Edad o Etapa de la Adolescencia (15 – 18 años)

Esta es una etapa de reorganización de la personalidad, donde se consolidan, completan e integran todas las transformaciones del período anterior, lo que va a llevar a una mayor estabilidad en el comportamiento y en la personalidad.

En este período se acentúa la preocupación de definir quién soy, y esta motivación estará presente en todas las áreas de desarrollo.

a) Desarrollo Físico:
En el área biológica el proceso de crecimiento físico conduce a una restauración progresiva de la armonía corporal. Hay un mayor desarrollo de los rasgos sexuales secundarios y de las funciones biológicas del adulto.
Aumenta la preocupación por la apariencia física, desean verse atractivos para el otro sexo. Muchos jóvenes rechazan su cuerpo: no les gusta su cara, su nariz, su pelo; se encuentran gordos, flacos, altos, bajos. Necesitan sentirse aceptados en su yo físico.
El impulso sexual aumenta, alcanzando gran intensidad. Al principio este impulso tiende a ser dirigido principalmente hacia el logro del placer. Después irá evolucionando, desde una búsqueda de la propia satisfacción, hacia una sexualidad que se complementa en el encuentro con el otro.
Muchos jóvenes tienen a esta edad sus primeras relaciones sexuales. Son vividas con muchos temores y culpas, además del riesgo de embarazo. Sus relaciones no son planificadas, así que tampoco planifican el control de la natalidad. Tienen un sentimiento de omnipotencia, en el sentido que nunca creen que les va a pasar a ellos (embarazarse o contraer enfermedades de transmisión sexual).
Es muy necesario abordar el tema de la educación sexual con los jóvenes. Muchas veces no tienen la confianza con sus padres y/o familiares para tratar estos tópicos, el profesor es el adulto responsable con la suficiente cercanía y distancia para poder tocar este tema.

b) Desarrollo Cognitivo:
En este plano se puede observar que la nueva estructura de pensamiento hipotético-deductivo, alcanza un mayor grado de consolidación que en la etapa anterior, pero aún este pensamiento es poco equilibrado, en el sentido que está muy influido por el egocentrismo y subjetividad del joven. Este pensamiento está al servicio de sí mismo, de su propio conocimiento e introversión. Son capaces de hacer buenos razonamientos, pero considerando los puntos de vista personales y de conveniencia.
Progresivamente este pensamiento es capaz de ser más objetivo en su apreciación de sí mismo y de la realidad, considerando su punto de vista y su pensamiento como uno dentro de los posibles. Son capaces de reflexionar acerca de valores y motivos psicológicos y sociales. Estas reflexiones son las que van a configurar posteriormente su propia escala de valores.
c) Desarrollo Afectivo-Social
El proceso de individuación: búsqueda de su propio mundo interno y la formación de la imagen personal, es el fenómeno fundamental en esta etapa. Hay una acentuada conciencia de sí mismo y una búsqueda activa de lo propio y distinto, lo que conlleva a egocentrismo y subjetividad.
Buscan formas externas que los diferencien de otros, así aparecen los grupos con una forma de vestir no tradicional, con cortes de pelo especiales, modismos al hablar, etc. Necesitan definirse en función de algo; el grupo va a dar una primera definición de sí.
Algunas veces se crea una dependencia patológica frente al grupo, y se corre el riesgo de que el joven se transforme en un ser sin voluntad y sin capacidad de evaluar los riesgos, pudiendo realizar conductas autodestructivas serias.
A esto se agrega que los jóvenes sobreestiman su yo, lo que se manifiesta en actitudes de sobre exposición a riesgos y actitudes de arrogancia donde se dan importancia, dictando juicios como si fueran el máximo de la sabiduría y sintiéndose “atropellados” en sus derechos, cuando no los toman en cuenta como ellos quisieran.
En el plano social se dan dos tendencias fuertes: por una parte buscan las relaciones sociales, y por otra, se aíslan. Se dan contactos personales poco profundos, inestables y que tienden a tener una diversidad de amistades; más que nada una sed de experiencias para evaluar el yo en distintos escenarios sociales.
Otras veces, se retiran, se aislan, rechazan a sus amigos y se preocupan exclusivamente de sus propios sentimientos.
También se observa que los jóvenes procuran aislarse dentro del ambiente familiar, cierran la puerta de su pieza, ponen la televisión o la radio muy fuerte, evitan la participación en encuentros familiares o llegan tarde a casa. Con estas actitudes están señalando que quieren disponer de su tiempo, de su espacio, que son sus intereses los que cuentan y que por sobre todo no están dispuestos a someterse a la autoridad paterna o materna sin poner ellos sus condiciones.
El deseo de independencia lleva a los jóvenes a buscar otros modelos fuera de su hogar para construir su identidad. Necesita sentir que lo que él es y lo que va hacer de su vida es algo elegido por él, y no por otros. Es aquí donde el profesor puede tener una llegada muy importante a los jóvenes, porque es adulto, pero no es su padre o madre. La relación franca y afectiva aumenta la probabilidad de cercanía al modelo.
Los grupos ofrecen la primera posibilidad de independencia, porque permiten al joven apoyarse, recibir ayuda y expresar sus discrepancias con el mundo establecido por los adultos. Pero también, progresivamente, es necesario que los adolescentes vayan desarrollando su propia postura dentro del grupo, porque eso es lo que les va a permitir ser verdaderamente ellos y tener su propia escala de valores independiente de la opinión del grupo. De este modo, el grupo sigue cumpliendo un rol afectivo y social muy importante para el adolescente.

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