Factores Causales de la Conducta Hiperactiva

La conducta hiperactiva puede tener diversas causas, sin que hasta ahora se haya identificado alguna específica, al contrario se ha determinado diversas teorías

que pueden determinar el desarrollo de este trastorno. Los avances del conocimiento en esta área apuntan a la existencia de una probable base biológica en la cual estarían influyendo factores heredados y factores socioambientales. Tampoco existe algún examen de laboratorio que lo pueda objetivar, por lo que su diagnóstico se basa principalmente en el análisis cuidadoso de los comportamientos y habilidades del niño.
Los principales factores que han sido involucrados son:

  1. Factores hereditarios y ligados al sexo.

a) Factores hereditarios:
Existen evidencias epidemiológicas sobre esta asociación, como la mayor frecuencia entre los familiares biológicos de primer grado y en los hermanos del niño afectado, así como también una mayor correlación al estudiar a los padres biológicos que muestran una alta prevalencia del trastorno. Estas evidencias sugieren, pero no demuestran que la herencia sea una causal específica del síndrome, ya que este factor interactúa con el entorno psicosocial en el que es criado el niño.

b) Factores ligados al sexo
El TDAH se presenta con mayor frecuencia en niños que en niñas. En relación 5:1, así por cada cinco niños con TDAH sólo hay una niña. Se debe tomar en cuenta que a cualquier edad los niños sin patología son más inquietos que las niñas, también tienden a ser más agresivos y a tener mayores problemas de aprendizaje. Las razones no están claras, hay teorías que lo tratan de explicar como la menor tolerancia del niño a algún estrés psicológico, o que tal vez éstos son más vulnerables a una lesión del cerebro en el período de desarrollo, o a una explicación por el nivel hormonal. Estas diferencias observadas no son la causa, es una constatación que debe ser tomada en cuenta, ya que hasta ahora no hay una teoría explicativa al respecto.

  1. Factores Neurológicos y lesiónales:
    Recién el año 1980 se denominó Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad, al trastorno que se había llamado hasta entonces daño cerebral mínimo y luego disfunción cerebral mínima. Actualmente la doctora Ximena Carrasco, especialista en Neurología pediátrica, (Déficit Atencional e Hiperactividad: fronteras y desafíos, 2011) define este trastorno como:” Cuadro neuropsiquiátrico complejo, que se manifiesta en la esfera del comportamiento, de la conducta del sujeto, y que le genera desventaja o desadaptación en distintos ámbitos (personal, familiar, escolar, laboral, social)”
    El criterio de diagnóstico es en esencia la conducta del sujeto, pero la evidencia científica ha demostrado que detrás de esto se encuentra un retraso en el desarrollo de la corteza prefrontal del cerebro que regula en gran medida las funciones ejecutivas del pensamiento, que son aquellas que permiten que el individuo regule su conducta de manera voluntaria para cumplir un fin y adaptándose al contexto. Ejemplos de estas funciones son la autodisciplina, el autocontrol, la planificación, la perseverancia, capacidad de terminar lo que empieza, la reflexión antes de actuar, la capacidad de espera, la atención focalizada y la memoria de trabajo.
    En palabras de la doctora Ximena Carrasco “Recientemente se ha determinado mediante la técnica de resonancia magnética estructural, que ciertas regiones de la corteza cerebral de niños con TDAH muestran un retraso en su desarrollo, siendo la más afectada la corteza pre-frontal, con un retardo aproximado de 2 años. Esto quiere decir que la adquisición de las funciones ejecutivas, que dependen en gran medida de esta zona, va a ocurrir en forma retardada en quienes sufren TDAH”.
    Si pensamos que los niños que portan TDAH son catalogados frecuentemente como inmaduros, olvidadizos, desatentos, irreflexivos, esta información cobra mayor sentido.
    Se hace cada vez más claro que la esencia del déficit atencional no es justamente el problema de atención, muchas veces las madres y profesores se quejan ya que estos niños pueden pasar horas frente a un juego electrónico con gran concentración y saber todo sobre él, incluso información que se encuentra en otro idioma, pero no logra escuchar o recordar lo que ha sucedido en la clase, tampoco termina sus trabajos por simples que sean. La razón está en el querer y en el deber. El deber hacer requiere de mayor madurez que realizar una actividad que produce placer o recompensa inmediata, es decir, el niño tiene las capacidades pero no logra ejercer las funciones ejecutivas que le permitan regular su comportamiento orientado al cumplimiento de un objetivo, cuya recompensa disfrutará a más largo plazo.
    Otro aspecto indudable es la herencia en cuanto a la etiología del Déficit Atencional, variados investigadores han estudiado el tema, sin embargo, aun no se ha podido demostrar qué genes son los involucrados.
    Para demostrar la correspondencia genética por sobre la incidencia ambiental se han realizado estudios con hijos biológicos y adoptivos que comparten padres con TDAH (Faraone et al., 2005) de esta investigación se pudo concluir que teniendo la misma crianza y ambiente sociocultural, los hijos biológicos tenían mayor probabilidad de desarrollar el trastorno. Otra investigación de los mismos autores se realizó con gemelos monocigóticos (que comparten el 100% de sus genes) y gemelos dicigóticos que comparten el 50% de sus genes como otros hermanos gestados en momentos diferentes. Este estudio concluyó que hay un 80% de concordancia en el caso de los gemelos monocigóticos, lo que ha probado la potente causa hereditaria del trastorno.

  2. Factores psicosociales:
    Estos factores influyen en la expresión de la conducta hiperactiva más que en ser su causa. Existe un determinante biológico sobre el cual interactúa un determinado estilo parental y ambiental facilitando o inhibiendo la expresión de determinada conducta. Se ha estudiado que factores como disfunción familiar vida urbana, nivel socioeconómico bajo y nivel de instrucción de los padres están vinculados en el desarrollo y manifestaciones del TDAH.
    Parece ser que la mayoría de las causas tienen un efecto relativamente pequeño cuando se las considera aisladas, por lo que es importante tener presente que la vulnerabilidad biológica y los factores psicosociales interactúan para determinar el curso, pronóstico y severidad del cuadro.

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