Enfoque Tradicional y Enfoque Actual de la Evaluación y Patologías (apunte)

La inquietud que surge es cómo se aplica esta conceptualización general de la evaluación a los desafíos que

nos plantea la Reforma Educacional actual, con sus nuevas expectativas de aprendizaje para los estudiantes y, consecuentemente, con un enfoque pedagógico diferente.
Lo antes expresado, no significa que debamos olvidar todo lo que aprendimos sobre los instrumentos de medición que nos dan información para formular juicios valorativos sobre el trabajo de losestudiantes. Ni, en términos generales, en lo que respecta a la necesidad de fundar nuestros juicios sobre evidencias válidas, ni específicamente, en cuanto a los tipos de instrumentos que aprendimos a elaborar. Sólo que en el caso de las capacidades, competencias, habilidades y actitudes que el sistema educacional ha definido ahora, y dentro del enfoque pedagógico que nos orienta, las pruebas de papel y lápiz adecuadas para los contenidos actuales que en fatizaban los currículos anteriores, resultan insuficientes.
Esto significa que debemos ampliar nuestras fuentes de información, incorporando procedimientos evaluativos adicionales, o bien, cambiando algunas de las características de los que tradicionalmente hemos aplicado (Rodríguez, 1999).
Con respecto a los criterios para interpretar las informaciones sobre los estudiantes y para juzgar su desempeño, en una escuela centrada casi exclusivamente en el conocimiento enciclopédico, cuyo referente principal está en las disciplinas, la función básica de la evaluación ha sido la selección de los aprendices más preparados para proseguir estudios universitarios, mediante un proceso que se caracteriza por ser sancionador y calificador. Su propósito se ha limitado a verificar el grado en que los estudiantes han conseguido los objetivos previsto para cada nivel escolar.
Las evidencias que arrojan los instrumentos de medición se juzgan en función del rendimiento de un grupo o de criterios absolutos, la mayoría de las veces mal definidos «comunes» para todos los estudiantes (por ejemplo 60% para el 4) y los juicios resultantes se expresan por medio de una nota. El resultado final, del semestre o del año, es un calificación que se supone representa el nivel en que el alumno ha conseguido los objetivos de la asignatura, calificación que normalmente se calcula promediando de algún modo las notas parciales obtenidas durante el período (Rodríguez, 1999).
Si cambiamos nuestro referente pedagógico en el sentido que estamos proponiendo y en concordancia con los propósitos formativos de los nuevos planes y programas, el proceso seguido por el aprendiz y su progreso personal, pasan a ser los objetos principales de la evaluación y su función más importante, la de constituirse en una ayuda para lograr la formación integral de cada joven, de modo tal que el proceso formativo no apunta sólo al aprendizaje de contenidos actuales, sino también al desarrollo de las capacidades individuales de los educandos.

Patologías de la Evaluación:

Sólo se evalúa alestudiante:
El aprendiz es el protagonista; se le asigna un valor numérico que parece ser de su exclusiva responsabilidad, este pensamiento es generalizado en padres, profesores y en los mismosestudiantes. Persiste la idea de que el resultado es producto de su capacidad y/o su falta de esfuerzo, si fracasa, sólo él deberá cambiar, lo demás podrá seguir como estaba. Se compara al aprendiz con los otros, sin saber si se evalúan sus capacidades, los esfuerzos realizados, los conocimientos adquiridos, o la suerte que ha tenido. En síntesis, sólo se evalúa alestudiante, quiéralo o no, quedando fuera de esta evaluación muchos responsables del proceso.

Se evalúan solamente los resultados:
Analizar sólo los resultados es una actitud muy parcial y esto generalmente lleva a la imprecisión y a las tergiversaciones.
No sólo importa qué es lo que se ha conseguido, sino el cómo, a qué precio, con qué ritmo, con qué medios, con cuánto esfuerzo, para qué fines, etc.

Se evalúan sólo conocimientos:
El proceso enseñanza-aprendizaje se realiza sobre conocimientos más o menos estructurales, no se puede aprender en el vacío. Los contenidos son necesarios para articular el pensamiento, para adaptarse a la realidad y para poder manejarla. Sin embargo, limitarse a la evaluación de conocimientos es un reduccionismo excesivo. Existen otras áreas que deben contemplarse en el proceso evaluador: actitudes, destrezas, hábitos, valores… Aquí surge la pregunta ¿De qué sirve implantar la evaluación continua si el profesor evalúa con viejas prácticas?.

Sólo se evalúan los resultados directos, pre-establecidos:
La pretensión de que el aprendiz adquiera un elevado nivel de conocimiento, ejercida de manera autoritaria, puede generar un rechazo hacia el estudio. La evaluación debe tener en cuenta tanto los resultados inmediatos que se buscaban, como aquellos logrados anteriormente.

Se evalúa principalmente la vertiente negativa:
La escuela está más atenta a los errores que a los aciertos de losestudiantes; los evaluadores externos, a describir problemas y deficiencias, más que a resaltar valores y logros.
Una evaluación rigurosa requiere un tratamiento holístico de los fenómenos y de los productos. La evaluación adquiere sentido en el análisis estructurado, donde la interconexión de todos los elementos permitan la explicación y el significado.

Sólo se evalúa a las personas:
Generalmente, se evalúa a las personas emitiendo juicios de valor, sin tener en cuenta las condiciones, los medios, los tiempos y el contexto en que se mueven.

Se evalúa descontextualizadamente:
Una calificación sobresaliente puede ser considerada «algo despreciable» en un contexto determinado y una experiencia pedagógica ideal, puede ser valorada negativamente, si se presenta fuera de su contexto.
Al evaluar se deben establecer los criterios, respetando la realidad viva, los fenómenos complejos y la dinámica de integrar todo (su cultura) sólo así los resultados tendrán auténtico significado.

Se evalúa cuantitativamente:
Nuestra cultura nos ha programado para pensar que una nota alta o baja es un indicador claro de cuánto ha progresado elaprendiz, sin embargo «un valor numérico» deja fuera de la evaluación los siguientes aspectos:

¿Cómo aprende el estudiante?
¿Cómo reacciona a lo aprendido?
¿Cómo aplica los conocimientos adquiridos?
¿Para qué le sirve lo aprendido?
¿Ha disfrutado lo aprendido?

Se utilizan instrumentos inadecuados:
En muchos casos, los instrumentos evalúan o entregan información parcial del proceso o simplemente al estar mal diseñados, no evalúan lo que nosotros pedimos.

Se evalúa en forma incoherente con el proceso enseñanza – aprendizaje:
Por ejemplo, se pretende lograr un proceso de enseñanza-aprendizaje significativo y comprensivo, y luego se realiza una prueba de carácter memorístico.

Se evalúa competitivamente:
La evaluación del aprendiz es competitiva y comparativa, siempre existe el marco de referencia «mejor que»,»menos que», «el mejor», «el más flojo». El éxito parece consistir en aventajar al mejor.

No se evalúa éticamente:
La evaluación ha sido un instrumento de control, de amenaza, e incluso de venganza, respecto a alumnos que se han permitido ejercitar el derecho a la crítica, a la discrepancia o a la indisciplina. La evaluación entonces, puede convertirse en un elemento de opresión ¿Qué sucedería si no existiese la evaluación?, ¿Qué haría el profesor?

No se evalúa desde fuera:
Una experiencia educativa necesita la evaluación externa para poder realizar una mejora sustantiva. No hacerlo así, significa cerrar el horizonte valorativo y arriesgarse a la miopía.

No se hace autoevaluación:
Habitualmente se evita la autoevaluación, porque pensamos que el aprendiz no se calificará con criterios justos, por falta de objetividad o por carencia de referencias exteriores que sirvan de contraste. Según K. Popper realizamos más progresos al reflexionar sobre nuestros errores que al descansar en nuestras virtudes.

«…En una Escuela no se practicaba la autoevaluación, porque los alumnos eran muy pequeños y no tenían capacidad para ello. Al mismo tiempo, en una Universidad, otros profesores argumentaban que la autoevaluació n de los alumnos no era posible en el ámbito universitario porque no tenían la experiencia de haberla practicado en la Escuela… «.

No se hace meta evaluación:
Es decir, no se evalúan los instrumentos de evalua ción.

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