Evaluación de Contenidos de Aprendizajes (apunte)

Se ha demostrado que sólo se producen cambios en las prácticas de evaluación, cuando se producen cambios en las concepciones sobre

el aprendizaje; por ello, no se puede desvincular la evaluación de los procesos pedagógicos que se llevan a cabo.
El desarrollo de las competencias, entendidas en un sentido amplio como sinónimo de habilidades, aptitudes o destrezas, requiere de un enfoque pedagógico que posibilite un comportamiento activo de los alumnos en la producción de conocimiento, de modo que puedan: vincular lo nuevo con lo ya conocido, realizar una reflexión personal sobre lo que aprenden, así como, confrontar puntos de vista y llevar lo aprendido a diferentes planos de aplicación. Por ello, la evaluación más que centrarse en el grado de dominio que presentan los niños respecto de porciones de información, debe centrarse en las formas y medios que utilizan para organizar y relacionar dicha información con otras, en los procedimientos que aplican para llegar a estructurar conocimientos, así como en la actitud y compromiso que manifiestan frente a sus procesos personales de aprender.
¿Pero cómo saber si los estudiantes realmente están aprendiendo lo que buscamos que aprendan?, ¿Qué aspectos considerar?, ¿Cuándo y qué instrumentos utilizar para lograrlo? Éstas son las principales preocupaciones de los profesores respecto a la evaluación de los aprendizajes.
Existen diferentes tipos de contenidos de aprendizaje:

Conceptual

Procedimental

Actitudinal

Desarrollarlos en los estudiantes, va a requerir del uso de diversas estrategias metodológicas, dependiendo del tipo de aprendizaje deseado. Lo mismo sucede con la evaluación, dependiendo del tipo de contenido, adoptará diferentes características.
El proceso evaluativo contempla no sólo la evaluación de los contenidos de aprendizaje propios de un curso, sino además la de la adquisición de estrategias de aprendizaje por parte de los alumnos así como la de la marcha del proceso de enseñanza-aprendizaje.

a) Evaluación de contenidos factuales
Si nos interesa saber si un aprendiz recuerda nombres, datos, títulos, fechas, valores de constantes, etc., lo más apropiado será la simple e pregunta. La rapidez y certeza en su respuesta permitirá conocer su competencia al respecto. Elaborar una prueba escrita sencilla y exhaustiva, permitirá conocer cuánto saben los estudiantes e identificar qué tipo de ayuda necesitan para mejorar.

Evaluación de contenidos conceptuales
Habitualmente los profesores plantean pruebas orales o escritas en las que piden se defina un concepto, algo que el alumno suele hacer de memoria, sin una cabal comprensión. Poder dar cuenta verbalmente de un concepto no implica necesariamente dominarlo, por otro lado, existen conceptos que nosotros usamos muy bien, pero que definirlos nos resultaría difícil. Si se quiere que el alumno explique lo que entiende sobre un concepto, se le puede solicitar que lo explique con sus propias palabras y dé ejemplos propios, en cambio si se quiere que demuestre entendimiento sobre las relaciones entre conceptos, puede pedírsele que elabore un mapa conceptual. Sin embargo, si lo que se desea es verificar la comprensión más compleja de los contenidos conceptuales, un buen método es observar su uso en diversas situaciones. Esto puede realizarse proponiendo ejercicios de resolución de conflictos o problemas a partir del uso de los conceptos, que antes que solicitar una definición del concepto, buscan su uso. Estos problemas deberían ser, entre otras cosas, reales, variados, que integren temas, que no impliquen una forma de resolución estereotipada y que contengan más datos de los necesarios para promover su discriminación.

c) Evaluación de contenidos procedimentales
Un procedimiento es un conjunto de acciones ordenadas, orientadas a la consecución de una meta. A diferencia del aprendizaje conceptual implica saber hacer algo y no sólo comprenderlo o decirlo. Para aprender un contenido procedimental es necesario saber para qué sirve y cuáles son sus pasos o fases; sin embargo, este conocimiento no define su aprendizaje, su dominio implica, como dijimos, un saber hacer y la forma de verificarlo será a través de situaciones prácticas de aplicación en las que se utilice.
Las pruebas escritas sólo servirán cuando se intenta evaluar procedimientos que pueden expresarse mediante este medio, como por ejemplo, las representaciones gráficas, los algoritmos matemáticos o los resultad os de la deducción y la inferencia. Sin embargo, si se quieren evaluar otros tipos de procedimientos como conocer hasta qué punto los alumnos saben dialogar, debatir, trabajar en equipo, utilizar un instrumento, hacer una exploración bibliográfica, etc., las pruebas escritas no serán el mejor medio, estos procedimientos sólo podrán ser evaluados mediante la observación sistemática por parte del profesor, del despliegue de las habilidades de los estudiantes durante las actividades diseñadas con tal fin.
Sucede con cierta frecuencia que los estudiantes resuelven problemas sin entender ampliamente los conceptos o por qué ciertos pasos son necesarios. Para verificar el desarrollo de sus habilidades de solución de problemas, los profesores podrían solicitarles que describan cómo fueron aproximándose y resolviendo los problemas asignados.

d) Evaluación de contenidos actitudinales
Una actitud es una tendencia relativamente duradera, adquirida en la experiencia de socialización, a juzgar de una manera determinada las cosas, las personas, los sucesos o situaciones y a actuar en consonancia con dicha evaluación. En la educación formal, éstas han sido poco trabajadas y hasta menospreciadas. La dificultad de cuantificarlas, objetivamente ha hecho que se cuestione la necesidad de evaluarlas. Sin embargo, el hecho de que su evaluación no resulte tan sencilla, no implica que se deban dejar de lado; por el contrario, su ampliamente estudiada importancia en el desarrollo de los estudiantes hace necesario no sólo que sean trabajadas sino que sean evaluadas para así poder ofrecer ayudas educativas con respecto a su desarrollo.
Una forma de evaluar las actitudes, es la observación sistemática del comportamiento de los alumnos(a) durante las diferentes actividades que se realizan, las cuales deberán permitir su actuación y expresión libre. Pueden usarse también las autoevaluaciones de los alumnos y las coevaluaciones entre ellos, además de las aplicaciones en situaciones o casos diseñados especialmente para los fines.

e) Momentos en la Evaluación
En el desarrollo de la evaluación, definida como un proceso continuo, existen unos momentos considerados claves, al inicio, durante el proceso, al final, cada uno de los cuales afecta más directamente a una parte determinada del proceso de aprendizaje, en su programación, en las acciones encaminadas a facilitar su desarrollo y en la valoración de los resultados.
Todo proceso de enseñanza-aprendizaje conlleva una planificación determinada, la cual considera una serie de elementos que debe seguir una secuencia progresiva (fases), lo que permitirá que el alumno logre los objetivos de aprendizaje propuestos por el docente al inicio de cada unidad o contenido; asumiendo que las funciones de la evaluación son parte de este complejo proceso.

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