El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) 1.0

El Diseño Universal para el Aprendizaje es un enfoque didáctico que pretende aplicar los principios del DU al diseño del currículum de los diferentes niveles educativos.
El Centro de Tecnología Especial Aplicada (CAST) nació en 1984 “para desarrollar diferentes maneras de ayudar a los alumnos con discapacidad a conseguir el acceso al currículum de la educación general” (CAST, 2011: p. 5).

En los primeros años su trabajo se centró en ayudar a los individuos a adaptarse o “amoldarse”, reduciendo sus discapacidades, para que pudieran aprender siguiendo el currículum de la educación general. Por ejemplo, ante la imposibilidad o dificultad de algunos estudiantes para acceder a los contenidos incluidos en soportes tradicionales (como el libro de texto impreso), desde el CAST se focalizaron los esfuerzos en diseñar libros electrónicos con determinadas funciones y características que los hacían accesibles a dichos alumnos, como la opción de convertir el texto en audio. Este trabajo, principalmente centrado en tecnologías de ayuda, sigue siendo un elemento importante de cualquier plan educativo comprensivo. Sin embargo, centrarse en las tecnologías de ayuda resultó insuficiente, pues no consideraba el rol crítico del entorno, en cuanto determina quién es o no considerado “discapacitado”.
En la década de los 1990s, el CAST cambió su foco hacia el cuestionamiento del currículum general y sus limitaciones. En particular, se planteó la siguiente pregunta: ¿cómo contribuyen las limitaciones del currículum general a la “discapacidad” de nuestrosestudiantes?
Este cambio de foco permitió descubrir algo simple, pero profundo: la carga de la adaptación debería estar situada primero en el currículum y no en el aprendiz. Esto es: si la mayoría de los currículums son incapaces de adaptarse a las diferencias individuales de los estudiantes, entonces nuestros currículums son más discapacitados que nuestros alumnos.
Tal como hemos mencionado en artículos anteriores, el DUA tiene su origen en las investigaciones llevadas a cabo por el CAST en la década de 1990. Sus fundadores, David H. Rose (neuropsicólogo del desarrollo) y Anne Meyer (experta en educación, psicología clínica y diseño gráfico), junto con los demás componentes del equipo de investigación, diseñaron un marco de aplicación del DUA en el aula, cimentado en un marco teórico que recoge los últimos avances en neurociencia aplicada al aprendizaje, investigación educativa, y tecnologías y medios digitales.
Así nace el enfoque del Diseño Universal para el Aprendizaje, que se puede definir como “un enfoque basado en la investigación para el diseño del currículum ―es decir, objetivos educativos, métodos, materiales y evaluación― que permite a todas las personas desarrollar conocimientos, habilidades y motivación e implicación con el aprendizaje” (Alba, Sánchez y Zubillaga, 2015: p. 9).
Orkwis y McLane (1998) expresan la necesidad de que cada estudiante tenga acceso a un currículum significativo, sin importar su “discapacidad, diferencia o diversidad” (p. 6). Sugieren que el acceso al currículum comienza con un estudiante capaz de interactuar con él para aprender… en orden a que [todos] los estudiantes comprendan y aprendan, el currículum debe ser entregado con un despliegue de apoyos para el estudiante. Las barreras de acceso deben ser derribadas, pero es más importante que el currículum debe continuar desafiándolos. (Orkwis y McLane, 1998: p. 7).
El DUA requiere un diseño al frente de la enseñanza que sea inclusive de todos los individuos y sus amplias diferencias, incluidas las habilidades de “ver, oír, hablar, moverse, leer, escribir, comprender el idioma, prestar atención, organizarse, comprometerse y recordar” (Orkwis y McLane, 1998: p. 8).

Los hallazgos del CAST en relación con el alumnado sin discapacidad

Tal como sucedió en el ámbito arquitectónico, los investigadores del CAST descubrieron que las tecnologías diseñada destinadas originalmente al alumnado con discapacidad― también las usaban los estudiantes sin ningún tipo de necesidad aparente, por iniciativa propia. Así, por ejemplo, aunque la conversión texto-audio se diseñó para los alumnos con algún tipo de discapacidad visual, la podían utilizar también los que aún no leían con fluidez, aquellos que aprendían mejor por la vía auditiva que por la visual o quienes, simplemente, preferían escuchar el texto.
Además, comprobaron que los estudiantes con dificultades de aprendizaje o con alguna discapacidad obtenían mejores resultados utilizando estos medios tecnológicos que con los materiales tradicionales impresos. Esto llevó a los investigadores a plantearse que quizá las dificultades para acceder al aprendizaje no se debían tanto a las capacidades o habilidades del alumnado, sino a la propia naturaleza de los materiales didácticos, de los medios y métodos usados en la actividad docente, los cuales, debido a su rigidez, no podían satisfacer la diversidad del alumnado.
Conforme señalan Alba et al. (2015), cuando el currículum se diseña sin pensar en las necesidades potenciales de quienes deben acceder a él, al igual que sucede en el ámbito arquitectónico, las adaptaciones necesarias a posteriori (como las adaptaciones curriculares) resultan poco funcionales y atractivas para el alumnado y costosas para los docentes:

• Son poco funcionales porque no siempre sirven para alcanzar el objetivo que se pretendía en un principio. A menudo, estas adaptaciones se limitan a poner simples “parches” o a simplificar las tareas y los objetivos, en lugar de proporcionar los apoyos (andamiaje) que el alumno necesita para acceder al mismo aprendizaje que sus compañeros.
• Son poco atractivas porque a veces el alumno no trabaja en las mismas actividades que sus compañeros, lo que puede hacer que se sienta disminuido, desplazado y desmotivado.
• Son costosas en relación con el esfuerzo y el tiempo que el profesorado debe dedicar a diseñar las adaptaciones, pues una vez que la planificación ya está diseñada, hay que empezar a hacer variantes individuales para determinados alumnos (el que no sabe leer, la que no conoce el idioma, el que no oye bien, la que tiene unas capacidades elevadas, etc.).

Por ello, desde el CAST se apuesta por diseñar el currículum, desde el principio, de forma universal, lo que permite estar a la altura que exige el reto de la diversidad en el aula. Como los investigadores de este centro afirman:
El currículum que se crea siguiendo el marco del DUA es diseñado, desde el principio, para atender las necesidades de todos los estudiantes, haciendo que los cambios posteriores, así como el coste y tiempo vinculados a los mismos sean innecesarios. El marco del DUA estimula la creación de diseños flexibles desde el principio, que presenten opciones personalizables que permitan a todos los estudiantes progresar desde donde ellos están y no desde donde nosotros imaginamos que están (CAST, 2011: 3).

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