Estrategias de Trabajo en el aula con Estudiantes en situación de Discapacidad Visual

Cuando se habla de baja visión o ceguera se hace referencia a condiciones caracterizadas por una limitación muy seria o total de la función visual.

De manera particular, la ceguera es una deficiencia sensorial; de forma específica, una persona con ceguera es aquella que no ve o tiene muy ligera percepción de luz, es decir, puede ser capaz de distinguir entre luz y oscuridad, pero no la forma de los objetos. Las personas con ceguera requieren de apoyos específicos tales como textos en el Sistema Braille, ábaco cranmer, calculadoras parlantes, bastón o perro guía.
En el marco de la discapacidad visual, la baja visión se refiere a la conservación de un grado de visión parcial que permite su utilización como canal primario para aprender y lograr información; es decir, posibilita la lectura de letras impresas sólo cuando éstas son de gran tamaño y calidad de resolución. Las personas con baja visión ven o distinguen con gran dificultad los objetos a una distancia muy corta, aunque utilicen lentes o anteojos; asimismo, requieren de apoyos específicos para desplazarse, leer o reconocer, como lupas, bastón blanco, contrastes de color, binoculares o pantallas amplificadoras.
Las personas con baja visión, a diferencia de aquellas con ceguera conservan un resto de visión útil para su vida diaria, para el desplazamiento, las tareas domésticas y la lectura, entre otras actividades. En ocasiones, la baja visión puede ser progresiva y convertirse en ceguera. De acuerdo con esta definición, los estudiantes que usan lentes o anteojos comunes con los que corrigen su problema visual no entran en la clasificación de baja visión.
Una persona con baja visión es aquella que después de su mejor tratamiento (lente específico según prescripción médica) presenta una disminución de su función visual para realizar actividades, como la percepción de la figura y la forma de los objetos, la discriminación de los detalles y la percepción de objetos situados fuera de la visión central, como resultado de una condición ocular en ambos ojos. Esta circunstancia impone algunas limitaciones en aspectos importantes de la vida diaria, la cantidad y variedad de experiencias, el control del ambiente y su relación con el desplazamiento o el acceso a la información, si es que estas personas no han sido estimuladas de manera correcta.
El estudiante con baja visión, con respecto a la vinculación que establece con las personas que lo rodean, piensa que todos ven lo que él ve, no conoce lo que debería ver y mucho menos lo que no ve. Esto complejiza los primeros años de su vida, que son a su vez decisivos en la formación y desarrollo de la personalidad, necesita que se le brinde la estimulación visual necesaria y apropiada para no carecer de información, estímulos y adquisición de nuevos conocimientos.
Es importante recordar, que mientras más estímulos visuales reciba la persona con baja visión, mayores serán las oportunidades de desarrollar su eficiencia visual.

Apoyos al Estudiante con Discapacidad Visual

Valoración Funcional:
 Determinar la mejor posición física en la que el estudiante ve.
 Determinar la iluminación con la que ve mejor.
 Determinar la distancia en que ve los objetos.
 Conocer el campo visual preferido del estudiante.
 Determinar el mejor contraste entre el objeto y el fondo.
 Observar al estudiante durante una rutina en el contexto educativo.

Valoración en el contexto Educativo:
 A través de la observación se debe evaluar la organización del mobiliario y recursos didácticos, organización de espacios y aspectos físicos del aula.
 Potenciar la Autoestima, la relación con sus compañeros, la motivación por el aprendizaje.
 Determinar el nivel de comunicación oral y escrita.
 Valorar de qué forma percibe mejor la información de los contenidos; audiolibros, videos, braille, entre otros.
 Determinar conocimientos previos en el PC con narrador u otras tecnologías.
 Valorar tiempo libre y de ocio. Actividades extracurriculares. Intereses y expectativas.

Valoración del nivel de Competencia Curricular y estilo de aprendizaje:.
 Establecer zona de desarrollo potencial, esto es, lo que el estudiante puede realizar solo, o con un adulto o con un compañero y así determinar las competencias curriculares.
 Se requiere valorar lascaracterísticas individuales con que un estudiante afronta y responde a las tareas escolares para determinar el estilo de aprendizaje.

Consideraciones de accesibilidad:


 Se debe considerar aquellas modificaciones físico-ambientales que precisen en los contextos educativos para favorecer su accesibilidad, la provisión de materiales y recursos técnicos específicos, la dotación de servicios especializados, las actitudes positivas del profesorado y compañeros.

Aspectos organizativos y espaciales:

 Cuando está integrado un estudiante en situación de discapacidad visual en un aula, la organización de los elementos materiales y espaciales debe ser fija y estable.
 Debe explicarse al estudiante su ubicación y ayudarle en su comprobación, al igual que debe garantizarse un orden permanente por parte de sus compañeros.
 En caso de que sea necesario variar algún elemento del aula, debe anticipársele al estudiante y proporcionarle puntos de referencia claros y conocidos por él para que pueda reorientarse y explorar las modificaciones.
 Su ubicación en el aula debe responder a criterios de accesibilidad; esto significa que se le coloque en un lugar donde pueda sacar el máximo provecho de su resto visual (cercanía idónea, iluminación adecuada basada en los principios de mínimo resplandor/reflejo y máximo contraste, etc.).
 El puesto escolar que se le asigne debe ser suficientemente espacioso y amplio que pueda dar cabida a sus materiales didácticos (textos Braille más voluminosos) y a sus recursos técnicos (PC hablado, Braille hablado), ópticos (auxiliares ópticos) y ergonómicos (atril o mesa elevable).
 Debe ser instruido en el conocimiento de las zonas y espacios escolares donde se va a desenvolver, así como de sus configuraciones arquitectónicas (rampas, escaleras, muros, etc.) a fin de favorecer sus desplazamientos con autonomía, seguridad y eficacia.
 En muchas ocasiones hay que modificar las condiciones físico-ambientales del establecimiento, eliminando obstáculos que los videntes no consideramos como tales. Es el caso de algunos objetos ornamentales, mobiliario en pasillos de mucho tránsito, accesorios (macetas, papeleras) o elementos de seguridad (extintores colgados de la pared a la altura del tronco/cabeza).
 En el caso concreto del aula, hay que evitar que las mochilas, bolsos y carpetas estén tiradas en los pasillos de la clase.

Consideraciones para los Profesionales:
 Es esencial establecer con el estudiante un vínculo desde lo personal y no desde el déficit. Esto le da permiso para diferenciarse e integrar sus propios sentimientos.
 No negar sus limitaciones. Preguntarle sobre sus necesidades. Si se quiere saber algo de él, se le debe preguntar directamente.
 Favorecer la estimulación multisensorial, que permita y favorezca la utilización de todos los sentidos, sobre todo tacto y oído.
 Trabajar sobre objetos y situaciones de la vida real.
 Verbalizar todas las situaciones utilizando un lenguaje concreto.
 Tomar conciencia de los procesos que se realizan y transmitir los datos significativos de los mismos.
 Anticipar verbalmente algunos hechos, sobre todo si el entorno es poco conocido. Evitar sorpresas.
 Dar información adicional en los casos que el estudiante no pueda percibir los datos significativos por sí mismo.
 Respetar el ritmo del estudiante.
 Proporcionarle estrategias muy claras de organización del trabajo.
 Favorecer que planifique su propio trabajo: que haga un hábito de esta planificación.
 Durante el proceso de alfabetización se debe insertar materiales de apoyo con relieve, o con tipo de lectura braille.

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