Etapa o Edad Escolar (6 – 11 años (apunte)

La designación “Edad Escolar” alude a la situación vital y al rol social que tienen la mayoría de los niños entre 6 y 11 años, aproximadamente, en nuestra sociedad. Esta etapa se caracteriza por una creciente separación e independencia del niño con respecto a sus padres, y por ende, una consecuente participación en el mundo externo extrafamiliar.
Si la etapa anterior se caracterizó por grandes ambivalencias, ansiedades, y desorganización por la adquisición de nuevos dominios, esta etapa se caracteriza por ser un período de integración y organización de innumerables procesos, experiencias y aprendizajes.

Ingreso a la escuela
La mayoría de los niños ingresan a la escuela cuando han alcanzado un nivel de desarrollo psicosocial que les permite adaptarse a esta nueva situación.
Para algunos niños, especialmente los que no han vivido educación pre escolar, el ingreso a la escuela es una situación que supera sus capacidades de adaptación.
Cuando esto sucede, los niños pueden presentar reacciones de estrés que se expresan en comportamientos desadaptativos en la escuela y/o en el hogar. Estos pueden ser transitorios o persistir interfiriendo su rendimiento e integración escolar.
El apoyo docente a las nuevas exigencias de la escuela y el apoyo de la familia es importante para que el niño se adapte e integre a la escuela. Para muchos niños, alejarse de su familia y de su casa por varias horas al día es una experiencia nueva que puede producirles temor e inseguridad.
Los niños tienen que acostumbrarse a estar con muchos otros niños de su edad y a establecer con ellos relaciones de colaboración, de competencia, así como aprender nuevas formas de resolver conflictos. Deben llegar a conocer y adecuar su conducta a normas establecidas y, habitualmente, menos flexibles que las de su familia.
El ingreso a la escuela, significa para los niños ser evaluados por otros adultos que califican su rendimiento y sus comportamientos, de acuerdo a expectativas y al logro de metas que los niños no siempre conocen.
Deben aceptar, en alguna medida, ser comparados con otros niños y limitar sus comportamientos a los esperables para el grupo, lo que no siempre les permite expresar sus intereses individuales y comportamientos diferentes.
Las motivaciones de los niños por aprender son principalmente emocionales y afectivas, más que por razones lógicas o intelectuales. Todo aprendizaje responde a un deseo de aprender.

Desarrollo Cognitivo
En el área cognitiva se espera que el niño logre un pensamiento operacional concreto, es decir, que el niño sea capaz de operar mentalmente con la realidad, utilizando categorías conceptuales (conceptos). Estas categorías se han ido formando a través de la experiencia de observación y registro de la realidad y de su propia conducta. Este pensamiento es lógico, pero tiene la limitación de ser concreto, es decir está referido a objetos y/o situaciones reales.
Ejemplo: El niño va a ir formando “el concepto profesor”, a partir de las interacciones concretas y cotidianas, pero no va a poder pensar en el concepto profesor en forma distinta de lo que ha sido su experiencia.
El surgimiento de esta nueva herramienta del pensamiento genera una gran inquietud intelectual manifestada en el deseo de saber, de preguntar e informarse.

Hay una consolidación de los intereses (animales, deportes, aves, ciencias, colecciones, etc); y una separación definitiva entre la actividad lúdica y la actitud de trabajo.
Los juegos preferidos son los juegos con normas, con turnos e instrucciones, que constituyan un desafío y generen competencia; y un deseo de esforzarse por ser los mejores.
El escolar progresivamente tiende a ser más racional que emotivo. Está en búsqueda de conocer, comprender y dominar el mundo que lo rodea, en una actitud preferentemente extravertida, de productividad y rendimiento (Edad de la Industria).

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