El Enfoque del Déficit y las Necesidades Educativas Especiales

Desde sus orígenes la Educación Especial se ha ocupado de las personas con discapacidad, y ha sido sólo en las últimas décadas cuando amplió su intervención

para atender a aquellos alumnos que, sin tener una discapacidad, experimentan dificultades de aprendizaje. Su enfoque, no obstante, se ha centrado más en el déficit de las personas que en sus potencialidades o habilidades. Esto ha traído como consecuencia que, en general, se siga prestando más atención a la identificación de las dificultades del individuo (con el fin de proporcionarle la atención oportuna) que al desarrollo de las condiciones en las escuelas, lo que considera la correspondiente dotación de los recursos y ayudas necesarias para favorecer su progreso, aprendizaje y participación en el contexto tanto escolar como social. En definitiva se ha prestado más atención al problema que a la forma de resolverlo.
Esta forma de actuar tendría como principal causa la influencia que, en un momento determinado, han tenido los enfoques médico y psicológico en la disciplina que regula a la educación especial. De hecho, el concepto mismo de discapacidad pertenece al ámbito de la salud y no al de educación.

Enfoques desde la Discapacidad

El modelo médico considera la discapacidad como un problema de la persona, cuya causa directa es una enfermedad, trauma o condición de salud, que requiere una asistencia especial para superar el déficit, dicha asistencia se presta en forma individual por profesionales especialistas. Por ello, la intervención está orientada a conseguir una mejor adaptación de la persona y un cambio de su conducta, en lugar de promover cambios en el entorno para que éste se adapte a las necesidades de las personas.
Por ejemplo: Si un niño tiene deficiencias visuales, trastorno que le provoca una ceguera, bajo el modelo médico en la intervención será más pertinente enseñar al niño la manera más adecuada de utilizar el bastón para desplazarse que capacitar a su entorno social en estrategias mediante las cuales asistirán al niño en el proceso de integración social.

El modelo social, por el contrario no considera que la discapacidad sea una condición de la persona, sino un conjunto de condiciones, muchas de las cuales son creadas por el contexto social en el que el individuo de desenvuelve. Por ello, la intervención debe centrarse en la actuación social y corresponde a una responsabilidad colectiva de la sociedad hacer las modificaciones ambientales necesarias para lograr que las personas con discapacidades participen en forma plena de ella, incluyendo todas las áreas de la vida social. Según este modelo, la discapacidad se entiende como un tema de importancia política y de derechos humanos, porque se considera que para que exista justicia social se debe promover la completa integración de las personas con discapacidad.
Los profesionales que adhieren a esta postura consideran que, en educación, lo importante no es la discapacidad en sí, para ellos lo realmente importante son las necesidades educativas especiales que estas personas puedan presentar durante su proceso de adquisición del conocimiento. El término discapacidad en este contexto se utiliza cuando se quiere hacer mención a aspectos específicamente relacionados con las deficiencias. En la actual clasificación de la OMS, el término discapacidad se utiliza en forma genérica para referirse a deficiencias, limitaciones en la actividad y restricciones que afectan a las personas durante su participación en la vida cotidiana. La discapacidad se entiende como un fenómeno causado por múltiples factores, producto de la interacción de las personas con el entorno. La clasificación se realiza a partir de un enfoque biosicosocial, en el que se integran las diferentes dimensiones de la salud desde una perspectiva biológica, individual y social. Incorpora la evaluación de diferentes elementos relacionados con el funcionamiento y la discapacidad (funciones, estructuras corporales y deficiencias; limitaciones en la actividad y restricciones en la participación), así como de los factores que presenta el contexto en el que el individuo se desarrolla, partiendo del ambiente más cercano y llegando hasta el entorno de la sociedad en general. En el ámbito educativo, la preocupación debe estar orientada a potenciar las acciones que desarrollen condiciones favorables, eliminando las barreras que limitan el aprendizaje, la actividad y participación de las personas con discapacidad.

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