Elementos para el Análisis Familiar (información primera parte)

A continuación, se revisarán de manera resumida, algunos elementos centrales que componen el proceso de análisis familiar.

• Familia como sistema:

El proceso de desarrollo del ser humano, al igual que ocurre en cualquier otro organismo vivo, se enmarca en una serie de sistemas relacionados unos con otros, que son distintos escenarios de interacción con el ambiente. Esta cuestión, esencial en la biología, ha sido tenida en cuenta por Bronfenbrenner, 1987, quien la ha aplicado al sistema familiar, considerando que la familia es el sistema que define y configura en mayor medida el desarrollo de la persona desde su concepción.
El modelo sistémico permite observar como cada grupo familiar se inserta dentro de una red social más amplia, y desde esta despliega su energía para alcanzar su propia autonomía, como un todo. Pero a la vez, permite analizar como cada microsistema integra la energía de los demás miembros del sistema, bien sean estos individuos, o sean subsistemas. En este caso, el microsistema de referencia es la familia y la pareja y la constelación fraterna son los dos subsistemas de obligada referencia.
A partir del enfoque sistémico los estudios de familia se basan, no tanto en los rasgos de personalidad de sus miembros, como características estables temporal y situacionalmente, sino más bien en el conocimiento de la familia, como un grupo con una identidad propia y como escenario en el que tienen lugar un amplio entramado de relaciones.
Esta definición de familia (Minucia, 2003) supone un gran avance para el estudio de la organización familiar y de ella se extraen algunas características del sistema:

Conjunto

Estructura

Personas en interacción

Sistema abierto, propositivo y complejo

Atributos específicos del sistema familiar como intergeneracional, larga duración y facilitador del desarrollo personal y social de sus miembros.

(Gentileza de Google)

• Estabilidad y cambio:
En primer lugar, la familia se puede considerar como un sistema en constante transformación, lo que significa que es capaz de adaptarse a las exigencias del desarrollo individual de sus miembros y a las exigencias del entorno; esta adaptación asegura la continuidad y a la vez el crecimiento psicosocial de los miembros (Minucia, 2003).
Si bien, para el autor, este es un proceso que ocurre debido al equilibrio entre las dos fuerzas que prevalecen en todo sistema: por un lado la tendencia hacia la homeostasis o morfasteis, es decir la tendencia a mantener estable el sistema adaptándose a los cambios, y por otro, la capacidad de desarrollo y de cambio, o morfogénesis, entendida como transformación, propia de algunos organismos, como es el caso de nuestra especie.
Por tanto, las fuerzas que empujan al cambio provienen de los propios miembros de la familia, de los sistemas con los que la familia interactúa (mesosistema) y del propio macrosistema donde se enmarca la familia.
Algunas características para Minuchin, 2003, son:

• Los cambios o transformaciones, por lo general, suelen comenzar produciéndose desde los elementos más externos del sistema, mostrando más resistencia al cambio a medida que nos acercamos al núcleo del mismo.

• El equilibrio u homeostasis de todo sistema está íntimamente relacionado con el medio donde el sistema se instaura e interactúa.

• Se demandan cambios que, por su amplitud y rapidez, son generadores de desorientación y estrés, y para los que las familias no siempre tienen posibilidad de dar respuesta, ni tienen suficiente capacidad de adaptación, por lo que las familias se ven a menudo atrapadas en una escalada de conflictos y crisis que las llevan a la angustia, a la patología y a la ruptura.

En relación a los límites, es posible señalar, que los personales son difusos al comienzo de la vida y se vuelven progresivamente más claros a medida que la persona se desarrolla. Lo mismo sucede en la familia. En sus inicios, los miembros de la pareja pueden aun no sentir que esta es su familia, en la medida que han salido recientemente de sus familias de origen. Progresivamente, si el desarrollo de la nueva familia se da adecuadamente, se irá construyendo esta nueva familia, con la sensación de límites claros entre ella y las otras.
Para Minuchin, 1985, el grado en el cual las funciones de la familia pueden ser cumplidas adecuadamente, puede correlacionarse con la calidad de los límites de los subsistemas. Si los límites son demasiados cerrados, el sentido de la familia disminuirá́́ y los miembros de la familia no se ofrecerán entre sí suficiente apoyo; si los límites de los subsistemas son demasiados laxos, los subsistemas no tienen suficiente autonomía para cumplir sus funciones. No obstante, señala que la mayoría de las familias tienen límites claros, en las cuales la comunicación y el apoyo en su interior es el necesario para el crecimiento, y su relación con lo externo al núcleo familiar: familia extensa, grupos e instituciones, abiertos y fluidos.
Así también, es posible encontrar en la familia patrones de interacción disfuncionales, y entre los más significativos se puede mencionar, siguiendo a Cisman, 1990, los siguientes:

• Cismogénesis, entendida como el distanciamiento progresivo entre las interacciones de los miembros familiares.

• • La intrincación, este término hace referencia a las relaciones que se caracterizan por una excesiva proximidad entre sus miembros, llegándose a anular el yo de cada uno de los miembros, no respetándose ni la intimidad ni la autonomía de cada uno de ellos.

• La rigidez, hace referencia a aquellas relaciones, distribución de roles o normas establecidas, que son inamovibles y en ocasiones incuestionables, rechazando cualquier propuesta que suponga un cambio, principalmente inaceptable por quien de manera implícita o manifiesta ostenta la máxima autoridad en la familia.

• Sobreprotección, entendida como un tipo de interacción que lleva a aplacar las demandas de autonomía de la persona protegida, generando sentimientos de baja competencia y desvalimiento y en cierta medida una relación de dependencia mutua, tanto desde el que tiene la necesidad de sobreproteger como del que necesita ser protegido, ambos dependen altamente del otro para dar sentido a su vida.

• La negación, implica no reconocer o huir de las relaciones conflictivas, lo que en consecuencia lleva a no abordar la resolución de los conflictos existentes.

• El enmascaramiento, que consiste en una grave distorsión de la realidad por medio de pensamientos irracionales tendentes a la satisfacción de las propias necesidades.

• Aylwin y Solar, 2002, señalan que las familias para adaptarse y sobrevivir deben sostener una relación adaptativa con su ambiente. Central a todo el proceso de adaptación es la habilidad del sistema familiar para recibir, procesar, guardar y hacer uso de la información. Mientras más complejo sea el sistema y la adaptación de este a su medio más complejo será́ el mecanismo de la información.
Watzlawick, Beavin y Jackson, 1981, presentan un conjunto de axiomas exploratorios de la comunicación como principios que son útiles para entender la pragmática de la comunicación en la familia humana. A partir de estos principios se pueden estudiar también los problemas que afectan con mayor frecuencia a la comunicación humana
Los denominados axiomas de la comunicación según estos autores rompen con la visión unidireccional o lineal de la comunicación. De alguna manera, estos marcan el inicio para comprender que la comunicación no es sólo cuestión de acciones y reacciones; es algo más complejo, y debe pensarse desde un enfoque sistémico, a partir del concepto de intercambio.
En resumen, los postulados básicos serían:

• Es imposible no comunicar, por lo que, en un sistema dado, todo comportamiento de un miembro tiene un valor de mensaje para los demás.

• En segundo lugar, en toda comunicación cabe distinguir entre aspectos de contenido o semánticos y aspectos relacionales entre emisores y receptores.

• Como tercer elemento básico, los autores señalan que la definición de una interacción está siempre condicionada por la puntuación de las secuencias de comunicación entre los participantes.

• El cuarto axioma apunta a que la comunicación humana implica dos modalidades, la digital, lo que se dice y la analógica, como se dice.

• El quinto y último axioma establece que toda relación de comunicación es simétrica o complementaria, según se base en la igualdad o en la diferencia de los agentes que participan en ella, respectivamente.

Por lo tanto, objetivo del empleo de estos axiomas, se centra en cómo se da la comunicación y no en por qué se da. Como los autores señalan, el enfoque introducido tiene en cuenta lo que ocurre entre los sujetos y como el comportamiento de una persona puede ser entendido única y principalmente en función del comportamiento y conducta de las demás personas que la rodean y que tienen relevancia para ella, de sus reacciones y del contexto en que todo esto se sitúa o realiza.
Salir, 1987, indica que la comunicación familiar contempla el intercambio de información significativa y relevante entre los miembros de la familia. Este intercambio reflejaría la atmósfera emocional de la familia, se expresaría tanto en la conducta verbal como en la no verbal y abarcaría así, una extensa gama de formas y estilos en que sus miembros intercambiarían información, incluyendo la que proporcionan, la que reciben y cómo la utilizan.
Para esta autora, la importancia central de la comunicación reside en que ella puede desarrollar permitiendo, por tanto, conocer el nivel de autoestima de cada uno de los miembros del grupo familiar, autoestima que está directamente ligada a los conceptos de identidad e individualidad y, por lo tanto, al proceso de diferenciación.

Estimadas y estimados visitantes te invitamos a dejarnos un comentario

A %d blogueros les gusta esto: