Estrategias Constructivistas para el Aprendizaje Auténtico

Enseñar es, predominantemente, ayudar a los estudiantes a eliminar sus equivocaciones y sustituirlas por aciertos, asegurándoles un dominio progresivo de los contenidos de aprendizaje.

Interesa que el estudiante pueda trabajar por cuenta propia, promover y construir criterios de calidad. En todo caso, la aparición del error es una constante en la evolución del aprendizaje sistemático y que el profesor debe ser capaz de enfrentar su aparición, calificando los errores, identificando sus causas y corrigiéndolos de la manera más indicada y oportuna.
El diagnóstico y la rectificación son procedimientos esenciales e indispensables para la marcha del aprendizaje auténtico; éste reclama repasos reiterados mediante los cuales se procede a eliminar errores y a corroborar los aciertos hasta que los alumnos llegan a dominar plenamente la materia aprendida.
El aprendizaje es una modificación en la capacidad de respuestas ante situaciones concretas, lograda en un proceso específico. (De la Peza, 2003).
Para Garza y Levental (1988), el aprendizaje es un proceso por medio del cual una persona adquiere destrezas o habilidades prácticas (motoras e intelectuales), incorpora contenidos informativos o adopta nuevas estrategias de conocimiento y/o acción. En cambio, para Schunk, citado en Tapia (1999), el aprendizaje se da cuando una persona se vuelve capaz de hacer algo distinto de lo que hacía antes.
“Aprender comprende la adquisición y la modificación de conocimientos, habilidades, estrategias, creencias, actitudes y conductas; exige capacidades cognoscitivas, lingüísticas, motoras y sociales, y adopta muchas formas”.
Siguiendo el lineamiento de Schunk, Hernández (2000), menciona que el aprendizaje se produce cuando se genera un cambio formativo en el alumno, un proceso activo en el cual el estudiante modifica, construye y enriquece su conocimiento. Este proceso no se queda únicamente en la adquisición de información sino que le da cierto significado y es cuando se convierte en conocimiento, originando de esta manera el aprendizaje que no solamente es conocimiento sino también habilidades, actitudes y valores que hacen que la perspectiva de lo que nos rodea vaya cambiando.
Mientras que para Ellington, citado en Henson (2000), el aprendizaje es potencial e individual ya que cada uno construye sus propios significados. Los individuos progresan a ritmos diferentes y por medios distintos a lo largo de etapas similares de aprendizaje específicos.
Según Alonso (1999) el aprendizaje puede ser entendido como producto y como proceso. Como proceso es el resultado de una experiencia o el cambio que acompaña a la práctica.
Como proceso consiste en los pasos en los cuales el comportamiento se cambia, perfecciona o controla.
La función es el cambio que se origina cuando la persona interacciona con la información (materiales, actividades y experiencias).
En tal virtud el aprendizaje es el proceso en virtud del cual una actividad origina o se cambia a través de la reacción a un situación encontrada, con tal que las características del cambio registrado en la actividad no puedan explicarse con fundamento en las tendencias innatas de respuesta, la maduración o estados transitorios del organismo”. Hilgard, citado en Alonso (1999, pág. 17).
Michel (2000), orienta el aprendizaje hacia las experiencias vividas por el ser humano, ya que para él este proceso consiste en asimilar estas vivencias provocando que sean parte de nuestra vida, cambiándonos de cierta manera, sin embargo, lo importante del aprendizaje no es tener experiencias, sino vivirlas de tal forma que puedan llegar a ser asimiladas e incorporadas a la vida diaria. En pocas palabras, el aprendizaje es un proceso mediante el cual se obtienen nuevos conocimientos, habilidades o actitudes a través de las experiencias vividas y que producen un cambio en nuestro modo de ser o de actuar.
Hay que destacar que el aprendizaje no es exclusivo del aula sino que tiene lugar constantemente en cada día de nuestra vida.
Para que este proceso de aprendizaje sea considerado como tal y no como una simple huella o retención pasajera de la misma es necesario que sea susceptible de manifestarse en un tiempo futuro y contribuir además, a la solución de situaciones concretas, incluso diferentes en su esencia a las que motivaron inicialmente el desarrollo del conocimiento, habilidad o capacidad. (Sánchez, 2003). Se puede decir que el aprendizaje es darle significado a la información que estamos recibiendo, de tal manera que deja de ser simples datos recibidos para convertirse en conocimiento, dando origen de esta manera, a la adquisición o modificación de actitudes, valores, habilidades, y destrezas que nos llevarán al cambio formativo que se desea lograr en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Después de ver estas concepciones sobre el aprendizaje la pregunta sería: ¿Se están evaluando esos aprendizajes en las aulas?
Parece claro que las teorías psicológicas del aprendizaje se orientan cada vez más al análisis de la interacción entre los materiales de aprendizaje y los procesos psicológicos mediante los que son procesados por parte del sujeto. Paralelamente, los profesores han ido descubriendo que su labor no debe ir dirigida sólo a proporcionar conocimientos y a asegurar ciertos productos o resultados del aprendizaje (…), sino que debe fomentar también los procesos mediante los que esos productos pueden alcanzarse (o sea, las estrategias de aprendizaje» (Pozo, 1990, p. 201).

(resumen de contenido de web española)

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: