El Diseño Universal de Aprendizaje DUA en la Legislación Chilena

La fuente inspiradora del concepto de inclusión a nivel mundial fue la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948 que estableció: “la educación es un derecho humano básico”,

derecho reafirmado por el artículo 28 de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas en 1989. Desde estas concepciones, la educación no se puede concebir únicamente como la adquisición de conocimientos o habilidades, sino que se debe tener presentes los factores externos, que influyen en lo social y personal, sin distinción alguna.
Según Ainscow (2004) referenciando a la UNESCO, en el plano de los derechos de los niños, reafirma la importancia de respaldar movimientos que incentiven la inclusión, invitando a hacer cambios radicales con respecto a los enfoques tradicionales en las instituciones educativas y a la vez, motivando a los gobiernos para que emprendan cambios en leyes y políticas públicas en el tema de la educación inclusiva.
En Chile se comenzó a hablar de inclusión educativa desde el año 2004, cuando el Ministerio de Educación convocó a una comisión de expertos para que estableciera un marco conceptual para la superación del modelo de integración y transitar de manera efectiva hacia el modelo de inclusión. Uno de los objetivos de esta comisión fue el de entregar recomendaciones al sistema de educación, regular y especial, para avanzar hacia el desarrollo de condiciones que favorezcan el acceso, la participación y los logros de la población que presenta necesidades educativas especiales, poniendo énfasis en la existencia de un sistema educativo único, donde la educación especial debiera ser el complemento y apoyo de la educación regular.
En el documento Taller Regional Preparatorio sobre educación inclusiva, del año 2007, se refleja el compromiso que el Gobierno de Chile asume con respecto a la educación para todos, enfatizando el derecho a una educación de calidad con equidad, lo cual no debe depender de las condiciones personales, sociales y culturales de los educandos. Su mayor compromiso es eliminar las barreras de aprendizaje y de participación, para disminuir las prácticas de exclusión y discriminación al interior del sistema educacional.
En Chile, una forma de dar respuesta al derecho a la educación fue la creación de los Programas de Integración Escolar (PIE), los cuales tienen por objetivo integrar a estudiantes que presenten Necesidades Educativas Especiales (NEE), denominadas como de tipo transitorias y permanentes, según el Decreto N° 170 (MINEDUC, 2009).
En esta década, se comienza a conceptualizar la educación con un enfoque inclusivo desde el nivel ministerial; no obstante, la realidad chilena recién inicia el tránsito desde el paradigma de los defectos al de las potencialidades, en el que los escolares poseen necesidades educativas especiales, con la implementación de los Programas de Integración Escolar (PIE). Por tanto, aún distaba para que en las escuelas comprendieran y utilizaran los conceptos de la inclusión educativa.
El decreto N° 83/2015, que aprueba criterios y orientaciones de adecuación curricular para estudiantes con necesidades educativas especiales de educación parvularia y básica, asocia la inclusión educativa a las adecuaciones curriculares, la infraestructura y los materiales de apoyo necesarios para facilitar el acceso, la permanencia y el progreso en el sistema educacional de las personas con discapacidad.
Los principios que expone para fundamentar la elaboración de adecuaciones curriculares son igualdad de oportunidades, calidad, equidad e inclusión educativa, valoración a la diversidad y flexibilidad del currículo.
Estas se comprenden como la herramienta pedagógica que permite flexibilizar el currículo para que sea significativo y relevante, dando así respuesta a las necesidades educativas especiales que se presentan en el aula con el fin de asegurar el acceso, la participación y el progreso en el proceso de enseñanza aprendizaje.
La visión que se presenta en este apunte responde a los fundamentos de la inclusión educativa, pues considera que el problema ya no radica en los estudiantes, sino en la existencia de barreras para el aprendizaje y la participación, presentes en el contexto escolar. Otorga gran importancia a la flexibilización del currículo, elemento primordial en el DUA, pues lo considera como la estrategia indicada para promover prácticas educativas inclusivas y propone su implementación en el quehacer de los docentes chilenos, para potenciar la atención a la diversidad en las aulas.

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