Evaluación e Identificación de las Nececidades Educativas Especiales

El proceso de identificación de necesidades educativas especiales (NEE) de los estudiantes contempla tanto al propio individuo, con su constitución genética y su historia personal de relación con el medio, como los

diversos contextos de desarrollo de los alumnos y alumnas, y, sobre todo, la relación que se establece entre ellos.
Tanto el individuo, como la familia y la escuela se convierten en ámbitos propios de evaluación; interesa conocer las condiciones personales del alumno y la naturaleza de las experiencias que se le brindan en casa y en la escuela, a partir de la interacción con los adultos y compañeros en estos contextos y con los elementos materiales presentes.
Para cada uno de estos ámbitos será necesario dispo ner instrumentos adecuados tanto para la valoración del alumno (nivel de competencia curricular; ritmo y estilo de aprendizaje; condiciones de discapacidad), como de la naturaleza de las experiencias que se le brinden en la escuela (aspectos institucionales; práctica docente en el aula) y en la familia (condiciones de vida en el hogar; prácticas educati vas familiares).
En el modelo de evaluación que se propone, prima la metodología observacional y cualitativa por encima de otros enfoques. Es decir, la información realmente relevante es la que da cuenta de la relación entre las características del sujeto y las de los contextos donde éste se desarrolla.
De todas maneras, conviene aclarar que más allá de los instrumentos que eventualmente pueden utilizarse, lo importante es el marco conceptual (el modelo de evaluación) a partir del cual se deciden las actuaciones a seguir y se analizan los resultados.
Sería injusto no reconocer la existencia de un buen número de iniciativas orientadas en esta dirección; en los últimos años, algunos profesionales, unos cuantos en el marco de un equipo psicopedagógico y otros en algún centro educativo, han elaborado diversos instrumentos que año tras año han ido perfeccionand a través de la práctica y de la reflexión conjunta. Lo que sucede, lamentablemente, es que por diversas razones tales iniciativas quedan a disposición de un círculo más bien reducido de colegas y no son dadas a conocer a través de los medios habituales.
Los retos son claros para la evaluación psicopedagógica de las necesidades educativas especiales: poder recoger información relevante sobre la interacción del alumno con el profesor, los compañeros y los contendidos en el marco de la escuela, información que debe facilitar la toma de decisiones relativas a la adaptación del currículum, situación que permitirá responder de mejor manera a los reque rimientos del alumno. El trabajo diario y la colaboración confiada entre los profesionales implicados permitirá avanzar en la dirección adecuada.
Es importante indicar que las adaptaciones curriculares son aquellas modificaciones profundas que se hacen tanto a los contenidos y objetivos, que se establecen como mínimos obligatorios en cada curso del proceso escolar, como a las estrategias que se emplean para entregar aquellos contenidos para que los alumnos logren aprenderlos con mayor facilidad. Todo lo anterior se realiza con la intención de responder a los requerimientos específicos que plantea la necesidad educativa especial que se encuentra presente en un alumno o alumna determinado y que le impide acceder al conocimiento de la misma manera que lo hacen sus compañeros que no presentan necesidades educativas especiales.
Por ejemplo: Un estudiante con parálisis cerebral ha sido integrado a un quinto año básico (porque en ese curso se encuentran los alumnos que tienen su misma edad cronológica), en dicho curso corresponde que en matemáticas resuelva n problemas que impliquen el uso de las cuatro operaciones. Este alumno aún no l ogra aprender a sumar, por tanto se deberá adaptar a la realidad de dicho alumno tan to el contenido como la evaluación y los objetivos que se pretendan alcanzar en su enseñanza. Lo mismo ocurre en la clase de arte con un alumno ciego, el profesor deberá adaptar el currículum en la unidad de los colores para que responda a los requerimientos de la necesidad educativa especial de aquel educando.
La colaboración entre los profesionales no es sólo una exigencia del enfoque interdisciplinario de la evaluación de las necesidades educativas especiales, sino que resulta igualmente imprescindible para posteriormente desplegar iniciativas que permitan disponer a corto plazo de procedimientos e instrumentos útiles que mejoren la atención que se presta al alumnado y a los centros educativos. No es pues una cuestión estratégica, ni metodológica, sino que es inherente a la propia acción de evaluación.

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