Enfoque Neuropsicológico de las Dificultades de la Matemática (apunte)

La aparición de dificultades en los aprendizajes matemáticos son, particularmente, muy frecuentes en la Enseñanza Básica, dado el conjunto de variables implicadas en el aprendizaje matemático. No obstante, desde el siglo pasado se han venido identificando individuos que presentan una dificultad específica para los aprendizajes de tipo aritmético, y si en un principio se trató de adultos que padecían tales trastornos como consecuencia de lesiones cerebrales adquiridas, pronto quedó en evidencia que ciertos niños y jóvenes presentaban alteraciones matemáticas conductualment e semejantes, sin que existiera constatación alguna de lesión cerebral adquirida.
Términos como los de acalculia y discalculia se acuñaron para referirse con precisión y de manera particular a trastornos específicos del aprendizaje matemático no ocasionados por un déficit intelectual global, sino presentes en individuos de inteligencia normal y que han disfrutado de oportunidades socioculturales y educativas apropiadas para adquirir tales aprendizajes; individuos, además, sin trastornos em ocionales graves a los cuales poder atribuir la dificultad específica de aprendizaje.
Como en el caso del trastorno específico de la lectura denominado dislexia, han sido muy diferentes las definiciones y explicaciones etiológicas propuestas en la literatura especializada. Así, los primeros investigadores y clínicos interesados por el problema hablaron de la acalculia como un:
Trastorno sintomático asociado bien a un déficit primario unido a una lesión cerebral adquirida (no coexistente con otras alteraciones del lenguaje no del razonamiento), o bien, secundario a otros trastornos de base verbal o espacio-temporal.

Al generalizarse el tema al mundo de los niños sin lesión cerebral, se ha tendido más bien a hablar de discalculia, aunque (desde una orientación neuropsicológica) se ha mantenido la idea de su relación con alguna alteración neurológica no identificable por su alcance limitado (como “disfunción cerebral mínima ”) o, alternativamente, con la insuficiente madurez de algunas funciones neuropsicológicas supuestamente pre-requisito de los aprendizajes aritméticos. Para los defensores de esta interpretación, la discalculia se define como un:
Trastorno estructural de las habilidades matemáticas debido a una alteración del fundamento anatómico-fisiológico de las funciones vinculadas al aprendizaje matemático (audio-temporales, viso-espaciales, etc. ), la cual no afecta sin embargo, al resto de las funciones mentales.

Tradicionalmente, y desde este enfoque, se han venido utilizando indistintamente los términos de discalculia o acalculia para hacer referencia a la dificultad para procesar números y realizar cálculos con ellos.
Otros autores (Séller y Sutton, 1991) utilizan el término de “acalculia” para referirse a trastornos adquiridos como resultado de una lesión cerebral, posterior a la adquisición de las habilidades matemáticas. Dentro de esta categoría se establecen a su vez, dos modalidades: acalculia primaria y secundaria, las cuales son descritas en la figura siguiente.

Tipos de Acalculia

 Primaria: en ella se presentan las dificultades sólo en el ámbito de las matemáticas, sin que existan alteraciones en otras funciones como el lenguaje, la memoria o las habilidades visoespaciales.
 Secundaria: en ella las dificultades matemáticas van asociadas a trastornos en otras áreas, diferenciándose la acalculia secundaria atáxica (unida a alteraciones visoespaciales).
Por su parte, el término de “discalculia” se utiliza en referencia a la dificultad del alumno para comprender el número y dominar las combinaciones numéricas básicas y la solución de problemas.
Kosc L. (1974), propuso una clasificación de diferentes subtipos posibles de discalculia, que podrían presentarse aisladamente o en combinación, y que son los siguientes:

 Verbal: incapacidad para comprender conceptos matemáticos y relaciones presentadas verbalmente.
 Pratognóstica : trastorno en la manipulación de objetos tal y como es requerida para hacer comparaciones de tamaño, cantidad, etc.
 Léxica: describe la falta de habilidad para entender símbolos matemáticos o números.
 Gráfica: discapacidad específica para manipular símbolos matemáticos mediante la escritura, es decir, para escribir números. Por eje mplo, el niño/a no es capaz de escribir números al dictado o incluso de copiarlos.
 Ideognóstica : falta de habilidad para entender conceptos matemáticos y relaciones entre ellos, además de dificultad para efectuar cálculos mentales.
 Operacional: describe la falta de capacidad para efectuar operaciones aritméticas básicas de cualquier tipo, verbales o escritas.

– Desde esta perspectiva, se considera que el estudiante con dificultades específicas para las matemáticas, es decir, discalcúlico, presenta un conjunto más o menos amplio de problemas añadidos, como son:

a) Déficits perceptivos: generalmente, con especial incidencia en el área p erceptivo-visual y más concretamente, en las habilidades de discrimina ción, figura-fondo y orientación espacial.

b) Déficit de memoria: en particular, en el funcionamiento y resultados de la memoria a corto plazo o memoria de trabajo, que dificulta mantener activas en el almacén de memoria informaciones durante un cierto tiempo. Algo, sin duda, problemático para la realización de operaciones mínimamente complejas y para la solución de problemas.

c) Déficits simbólicos: especialmente en el ámbito lingüístico general, pe ro que también se registran en las actividades de lectura y escritura.

d) Déficits cognitivos: que afectan a los procesos elementales de pensamiento: comparación, clasificación, deducción de inferencias, etc.

e) Alteraciones conductuales: como en la práctica, en la totalidad de los indivi duos con trastornos específicos de aprendizaje, suele apreciarse la tríada hiperactividad/déficit atencional/impulsividad, unida a menudo a perseverancia.

En síntesis, las descripciones de otros autores, como lo es la de Ana Miranda (1988:126-129), concreta este conjunto de alteraciones en un “perfil típico” del sujeto con discalculia, el cual incluiría:

– Déficit en la organización viso-espacial e integración verbal.
– Déficits en la integración del esquema corporal.
– Problemas de orientación en el análisis y representación de las relaciones espaciales.
– Déficits de la percepción y el juicio sociales.
– Dificultades para hacer estimaciones de tiempo y distancia.
– Desequilibrio a favor de las capacidades verbales frente a las no verbales en escalas de inteligencia tipo wechsler.

Cabe señalar que la coordinación viso-motriz implica el ejercicio de movimientos controlados y deliberados, los cuales requieren de mucha precisión. Son requeridas en la realización de tareas donde se utilizan de forma simultánea el ojo, mano, dedos, como por ejemplo: rasgar, cortar, pintar, colorear, enhebrar, escribir, entre otras acciones.
En un claro acercamiento de las posiciones neuropsicológicas a las posiciones cognitivistas, se han aportado diversos modelos neuropsicológicos explicativos de los mecanismos implicados en la comprensión del número, su producción y cálculo, como por ejemplo, el modelo de Caramaza y Mc Closkey (1987), según el cual el procesamiento numérico comprende tres sistemas cognitivos, funcionalmente distintos: sistema de comprensión del número, sistema de cálculo y sistem a de producción del número, los cuales son descritos a continuación.

A. Sistema de comprensión del número:
integra los mecanismos para convertir las diferentes formas superficiales de los números, en un formato abstracto común. Estos códig os abstractos de cantidad constituyen la base para el procesamiento posterior en los sistemas de cálculo y producción.

B. Sistema de cálculo:
integra los mecanismos requeridos para la realización de las operaciones aritméticas. Incluye las representaciones conceptuales, el recuerdo de las combinaciones aritméticas básicas y sus reglas (2+2=4; 5×2=10, etc.) y los pr ocedimientos para operaciones aritméticas más complejas (algoritmos).

C. Sistema de producción del número:

Constituye el resultante del procesamiento de los sistemas anteriores en formato abstracto y lo traducen a sus formas superficiales específicas, es decir, producen números en forma verbal o escrita. Este sistema de cálculo integra, a su vez, tres componentes:

• El conocimiento conceptual aritmético sobre las distintas operaciones, su finalidad, propiedades y la comprensión de los símbolos (+,-, x,…).
• Mecanismos para la ejecución de los procedimientos de cálculo o algoritmos.
• Mecanismos para recuperar las combinaciones aritméticas básicas (4×2=8; 2+2=4).

Estos módulos son funcionalmente independientes, de manera que pueden dañarse o lesionarse independientemente. Así, dependiendo del tipo y grado de afectación pueden quedar alteradas unas funciones y otras no, por ejemplo: las personas que tienen alterado el reconocimiento numérico ante 2+4 pueden dar la respuesta 8, pero si se les plantea ¿Cuánto son dos más cuatro?, dan la respuesta de seis. En otros casos, es la recuperación de las combinaciones aritméticas lo que está dañado, pero no el procedimiento de cálculo o viceversa.

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