Fundamentos Teóricos de la Estimulación Temprana (apunte)

El desarrollo de la teoría de la estimulación temprana, ha evolucionado

a través del tiempo, al igual que el concepto que se tiene del niño y sus necesidades. Numerosos autores han participado y contribuido acerca de este tema que es de gran relevancia en la sociedad actual, lo cual será detallado a continuación.

Fundamentos Históricos Hasta el Siglo XIX
Las teorías modernas sobre la estimulación temprana del niño, son el resultado de siglos de cambios en los valores de la cultura occidental, del pensamiento filosófico sobre el desarrollo de los niños, y del progreso científico. Para comprender este campo en la actualidad, uno debe ceñirse a sus inicios, a influencias que precedieron el estudio científico de las experiencias iniciales. Se podrá apreciar que muchas de las ideas de los primeros tiempos, se utilizan en la investigación actual. A continuación, se describirá brevemente como se ha desarrollado la estimulación temprana a través del tiempo.

• Hasta el Siglo XV: se le daba poca importancia a la niñez, como una fase separada del ciclo de la vida. Una vez que los niños salían de la infancia, eran vistos como adultos formados en miniatura. Esta perspectiva se llama preformacionismo. La edad no era importante en las costumbres medievales, sin embargo, hay trabajos médicos de la época donde se admite la fragilidad de los niños, dando instrucciones específicas para su cuidado. También se dictaron algunas leyes donde se reconocía que los pequeños necesitaban protección de los adultos, para evitar que abusaran de ellos y que los maltrataran. Pero lo que queda claro de esta época es que no existía la idea sobre períodos separados del desarrollo.

• Hasta el Siglo XIX: la Reforma protestante del siglo XVI, en la doctrina puritana, introdujo la idea de que el niño era una criatura frágil de Dios que necesitaba ser protegida, pero que además, necesitaba ser reformada. Nacido malvado y testarudo, el niño tenía que ser civilizado hacia un destino de virtud y de salvación. Eran recomendadas prácticas crueles y restrictivas para la crianza como el mejor medio para domar al niño perverso. Los bebés eran fuertemente fajados para que adoptaran una postura de rigidez y rectitud de vida. En las escuelas, los niños desobedientes eran azotados por sus profesores. La contrarreforma católica adoptó una corriente contraria a esta disciplina, abriendo el principio de un cauce humanitario, que se enancharía muy luego.

La Ilustración del siglo XVII enfatizó los ideales de dignidad y respeto humano y las concepciones sobre la niñez aparecieron más humanas que en siglos pasados. Es preciso destacar a Juan Locke, filósofo británico, a quien se le ha designado como precursor del conductismo. Locke veía a los niños como tabla lisa (tabula rasa), es decir, que no eran nada, al punto que todo su carácter podía ser moldeado por las experiencias del crecimiento. En esta tarea los padres eran fundamentales, sugiriéndoles recompensas efectivas de aprobación y elogios (no dulces ni dinero). Locke se oponía al castigo físico, pues estimaba que perturbaba la mente del niño. Era básicamente un mecanicista, partidario del desarrollo continuo, y potente defensor de la crianza.
Figura destacada del siglo XVIII es Juan Jacobo Rousseau, filósofo francés, quien desestimó la opinión de la tabla rasa. Para él los niños eran salvajes nobles, dotados naturalmente con un sentido de lo correcto y de lo incorrecto, y con un plan de crecimiento sano y ordenado. Los adultos debían ser receptivos a las necesidades de los niños en cada una de las cuatro etapas de desarrollo: infancia, niñez, niñez tardía y adolescencia. Él introduce este concepto de etapa, al que agrega otro de gran importancia: la maduración. A ésta la define como un desplegamiento natural, genéticamente determinado, del curso del desarrollo.
Un siglo después de Rousseau, el naturalista británico Charles Darwin, dentro de su famosa teoría de la evolución de las especies y de la selección natural, afirmaba que los individuos que sobrevivían eran aquellos que sabían adaptarse mejor a los ambientes y sus cambios constantes. Quienes morían eran aquellos que no lograban amoldarse a su entorno. Dicha capacidad adaptativa, se transmitía genéticamente a los descendientes de los más aptos. Sus investigaciones van a influir poderosamente en Piaget y en la teoría etológica que veremos más adelante. Dentro de sus exploraciones, Darwin descubrió que el crecimiento prenatal temprano de muchas especies, era sorprendentemente similar.
Esto le sugirió que todas las especies, incluso los seres humanos, descendían de antepasados comunes. Con Darwin, la ciencia del estudio del niño había nacido, dando un fuerte respaldo a la transmisión genética de los recursos naturales que se desarrollarían en habilidades posteriores.

Fundamentos Históricos durante el Siglo XX
Entre los aportes más destacados se encuentran:

• Stanley Hall (1844-1924): uno de los psicólogos americanos más influyentes de comienzos del siglo XX, es considerado como fundador del movimiento del estudio del niño. Hall, y su conocido estudiante Arnold Gesell, desarrollaron teorías basadas en las ideas evolutivas de Darwin. Ellos consideraban el desarrollo del niño como una serie de acontecimientos determinados genéticamente, que se desplegaban automáticamente, como una flor que está floreciendo. Conscientes de las limitaciones bibliográficas sobre la materia, se pusieron a recoger un conjunto sólido de hechos objetivos sobre niños. Esta tarea creó el acercamiento normativo al estudio del niño, el que implica que las medidas de las conductas deben ser tomadas de un número elevado de niños, para calcular posteriormente las medias por edad. Gesell fue el primero en proporcionar información para los padres sobre logros motores, comportamientos sociales, y características personales, para guiarse en la observación del desarrollo de sus hijos. Este acercamiento normativo suministró las bases para explicaciones más efectivas sobre la estimulación temprana que vinieron después.

• Paralelamente al trabajo de Hall y Gesell, el psicólogo francés Alfred Binet realizaba estudios para identificar a los niños con retraso de Paris, que necesitarán ser colocados en clases especiales. Binet creó un test que captaba la complejidad de la inteligencia humana, definiéndola como buen juicio, planificación, y reflexión crítica. En 1926 la universidad de Stanford adaptó el test de Binet a la idiosincrasia de los niños americanos, conocida como la Escala de Inteligencia Stanford-Binet, la cual, con ciertas modificaciones se sigue empleando hoy en muchos lugares.

De este mismo período, es imposible no destacar el trabajo de James Baldwin, quien defendió que el conocimiento de los niños de su mundo físico y social se desarrolla a través de una secuencia de etapas, otorgando igual importancia a la crianza y a la naturaleza como elementos complementarios de mutua influencia.

• Alrededor de los años 40 surgen con fuerza las preguntas ¿Cómo y por qué los niños llegan a ser de la manera que son? Quienes se destacaron por dar respuesta a esta interrogante, fueron los investigadores adscritos a la teoría psicoanalítica, que postula que los niños se mueven a través de una serie de etapas, en las cuales hacen frente a conflictos entre el impulso biológico y las expectativas sociales. La manera en que estos conflictos son resueltos determinan la habilidad individual para aprender, para llevarse bien con otros, y para afrontar la ansiedad. Hay dos científicos que se han destacado especialmente: Sigmund Freud y Erik Erikson.

• Luego, es la teoría de Freud la que enfatiza que el modo en que los padres manejan los impulsos sexuales y agresivos de los niños durante los primeros años de vida, es crucial para el desarrollo de la personalidad sana.
Erik Erikson amplió el cuadro de desarrollo de cada etapa freudiana. En su teoría psicosocial da una mayor participación positiva al yo, enfatizando las experiencias sociales, las cuales permiten que el individuo adquiera actitudes y habilidades que lo conviertan en un miembro activo de la sociedad. Presentamos un resumen de su teoría:
De forma paralela a la teoría psicoanalítica, un grupo de psicólogos americanos comienzan a investigar el desarrollo del niño basándose en la teoría de la tabla rasa de Locke. Se le ha denominado conductismo, y es encabezada por el psicólogo John Watson. Este investigador creyó en el estudio de los comportamientos que son posibles de ser observados, pues es imposible saber lo que ocurre de la mente de las personas. Basándose en los trabajos del ruso Pavlov sobre condicionamiento clásico en animales, concluyó que los niños se desarrollaban sobre la base de los estímulos del ambiente, y que los adultos podían moldear sus conductas como quisieran. Seguidor de Watson es Clark Hull, autor de la teoría de la reducción del impulso, quien sostenía que los seres humanos actúan para satisfacer sus necesidades fisiológicas y reducir sus estados de tensión. Así, un niño se va a comportar educadamente si ha recibido de los adultos alimento, abrigo y protección. Otra forma de conductismo fue la teoría del condicionamiento operante de Skinner; de acuerdo con este investigador, la conducta de un niño se puede incrementar con distintos refuerzos o castigos. Finalmente apareció la teoría conductista del aprendizaje social, siendo uno de sus principales representantes, Albert Bandura. Bandura sostiene que los niños adquieren la mayoría de sus comportamientos y estímulos de desarrollo, a través del modelamiento u observación social de quienes le rodean.

Estimadas y estimados visitantes te invitamos a dejarnos un comentario

A %d blogueros les gusta esto: