Estrategias para el Comienzo de las actividades de aprendizaje en las clases

¿Cómo captar la atención de los alumnos y hacia dónde dirigirla?
Todo profesor debe lograr al comienzo de una clase; como condición necesaria para activar la motivación de sus estudiantes, captar su atención despertando su curiosidad, mostrando la relevancia de lo que han de aprender y creando las condiciones para mantener su interés.
Sin embargo, para afrontar las tareas escolares con esta intención, hace falta que se den varias condiciones que los profesores pueden conseguir mediante el empleo de diferentes estrategias:

A.- Activación de la curiosidad:
La curiosidad es un proceso manifiesto en la conducta exploratoria, activado por las características de la información tales como su novedad, complejidad, carácter inesperado. Ambigüedad y su variabilidad. El profesor debe utilizar estas características para captar la atención de sus alumnos.
Por ejemplo, un profesor puede iniciar una clase sobre la polinización de las flores leyendo un texto en el que se enumeran las distintas clases de polinización. Sin embargo, el efecto de esa forma de comenzar la clase sobre la curiosidad de los alumnos es mucho menor que el que se produce si el profesor empieza mostrando varias clases de flores, pidiendo a sus alumnos que •as diferencien por sus diversas características como pétalos, órganos reproductores, por el olor que he expelen, etc., el profesor les pregunta: “¿Por qué creen que estas flores son diferentes en sus características que han descrito?” En este segundo caso se parte de un hecho que plantea una interrogante y un desafío: deben sugerir hipótesis capaces de explicar el fenómeno, tomando e profesor el papel de guía y mediador del aprendizaje, con Ell fin de ayudarlos a comprobar sus hipótesis.
De hecho, comenzar directamente a explicar, puede contribuir a que los alumnos consideren que la meta es memorizar y aprobar. Por el contrario, dedicar un breve tiempo al inicio de cada tema a plantear situaciones y preguntas que activen la curiosidad, puede ser una ayuda particularmente útil -no decimos que suficiente- en el caso de alumnos que no progresan, ya que supone orientar el aprendizaje hacia la comprensión de fenómenos y no hacia la memorización de hechos.

B.- Explicitación de la relevancia de la tarea:
Todo estudiante afronta la actividad escolar con la pregunta (explícita o implícita) siguiente: “¿Para qué necesito saber esto?” La pregunta implica la búsqueda del significado, instrumental o de meta, de lo que se ha de aprender, y su respuesta va a; condicionar en buena medida los incentivos que el sujeto va a tener para atender a una explicación, estudiar un tema o realizar una tarea, y en consecuencia; el esfuerzo que va a poner en todo ello.
La respuesta es el significado que los alumnos otorguen a una actividad, por tanto, depende al menos de dos factores. En primer lugar, del grado en que son capaces de situar la tarea en el contexto de lo que ya saben; y en segundo lugar, depende de la capacidad de los alumnos por determinar las implicaciones futuras de su realización.
Si los profesores no utilizan actividades que pongan de manifiesto el valor de lo que se realiza para conseguir o adquirir competencias intrínsecamente valiosas, o si no hacemos explícito, al menos dicho valor; lo más probable es que muchos de nuestros alumnos no perciban su relevancia y no afronten el trabajo escolar con la motivación adecuada. Más aún, si utilizamos mensajes que orientan la atención hacia la superación de la evaluación o hacia la competición con los compañeros, activaremos en ellos la preocupación por quedar bien, la ansiedad y las estrategias de afrontamiento centradas en la consecución o evitación de un resultado externo a la tarea (el juicio de éxito o fracaso que se va a recibir del profesor) que en el propio aprendizaje. De ahí la importancia de que los profesores evaluemos los mensajes; mediante la transmisión de las metas que están en juego.

C.- Activación y mantenimiento del interés:
Con el término “interés” se hace referencia al hecho de mantener la atención centrada en algo; en nuestro caso, el desarrollo de una explicación o la realización de una tarea. Se trata pues, de un proceso distinto a la curiosidad, ya que ésta implica dirigir la atención hacia un fenómeno novedoso, incierto, sorprendente o incongruente, en cambio, el interés depende tanto de factores personales como de factores contextuales.

D.- Mantenimiento del interés de los alumnos durante: el desarrollo de la clase:
El mantenimiento del interés y la atención, depende de la curiosidad, la cual, a su vez, depende de la novedad de la tarea y de que ésta plantee problemas e interrogantes. Hemos visto que sentir curiosidad implica orientar la atención de forma selectiva sobre un fenómeno. Lógicamente, para que mantengamos nuestra atención centrada en un fenómeno, es necesario que tal fenómeno la haya captado previamente. No obstante, con el paso del tiempo se produce una habituación, lo que hace necesario variar y diversificar la: tareas para seguir experimentando curiosidad.
Una vez que algo ha captado la atención de un alumno, existen otros factores personales que contribuyen a mantenerla. Uno de ellos lo constituye el hecho de que la realización de esta tarea le permita alcanzar sus metas personales, al determinar qué es relevante y qué no lo es. Si un alumno está interesado en aprender, pero no ve de qué modo lo que el profesor explica, o las actividades que ha de realizar, le ayuda a ello, perderá el interés.

¿Qué puede ayudarles a descubrir que la tarea les permite alcanzar sus metas personales? Por un lado, que vean claramente para qué puede servirles la realización de la tarea. Por otro, si la actividad es seguir la explicación de un profesor, resulta fundamental que dicha explicación se comprenda, de lo contrario, se percibe como algo sin sentido, y normalmente, los alumnos se “desconectan”. La comprensión, a su vez, está condicionada por la conexión entre lo que el alumno sabe y lo que el profesor va diciendo.
Por ello, es necesario facilitar la conexión señalada. Para conseguirlo; los profesores pueden utilizar diversas estrategias que intervengan a lo largo del desarrollo de la clase:

1.- Activación de los conocimientos previos.
2.- Uso de un discurso jerarquizado y cohesionado a un ritmo fácil de seguir. c) Uso de ilustraciones y ejemplos.
3.- Uso de un contexto narrativo.
4.- Mantenimiento dell interés de los alumnos cuando trabajan solos

Cuando los estudiantes han de resolver problemas, escribir redacciones, comentar textos, hacer trabajos manuales, etc. (situaciones en las que están frente a su trabajo), los factores que controlan el mantenimiento de la atención son fundamentalmente de tipo personal.
Por una parte, está el hecho de que la meta del estudiante sea aprender y superarse, lo que requiere que la tarea no sea trivial, esto es, que suponga un cierto desafío. Por otra, está la capacidad de autorregulación de la propia actividad mediante auto instrucciones y auto mensajes.
Si los profesores actuamos proponiendo objetivos intermedios, facilitando guiones e instrucciones que centren la atención de los estudiantes en el proceso de ejecución más que en el resultado, se puede evitar el bloqueo y la pérdida de interés y motivación. Obviamente, lo contrario ocurre si las instrucciones que damos carecen de tales características o lo que es peor, si centran la atención de los estudiantes en la importancia del resultado o fin de la evaluación posterior.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: