Evaluación Educativa Conceptos Previos (apunte)

En los últimos 20 años la evaluación educativa ha

tenido un importante desarrollo en Chile. Este desarrollo se debe a los procesos de Reforma Educativa que se llevan a cabo en nuestro país. Se han entendido que el conocimiento e información producida a través de las evaluaciones es fundamental para dar cuenta de los logros; comprender los problemas y realizar los cambios necesarios para mejorar los procesos y resultados educativos.
La evaluación, tal como se concibe hoy, es un componente más del proceso enseñanza-aprendizaje (E-A) y del reconocimiento de la importancia que tiene en la regulación del mismo. Eso implica tenerla presente de manera permanente a lo largo de las acciones que se realizan durante el proceso educativo, desde las que se refieren a la planificación y programación hasta las que afectan a la toma de decisiones sobre la promoción de los alumnos, la valoración de la propia práctica docente o el funcionamiento del colegio; y aquello, sin perder de vista la principal función que se le reconoce a la evaluación: la de apoyo y orientación para la mejora de las acciones educativas, la de ayudar a cada alumno(a) a superar sus dificultades y a aprender mejor.
Con esto se pretende evitar el sentido que se le asignaba tradicionalmente a la evaluación como sinónimo de medición, examen, prueba, calificación o nota, que servía para controlar los conocimientos que el alumno poseía en momentos específicos del proceso educativo. Los procesos de aprendizaje de un alumno, los proyectos curriculares de un colegio, o el propio Sistema Educativo en general, necesitan, para su propio desarrollo, la elaboración de juicios que le permitan comprender y tomar decisiones que sirvan para retroalimentar y mejorar su funcionamiento.
La evaluación se entiende como una actividad básicamente valorativa e investigadora y, por ello, facilitadora del cambio educativo y desarrollo profesional de los profesores. Afecta no sólo a los procesos de aprendizaje de los alumnos, sino también a los procedimientos de enseñanza desarrollados por los docentes y a los proyectos curriculares que desarrollan los colegios.
De este modo, la evaluación constituye el elemento clave mediante el cual se conoce, se mide y se dan opiniones sobre todas las instancias y elementos que intervienen en la planificación y desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje, con el objetivo de revisar los avances que se han obtenido. Por lo tanto, la evaluación se refiere tanto a las circunstancias que rodean a las actividades (contexto), a los elementos que intervienen en su planificación y ejecución (procesos), así como también, al logro de los objetivos (resultados).
El proceso evaluador por tanto debería ser un proceso cualitativo y explicativo, que ofrezca datos e interpretaciones significativas que permitan entender y valorar los procesos seguidos por todos los participantes. Esta cualidad de la información puesta en juego, que afectará de una u otra forma a la vida de las personas, requiere considerar otro principio básico de la evaluación que es el de respetar la confidencialidad de los evaluados, en cuanto a la utilización que pueda hacerse de cualquier información que les afecte.
Entonces, se puede afirmar que toda evaluación es un proceso que genera información y en este sentido siempre implica un es fuerzo sistemático de aproximación sucesiva al objeto de evaluación. Pero esta información no es casual o accesoria, sino más bien se produce, a través de aquella evaluación que genera conocimiento de carácter retroalimentado, es decir significa o representa un incremento progresivo de conocimiento sobre el objeto evaluado. Desde esta perspectiva, la evaluación permite poner de manifiesto aspectos o procesos que de otra manera permanecen ocultos; posibilita una aproximación en forma más precisa a la naturaleza de ciertos procesos, las formas de organización de los mismos, los efectos, las consecuencias, los elementos intervinientes, etc.
Desde esta nueva concepción, evaluar es mucho más que medir, asignar una nota o calificar; significa enjuiciar, tomar decisiones sobre nuevas acciones a emprender y, en definitiva, actuar sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje para mejorar. La detección y satisfacción de las necesidades educativas, es lo que da sentido a la evaluación. El carácter complejo de la evaluación en cuanto a los ámbitos a evaluar, los agentes o personas que intervienen en ella y las distintas funciones que de hecho realiza, determina la necesidad de desvincular desde ahora el concepto de evaluación continua. De esta forma, la evaluación pasa a ser, más que un elemento sancionador, un instrumento regulador y orientador de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

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