El Proceso Educativo del Niño Sordo (apunte)

En la actualidad existen dos tendencias acerca de cómo asumir el desafío que representa la educación del niño con deficiencia auditiva:
En la primera se considera que lo más adecuado es enseñar a los niños sordos la lengua mayoritaria del entorno, tanto para establecer interacciones con los otros como para utilizarla como instrumento de aprendizaje. De esta manera, se garantiza la progresiva integración familiar, escolar, laboral, de las personas sordas en su entorno social.

La segunda plantea que, en el caso de los alumnos con graves pérdidas de audición, es imprescindible el empleo de la lengua de signos. Sólo de esta manera se conseguirá un desarrollo de las potencialidades de las personas sordas, ofreciéndoles una situación de mayor igualdad de oportunidades y, por tanto, una capacitación más real para su integración en la sociedad.
Estas diferentes opciones educativas que utilizan los términos de educación monolingüe y educación bilingüe. Para comprender me jor los aspectos que se consideran en cada una de estas acciones a continuación se presentan las principales características de cada una:

a) Enfoques educativos monolingües : el objetivo común de todos los enfoques monolingü es es el de la enseñanza de la lengua tanto oral como escrita y su utilización como instrumentos de interacción y de aprendizaje de los contenidos escolares. Sin embargo, aun partiendo de un mismo objetivo, existe una gran diversidad de enfoques en cuanto al modo de alcanzarlo, las principales diferencias surgen respecto al cómo enseñar la lengua oral, determinar los enfoques audio-orales, el uso de la palabra complementada, entre otros. La forma que adopta el proceso monolingüe es la siguiente:

Cuando se busca establecer el desarrollo del lenguaje oral para la mayoría de los niños sordos la simple interacción lingüística en el contexto familiar o escolar no resulta suficiente como para desarrollar una buena competencia en lengua oral, por lo que se hace necesaria una intervención específica. En algunos casos, esa intervención se limita a mejorar algunos aspectos de su producción hablada. Sin embargo, en otros casos, la intervención debe ser más global y abarcar los diferentes elementos del lenguaje. Se detallan a continuación algunos aspectos del trabajo logopédico con los estudiantes sordos.

 Aprovechamiento de la audición residual: para poder realizar una estimulación auditiva eficaz es imprescindible partir de un buen diagnóstico audiológico, a partir de la cual se diseñará un programa de estimulación auditiva que pretende lograr que el niño sordo desarrolle un conjunto de habilidades auditivas, jerárquicamente organizadas, donde se deben lograr las siguientes habilidades:
*Detección: permite determinar la presencia o ausencia de sonidoDiscriminación: permite percibir similitudes y diferencias entre sonidos.
*Identificación: permite reconocer un estímulo sonoro determinado.
*Comprensión: facilita la interpretación de la información.

 La producción del habla: está muy relacionada con la conciencia y percepción del sonido, por lo que una buena estimulación auditiva tiene efectos positivos en la producción hablada. Para ello se deben desarrollar los siguientes componentes:
*Lectura labiofacial: la lectura labial constituye una vía de acceso imprescindible para comprender los mensajes orales. Por esta razón, es un elemento importante en los programas de enseñanza de la lengua oral. En los niños pequeños no resulta adecuado realizar un entrenamiento aislado de esta habilidad. Por el contrario, el trabajo en lectura labial constituye un elemento má s del programa de intervención que se desarrolle y como tal conviene abordarlo desde un enfoque global, es decir, a partir de producciones con sentido.
*La producción del habla: el primer objetivo en relación a la producción hablada es que el niño sordo produzca sonidos espontáneamente y de forma abundante. Es fundamental que el adulto responda de manera consistente y positiva a las producciones espontáneas emitidas por el niño y que ayude a transformar esas producciones en sonidos con sentido, primero, y en palabras, después. Favorecer la producción hablada en los niños sordos es un caminolargo y complejo tanto para el niño como para el logopeda. Hablar implica, tener un buen control respiratorio, una adecuada motricidad de la boca y de la cara, ser capaz de producir todos los sonidos de la lengua de forma encadenada para formar palabras y frases, con un ritmo y entonación adecuados.
*El vocabulario: debido a la enorme amplitud del vocabulario, la primera decisión a la que se enfrentan profesores y logopedas es aquella que determina las palabras a seleccionar y en qué orden se debe hacer. El criterio a seguir será el de la funcionalidad, el del uso. Se trata de planificar la enseñanza atendiendo a la edad e intereses comunicativos del niño sordo, a sus necesidades, personas y contextos en los que crece.
*Los aspectos gramaticales (sintaxis y morfología): La enseñanza de la morfosintaxis debe realizarse de modo gradual, partiendo de las estructuras y reglas más simples en un proceso de construcción paulatina hacia formas más complejas. Cuando se trabaja con niños menores de 3 años, es importante partir de las acciones y situaciones en las que se halla implicado el propio niño, de las actividades que realiza con los objetos y juguetes, de la representación de acciones y situaciones.

 Las ayudas técnicas: sin duda la más importante de las ayudas técnicas para las personas sordas es el audífono. Básicamente se trata de un amplificador de alta fidelidad en tamaño cada vez más miniaturizado. Los más empleados con niños sordos son los denominados retroauriculares. En los últimos años se ha incrementado el empleo de una nueva ayuda técnica: el implante coclear. En esencia, es un aparato que transforma los sonidos y ruidos del medio ambiente en energía eléctrica que actúa sobre el nervio coclear. Para su colocación se requiere realizar una intervención quirúrgica. El aparato se compone de una parte externa y una parte interna, en la parte externa o procesador se analiza el sonido, se codifica y se transmite a la parte interna, que es el implante propiamente dicho, sector donde se transforman en pequeños impulsos eléctricos las señales transmitidas por el procesador. El implante coclear no devuelve la audición normal, sino que proporciona una información auditiva que la persona debe aprender a reconocer y asociar.

b) Enfoques educativos bilingües : los enfoques bilingües parten de la idea de que los niños sordos aprenderán si se les da acceso a las cosas que se quiere que aprendan y, para ello, resulta imprescindible la utilización de la lengua de signos (lenguaje de señas). Esta lengua es considerada como la lengua materna del niño sordo, y no porque sea la lengua empleada habitualmente en el hogar, sino porque es la lengua que el niño sordo profundo puede adquirir de forma natural por simple contacto con usuarios que la empleen. Consideran, además, que si se posibilita que el niño sordo adquiera competencias comunicativas y lingüísticas a través de la lengua de signos, será más fácil construir sobre esa competencia inicial una segunda competencia lingüística. También se indica que el niño sordo contará con una herramienta que le facilitará el acceso a la escuela, pudiendo éste desarrollarse de manera similar a los oyentes. Es necesario destacar que no todas las experiencias bilingües son similares. Por el contrario, existen diferencias entre aquellas que practican lo que podríamos denominar un bilingüismo sucesivo y las que pretenden un bilingüismo simultá neo. Las primeras tienen como objetivo desarrollar, en primer lugar, la competencia en una lengua, la lengua de signos, para, a partir de la misma, construir la competencia en una segunda lengua, la lengua de las personas oyentes, básicamente en su modalidad e scrita. Las segundas plantean la necesidad de ofrecer a los niños sordos, desde el momento en que se inicie la escolarización, contextos de uso y de aprendizaje de la lengua oral y de la lengua de signos siendo conscientes de que el proceso de desarrollo de la lengua oral será mucho más lento y costoso que el de la lengua de signos, que se adquiere de forma más natural.
La edad a la que los niños sordos suelen tener su primer contacto con la lengua de signos es muy variable. Algunos lo tienen muy tempranamente, prácticamente desde el momento de nacer; son los hijos de padres sordos. Otros lo hacen más tardíamente, ya en el ámbito escolar, a lo largo de la etapa de educación infantil o en el primer ciclo básico. La experiencia ha llegado a determinar que mientras antes el niño tome contacto con el lenguaje de señas más sencilla será su adquisición y utilización. Existen dos posibles vías de intervención para facilitar un contacto temprano del niño sordo con el lenguaje de señas. La primera es a través de la formación a los padres para que puedan ser un buen modelo comunicativo en la lengua de signos para sus hijos. La segunda, me-diante la incorporación del niño sordo a un program educativo (sea en forma de programa de atención temprana o de escolarización en las edades de 0 a 3 años), que contemple la comunicación a través de la lengua de signos. Ambas posibilidades no son excluyentes, sino más bien complementarias.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: