al tener cada uno de nosotros una composición genética única, respondemos de manera bastante diferente al mismo ambiente. Segundo, algunas veces combinaciones genético – ambientales diferentes pueden hacer que dos niños parezcan iguales. En otras palabras, el concepto de margen de reacción nos dice que los niños se diferencian en su tiempo de respuestas posibles al ambiente. Y combinaciones únicas de herencia y ambiente llevan a similitudes y diferencias en la conducta.

• Canalización: el concepto de canalización proporciona otra forma de entender

cómo se combinan la herencia y el ambiente. La canalización es la tendencia de la herencia a restringir el desarrollo de algunas características a sólo uno o unos pocos resultados. Una conducta que es fuertemente canalizada sigue un plan de crecimiento, y sólo pueden cambiarla fuertes fuerzas ambientales. Por ejemplo, el desarrollo perceptivo y motor del bebé parece estar fuertemente canalizado, ya que todos los bebés, a la larga, dan vueltas, alcanzan objetos, se sientan, gatean y andan. Se necesitan condiciones extremas para modificar estas conductas o no hacerlas aparecer. Por el contrario, la inteligencia y la personalidad están menos canalizadas, ya que varían más con cambios en el ambiente. Cuando vemos la clase de conductas que están supeditadas a la herencia, podemos ver que la canalización es muy adaptativa. La naturaleza asegura que los niños desarrollarán determinadas habilidades típicas de la especie bajo un amplio abanico de condiciones de crianza, para promover la supervivencia.
Recientemente, los científicos han ampliado la noción de canalización para incluir las influencias ambientales. Ahora sabemos que los ambientes también pueden limitar el desarrollo. Por ejemplo, cuando los niños experimentan ambientes nocivos al comienzo de su vida, las experiencias posteriores podrán hacer poco para cambiar las características (como la inteligencia) que eran bastante flexibles en un principio. Ya hemos visto que éste era el caso de los bebés expuestos prenatalmente a elevados niveles de alcohol, radiación o anoxia. Y posteriormente en este perfeccionamiento, encontraremos que también es verdad para niños que viven muchos años en hogares muy pobres y en instituciones.
Utilizando el concepto de canalización, aprendemos que los genes restringen el desarrollo de algunas características más que otras. A lo largo del tiempo, incluso conductas muy flexibles pueden llegar a ser fijas y canalizadas, dependiendo del ambiente al cual los niños han sido expuestos.

3.- Correlación Genotipo – Ambiente
La naturaleza y la educación funcionan juntas, aun de otra manera. Varios investigadores señalan que un problema importante al intentar separar la herencia y el ambiente es que a menudo están correlacionados. De acuerdo con el concepto de correlación genotipo – ambiente, nuestros genes influyen en los ambientes a los cuales estamos expuestos. Para apoyar esta idea, un estudio reciente mostró que cuanta más similitud genética haya entre pares de adolescentes, más parecidos tenían en muchos aspectos de su educación, incluyendo la disciplina paternal, el afecto, el conflicto y el control de las actividades de las personas jóvenes.
Estos descubrimientos indican que la herencia juega un papel en moldear las experiencias de los niños. La manera en que esto ocurre cambia con el desarrollo.

• Correlación pasiva y evocadora: a edades jóvenes, son comunes dos tipos de correlación genotipo – ambiente. La primera, se llama correlación pasiva porque el niño no tiene control sobre ella. Los padres proporcionan ambientes que están influidos por su propia herencia. Por ejemplo, es probable que los padres que son buenos atletas enfaticen las actividades al aire libre y matriculen a sus hijos en clases de natación y de gimnasia. Además de estar expuestos a un “ambiente atlético”, los niños pueden haber heredado la habilidad atlética de sus padres. Como resultado, es probable que sean buenos atletas por razones genéticas y ambientales.
El segundo tipo de correlación genotipo–ambiente es la evocadora. Los niños evocan las respuestas de otros que están influidos por la herencia del niño, y éstas aumentan el estilo original de respuestas del niño. Por ejemplo, un bebé activo y simpático es probable que reciba más estimulación social de los que están a su alrededor que un bebé pasivo y callado. Y un preescolar cooperativo y atento, probablemente recibirá interacciones más pacientes y sensibles de los padres que un niño no atento y distraído.

• Correlación activa: a edades más avanzadas, la correlación genotipo– ambiente activa se hace común. Los niños juegan un papel cada vez más activo buscando ambientes que se correspondan con sus tendencias genéticas, ya que extienden sus experiencias más allá de la familia inmediata, al colegio, a la vecindad, y a la comunidad, y se les da más libertad para llevar a cabo sus elecciones. El niño musculoso, bien coordinado, pasa más tiempo practicando deportes después de la escuela, el joven con talento musical se une a la orquesta del colegio y toca el violín, y el niño curioso intelectualmente es un cliente habitual de la biblioteca local.
Esta tendencia a elegir activamente los ambientes que complementan nuestra herencia se llama elección de nicho. Los bebés y los niños pequeños no pueden elegir mucho, ya que los adultos seleccionan los ambientes por ellos. Por el contrario, los niños mayores y los adolescentes se encargan más de sus propios ambientes. La idea de la elección de nicho explica por qué parejas de gemelos idénticos criados separados durante la niñez y reunidos después a menudo encuentran, para su sorpresa, que tienen aficiones, alimentos favoritos, elecciones de amistad, y vocaciones parecidas. También nos ayuda a comprender algunos descubrimientos longitudinales curiosos que indican que los gemelos idénticos llegan a ser, de alguna manera más parecidos, y que los fraternales y hermanos adoptados son menos parecidos en inteligencia y personalidad desde la infancia a la adolescencia.

La influencia de la herencia y del ambiente no es constante porque cambia a lo largo del tiempo. Con la edad, puede que los factores genéticos lleguen a ser más importantes influyendo los ambientes que experimentamos y elegimos.
Una razón importante por la que los investigadores del desarrollo del niño están interesados en el tema naturaleza–educación, es que quieren encontrar maneras de mejorar los ambientes para ayudar a que los niños se desarrollen tanto como sea posible. Los conceptos de tiempo de reacción, canalización, y elección de nicho nos recuerdan que el desarrollo se entiende mejor como una serie de intercambios complejos entre la naturaleza y la educación. Cuando una característica está fuertemente influida por la herencia, todavía puede ser modificada. Sin embargo, los niños no pueden cambiar en cualquier aspecto que deseemos. El éxito de cualquier intento de mejorar el desarrollo depende de las características que queremos cambiar, la composición genética del niño y el tipo y el momento de nuestra intervención.

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